Lunes 10.12.2018

Gracias, Pedro

Hace unos días comentaba en las redes sociales que pasara lo que pasara con la moción, el PSOE ya había ganado con el solo hecho de presentarla por dignidad ante los graves hechos conocidos de la sentencia y de la condena del PP por el caso Gurtel.

Hoy ya sabemos que esta moción de censura ha triunfado y que el secretario general del PSOE Pedro Sánchez, es el séptimo presidente del gobierno de España en democracia debido a que una mayoría parlamentaria ha denegado la confianza a Mariano Rajoy por su falta de diálogo, por su corrupción interna, por su prepotencia y por su alejamiento de los problemas reales de este país.

Todo lo que pase a partir de este sábado es futuro, realmente un futuro ilusionante con la vuelta de un gobierno de izquierdas, que volverá a sacar adelante políticas de izquierdas hasta que se convoquen elecciones generales, que se convocarán, nadie lo dude. El trabajo que tiene por delante el nuevo gobierno es ingente, aunque también es esperanzador. Cuando se trabaja con ganas y con vocación de servicio público, las cargas pesan menos. Pero no voy a dedicar estas líneas a esos futuribles, que iremos viendo día a día, y donde todas y todos los socialistas de España pondremos nuestro empeño y trabajo por ganar de nuevo la confianza de la mayoría de españolas y españoles. Este futuro empieza ahora.

Pero hoy me tomo el permiso para volver a un pasado muy cercano. Allá por el 2015, pasadas las elecciones municipales y regionales, durante una intervención personal en el comité provincial del PSOE toledano, reconocí que en mi vida no había llorado muchas veces por alegrías, es algo que me cuesta bastante, pero sí que lo hice cuando nacieron mis dos hijas, y una tercera vez cuando al término de esas mencionadas elecciones, en Cabañas de la Sagra el PSOE volvió a recuperar el gobierno, y en Castilla la Mancha se abrían todas las posibilidades para sacar a Cospedal del gobierno.

En este párrafo quiero reconocer una cuarta vez. He llorado este viernes cuando terminó la votación en el Congreso, han sido lágrimas de alegría por ver a Pedro presidente, y han sido lágrimas que van a servir para finalizar una etapa personal y política. Hace más de un año, junto a un pequeño grupo de compañeros y compañeras (¿os acordáis?), optamos libremente por apostar junto a Pedro para que recuperara la secretaría general del PSOE. Pusimos todo nuestro empeño, sin recursos nos movilizamos en esta provincia yendo de un pueblo a otro, contando, hablando, explicando que Pedro tenía que volver a ocupar el cargo, que teníamos que volver a darle la confianza para intentar un futuro de esperanza para este partido y para toda España.

No fueron meses fáciles, ni siquiera en lo personal, pero la ilusión mueve montañas y a eso nos aferrábamos, nos dábamos ánimos unos a otras y nos repetíamos que el No es No era un gran mantra al que engancharnos. Por el camino se unieron más y más compañeros, y finalmente llegamos a articular una  pequeña organización y estructura que tuve el honor de coordinar. La militancia en pie se hacía presente y así, entre actos (cada vez más multitudinarios), reuniones, charlas y coordinaciones a nivel provincial, regional y nacional, llegamos a la semana antes de las votaciones de primarias. Pedro Sánchez vino a Toledo, la ilusión de la militancia de la provincia se vio por fin compensada y no fallamos, hicimos algo histórico, lo hicimos bien. Esa tarde me consta que mucha gente lloró de ilusión y de esperanza, yo no pude. La presión de la responsabilidad sobre mi espalda me impedía sacar afuera las emociones. Aquello era por lo que muchos luchamos democráticamente y lo estábamos consiguiendo.

Ni siquiera pude llorar en los días siguientes, ni cuando estábamos contando los votos y vimos que se había ganado, ni después, a lo largo de la noche cuando lo estábamos celebrando a las puertas de Ferraz entre tantos y tantos compañeros venidos de toda España y que allí nos reunimos, nos abrazamos y nos besamos sin conocernos, unidos solo por la ilusión.

Durante casi un año toda esa emoción ha seguido contenida en algún sitio dentro de mí, sin salir. La verdad es que las circunstancias personales por las que he pasado estos meses han hecho que salieran muchas más lágrimas de pena y de tristeza, que aquellas que debían serlo de alegría.

Y este viernes salieron.

Gracias Pedro, gracias por hacer que toda la emoción contenida durante todo un año haya salido a la luz. Gracias por hacerme llorar de felicidad. Gracias por permitirme cerrar con estas lágrimas una etapa vital que recordaré siempre, por los compañeros que encontré en el camino y se convirtieron en amigos a fuerza de roce y de cariño, por la ilusión que generamos, por la esperanza que transmitimos, por lo que hemos conseguido juntos, y porque tu presidencia será la suma de miles y miles de esperanzas.


Pablo Ortiz García
Miembro del Comité Federal del PSOE

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