Lunes, 18 de Junio de 2018 Actualizado: 03:47 h.

Vivimos tiempos convulsos. Podría parecer, cuando enciendes el televisor o la radio, cuando abres un periódico o visitas las redes sociales, que los españoles no nos soportamos los unos a los otros, que nuestras diferencias son más y más significativas que los detalles que nos unen. Pero nuestra región es un ejemplo de que la realidad es bien distinta.

Castilla-La Mancha nació de la unión de cinco provincias que, aparentemente, eran muy diferentes; qué tenían que ver las recias serranías de Guadalajara y Cuenca con la mancha albaceteña, o la imperial Toledo con la discreta y funcional Ciudad Real...

Es, además, una tierra de contrastes. Es la quinta Comunidad con peor deuda, y tenemos un 30% de población en riesgo de pobreza, pero también es la tierra de personas capaces de revolucionar el campo en una pequeña zona agrícola de Toledo apostando por una planta de la que se pueden hacer neumáticos, o de crear tecnología innovadora que exportar al resto del mundo desde un modesto centro de tratamiento de residuos en Albacete.

Es esa región de las listas de espera sanitarias infinitas, y donde las obras en los hospitales sólo son comparables a las del Escorial, pero también es la de los centros de salud reconocidos internacionalmente por su atención excelente a los más pequeños, y profesionales que, con gran vocación, se vuelcan en dar el mejor servicio a sus pacientes pese a las dificultades.

Una tierra a la cola en abandono escolar, y que tiene mucho que mejorar en matemáticas y en idiomas según PISA, pero en la que hay profesores empeñados en que un colegio del El Bonillo sea referente en innovación, o en que alumnos de Guadalajara se hagan un nombre en el mundo de la robótica...

Es cierto que estamos pasando por una mala época que dura ya demasiados años, y es fácil caer en la desesperanza o en la indolencia. Pero este 31 de mayo debemos fijarnos en esas personas que con su talento y esfuerzo son la verdadera fuerza de esta región. Hoy reconocemos como ejemplo de esos tremendos recursos humanos castellanomanchegos a nuestra campeona Sandra Sánchez y al gran profesional José Ángel de la Casa. También homenajeamos a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a la Policía Nacional y a la Guardia civil, a los que estamos agradecidos por defender sin descanso nuestro marco de convivencia; lo que nos une.

Vivimos tiempos convulsos, tiempos para estar más  unidos  que nunca y orgullosos de lo que construimos juntos.