miércoles 17.07.2019

La ruta fantasma de los dinosaurios de Cuenca

Hace más de un mes, concretamente el 24 de marzo, se dio por inaugurada la que se supone que ha sido una de las acciones con mayor difusión turística de la Diputación de Cuenca: la Ruta de los Dinosaurios de Cuenca. Una atracción turística presentada públicamente  en FITUR y que se sitúa en las localidades de La Cierva, Fuentes y Cañada del Hoyo. En estos municipios se ubican los principales yacimientos paleontológicos de la provincia.

Todo empezó con el hallazgo y estudio de los restos del dinosaurio llamado Concavenator corcovatuis (cazador jorobado de Cuenca) o más conocido por su apodo “Pepito”, una pieza única y de gran importancia para los investigadores, entre los que se encuentran Jose Luis Sanz, catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, y Francisco Ortega, profesor de la UNED que en un artículo publicado este fin de semana en el diario El País recomendaban la Ruta de los Dinosaurios de Cuenca a todos los aficionados.

Con un coste de alrededor de 400.000 €, el proyecto está enmarcado en el conocido y muy cuestionado Plan de Mejoras de Infraestructuras Turísticas (PLAMIT) de la provincia de Cuenca; con este presupuesto se han llevado a cabo acciones de señalización y recreaciones a tamaño real en los centros expositivos de Fuentes y Cañada del Hoyo.

Se inaugura este ambicioso proyecto unos días antes de la Semana Santa, el momento de más turismo en Cuenca, y ¿cuál es la sorpresa? Pues que no se encuentran abiertos los centros expositivos para asombro de turistas y personas interesadas en esta fuente cultural. Siguen cerrados a fecha de hoy y, es más, mucho me temo que seguramente no se abrirán a corto plazo o en un horario de visitas lógico, pues tenemos la experiencia de que esto ya ocurrió con otros muchos centros de interpretación de la Serranía de Cuenca. Más de un mes después  de su inauguración, no hay rastro de dinamización ni estrategia de marketing de este recurso turístico. Recordemos que toda esta infraestructura claramente ineficaz se financia con dinero público que pagamos todos los ciudadanos. Un derroche más en plena crisis y sin que ningún político o gestor asuma responsabilidades.

¿Por qué ocurren estas cosas sin sentido? Tanto el PLAMIT, como este proyecto en concreto, adolecen de una clara falta de planificación y estrategia, aspectos ambos que son básicos y fundamentales para crear un destino turístico basado en la innovación y la calidad. Así, primero se hacen obras y después ya veremos si hacemos algo para darles vida, contenido y dinamizar la actividad, lo que pasa inexcusablemente por contratar personal adscrito al proyecto. Y lo más grave de todo es que la administración, en este caso la Diputación, no tiene el mínimo interés en realizar sesiones de trabajo con los agentes del territorio (empresas turísticas, ayuntamientos, Universidad, asociaciones empresariales) para analizar conjuntamente cómo se puede poner en valor y crear una “marca” de Cuenca atractiva turísticamente.

¿Así, cómo se va a desarrollar la provincia y fomentar el empleo si se trabaja con objetivos “cortoplacistas” de cara a las elecciones y de espaldas a la realidad y las necesidades de nuestra provincia? Parece que a los gobernantes actuales les cuesta replantearse nuevas fórmulas de trabajo y continúan en un peligroso inmovilismo, desarrollando faraónicos proyectos sin estudios previos sobre el impacto de los mismos en la zona y sin proyección futura al menos a medio plazo.

La provincia necesita dar un fuerte impulso al turismo, pero no con proyectos desestructurados como éste; se requiere un enorme esfuerzo por conocer bien las necesidades del sector y los nichos de mercado emergentes. Entre las empresas turísticas de la región, muchas de ellas con jóvenes emprendedores, se alzan voces que abogan por una estrategia de turismo basada en primer lugar en un conocimiento del producto, del mercado y de sus potenciales clientes, y acompañado de una estrategia basada en la participación y la colaboración activa de todas las partes implicadas en el sector turístico, incluidos los habitantes de las zonas rurales. Y en este sentido el papel de la administración pública guiada por una nueva cultura política es fundamental.

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