martes 17.09.2019

8 de marzo; educación sexual para derrotar al machismo

Escribía Michel Onfray en su “Teoría del cuerpo enamorado” que “El discurso cristiano se erige sobre el modelo falocéntrico. Desacreditando el placer, los machos se dispensan de antemano de la obligación de estar a la altura física de sus impulsos. El libertinaje invita a aniquilar estas angustias, a superarlas y, por lo tanto, a querer a las mujeres como iguales, como compañeras y como cómplices. El libertinaje propone virilmente una doctrina feminista”

Vivimos tiempos raros, en pleno siglo XXI algunos mensajes que llegan a la opinión pública a partes iguales por “voceadores” y por presuntos responsables políticos son aquellos que pretenden volver a años pretéritos donde la mujer carecía de valor social más allá del de “producir en serie” mano de obra, y del de proporcionar placer y alivio genital a varones pudientes que ejercían y practicaban la doble moral como quien no quiere la cosa… una cosa que en miles de casos, llevaba al ejercicio de la violencia de ellos sobre ellas, pues entendían a sus parejas, no como un igual en derechos, sino como seres inferiores a los que poder utilizar a su antojo sin consecuencia alguna, incluso con la potestad de quitar la vida si se diera el caso.

Son mensajes que una parte de la sociedad española actual vuelve a “comprar” porque otra parte de esta sociedad, aquella que representa las “Derechas Españolas” (nada de centro político, a cada cosa por su nombre) no se cansa de repetir a la que les ponen un micro delante. Es más, y si no tienen micro, pintan en un autobús la cara del genocida Hitler y no dudan en equipararlo con el legítimo y necesario movimiento feminista. Pedir listas negras de trabajadores y trabajadoras contra la violencia de género, defender los vientres de alquiler, identificar aborto con asesinato, plantear la transexualidad y la homosexualidad como enfermedades psiquiátricas, blanquear a terroristas machistas diciendo que “son personas que no se portan bien”, falsificar datos sobre denuncias por violencia de género o agresiones a varones por parte de mujeres, e incluso permitirse el lujo de decir que una mujer necesita de un varón para “saber lo que llevan dentro” durante el embarazo, son una pequeña muestra de todo lo que nos viene encima si no somos capaces de desmontar estos mitos y estas “fake news”, además de seguir saliendo a la calle para defender que otra realidad y otro tipo de sociedad, equitativa e igualitaria, es posible.

Este 8 de marzo volvemos a tener la oportunidad de practicar este ejercicio, el sano y democrático ejercicio de tomar la calle para reivindicar que otro modelo es posible, para demostrar que entre todas y entre todos sumamos más de 45000 voces (posiblemente multipliquemos por 50 o por 100 esta cifra en toda España) que al unísono le decimos a la derecha trifálica que ¡NO!, que España es un país moderno, un país igualitario, un país donde varones y mujeres vamos de la mano conquistando derechos sociales y sexuales, un país donde todos ellos no pueden tener hueco, ni espacios, ni representación alguna.

Pero todos los días han de ser 8 de marzo, para triunfar en la guerra de la razón, no basta con ganar una batalla. Tenemos que ser constantes, tenemos que luchar a diario, frente a la sinrazón tenemos que plantear la defensa argumental como un ejercicio de constancia. No todos los días podemos salir físicamente a la calle para combatir su ideología, pero sí todos los días, cada una y cada uno desde su ámbito más cercano, puede hacer su aportación para vencer al machismo. Desde el trabajo, desde la familia, la escuela, las redes sociales, los amigos… cualquier momento es bueno para desmontar aquellos posicionamientos que solo pretenden una regresión en derechos hacia una sociedad patriarcal, heterosexual y heterosexualizadora, genital y coitocentrista.

Yo, por mi parte, seguiré haciendo lo que sé y para lo que me formé: Educación Sexual Integral y Científica, una educación de y para los sexos alejada de ese imaginario colectivo donde la educación sexual es sólo enseñar a poner condones. Porque educar es mucho más que prevenir, hacer educación sexual es mucho más que hablar de interrupciones voluntarias al embarazo o de infecciones genitales. Una educación que va más allá de hablar de genitales y de prácticas eróticas. Una educación sexual que habla de comunicación, de habilidades sociales, autoestima, afectos, placeres, deseos, amor, relaciones, límites, orientaciones, identidades, cuerpos, vivencias y un largo etcétera. Mi apuesta es la misma que la que defiende la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología, además de firme y contundente: una educación sexual universal, intensa, extensa, sistemática, para la convivencia de los sexos y procuradora de nutritivas sinergias intersexuales. Una Educación Sexual que persiga la equidad y la igualdad, una educación sexual que debe ser impartida solo y únicamente por profesionales que tengan una cualificación acreditada por una formación adicional específica en Sexología con carácter de post-grado, en definitiva, una educación sexual del siglo XXI para combatir el machismo.


Pablo Ortiz
Sexólogo, educador social y autor de 'SEXtasiaDOS'

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