lunes 22.07.2019

Rajoy, usted no puede seguir siendo presidente del Gobierno

En un programa televisivo del sábado por la noche, programa de máxima audiencia en el que teóricamente se iba a encontrar en aprietos y que al final se suavizó mucho, no sé si con pacto previo, usted se ha quitado la careta y nos ha vuelto a demostrar que no tiene límites para volverse a hacer con la poltrona desde la que repetir todo el daño, dolor y sufrimiento que ha infligido a las personas en situación de dependencia.

En una pregunta sobre la posible recuperación de los recortes en dependencia si vuelve a ser presidente, además de no responder, cosa habitual en usted, ha utilizado de forma miserable, espuria y sobre todo muy indigna, la desgracia de cientos de miles de dependientes para alardear de un éxito en su gestión. Un éxito que está basado en más de 127.000 entierros de este colectivo que han fallecido mientras esperaban la atención que por ley tenían reconocida.

Pues bien, además de ser mentira la rebaja en las listas de espera de la dependencia, puesto que el IMSERSO, organismo nada sospechoso de tener sesgo político distinto del que usted encabeza, refleja que a fecha de hoy 400.000 dependientes están esperando el servicio o prestación que les corresponde por su valoración de grado de dependencia y más de 102.000 siguen aún sin valorar, usted también continúa humillando y echando sal en las heridas de todos los familiares que se han despedido de sus dependientes frente a la lápida de un cementerio.

Un candidato a gobernar un país tan grande e importante como el nuestro debe tener, al menos, respeto por sus muertos y por la verdad. La época del desconocimiento e ignorancia de la ciudadanía propia de la época de la dictadura ya pasó, aunque a usted pueda molestarle. El pueblo español sabe leer y contar, y está comprobando cómo con usted de presidente se han multiplicado los "milagros marianos" con los que más de 84.000 grandes dependientes se han "curado" repentinamente y han dejado de serlo. Comprueban también cómo más de 74.000 familias han perdido la prestación económica para cuidar a su familiar gran dependiente, muchos de ellos niños con enfermedades muy graves e incluso terminales; o cómo simplemente cómo fueron expulsados de la Seguridad Social más de 403.000 cuidadores, el 93% mujeres. Todo ello al amparo de los recortes presupuestarios brutales que usted ha infligido a la partida en dependencia.

Usted y yo sabemos que, como presidente del Gobierno, eligió anticipar en siete años el adelanto de parte del rescate bancario, 3.000 millones de euros, a utilizar ese dinero para atender a los más de 127.000 dependientes muertos entre los que se encuentra, como caso paradigmático de su política con este colectivo, el más débil y frágil de nuestra sociedad, la muerte de un niño de 13 años, niño gran dependiente que falleció a más de 100 km de su madre porque, con sus política inmisericorde, se le denegó la prestación económica para que pudiera ser atendido por ella, y todo ello a pesar de tres informes favorables de los trabajadores sociales, llegando incluso al escarnio de decirla que “si había llevado a su hijo 13 años a sus espaldas, bien podría llevarle unos cuantos más".

Los más de 1.500.000 de personas dependientes de este país, sus familiares y amigos, saben muy bien la guadaña que usted utilizó en estos cuatro años con ellos. Saben muy bien que usted se está gastando el dinero de todos los españoles, incluido el de las personas dependientes, para dar en la Moncloa un excelente servicio de atención a su padre dependiente contratando dos médicos a cargo de los Presupuestos Generales del Estado para su cuidado las veinticuatro horas del día. Y mientras tanto, muchos de ellos están teniendo que elegir entre comer y medicarse, entre comer y recibir rehabilitación, entre medicarse y encender la calefacción.

Ha perdido una gran oportunidad, señor Rajoy. Podía haber pedido perdón por todo el daño causado y haberse comprometido, aunque fuera solo por estar en campaña electoral, en restituir todo lo que ha arrebatado a las personas que se encuentran en una situación extrema y no tienen la "suerte" de tener un hijo que pueda cargar a las arcas públicas el coste de su cuidado.

Pues como dijo Ernesto Sábato: “Al parecer, la dignidad humana no estaba prevista en el plan de globalización". Parece que la dignidad e incluso la vida de las personas dependientes no están previstas en su programa electoral.

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