Miércoles, 25 de Abril de 2018 Actualizado: 14:16 h.

Nuevamente escribo sobre las mujeres: personas, seres humanos, ciudadanas con derechos, libres como los hombres.

Escribo desde el convencimiento de que los temas relacionados con el feminismo no son algo que afecte sólo a las mujeres sino también a los hombres pues la lucha por la igualdad de trato debe ser una tarea conjunta de toda la sociedad.

Asistimos con demasiada frecuencia viendo cómo los casos de violencia machista son cada vez más asiduo y es algo que me preocupa enormemente.

Vemos cómo hay muchos casos de maltrato físico, psicológico y asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, las cuales se creen en el falso derecho de decir que esa mujer le pertenece, cuando lo cierto es que un ser humano como libre que es no pertenece a nadie y por consiguiente, las mujeres también lo son. Un hombre debe entender que una mujer tiene el derecho de decidir con quién quiere estar y con quién no.

Profundizando en este tema, considero como herramienta necesaria para evitar este tipo de casos la co-Educación que tiene como base la igualdad y el respeto a las diferencias de todos los seres humanos sin ningún tipo de discriminación en ningún ámbito de la vida.

La vida, ese derecho que tenemos todas las personas es lo que corre peligro para las mujeres que, injustamente se sienten amenazadas por los hombres que conviven con ellas o que ya deberían de forma parte de su pasado pero que no ocurre, por la sinrazón de esos hombres que no entienden que una mujer decida no seguir compartiendo su vida con ellos.

Este tema no sólo afecta a la mujer sino a todo el entorno que le rodea: amigos, familia, compañeros de trabajo…que ven cómo esa persona sufre a diario vejaciones, humillaciones, insultos y el terrible miedo que les persigue a diario que les impide hacer una vida normal como cualquier otra persona.

Yo no creo que un hombre pueda considerarse como tal cuando comete ese tipo de viles actos contra una mujer y por ello, exijo que se endurezcan las penas contra aquellas personas que ejercen violencia contra ellas. Tal es así que considero fundamental que el Gobierno Central junto al resto de fuerzas políticas en colaboración con las demás administraciones así como con todos los colectivos feministas, haga posible que un hombre piense bien en las consecuencias que le conllevarían realizar este tipo de delitos.

He de manifestar aquí claramente la necesidad de una mejor educación para hombres y mujeres en este aspecto así como hacer una llamada urgente a todas las mujeres para que sepan que ante cualquier caso de violencia, están en el derecho de denunciar al infractor sabiendo además que ese tipo de denuncias hacen posible que todo un grupo de profesionales puedan actuar a favor de la víctima para ayudarla, asesorarla y hacerle la vida más llevadera (aunque fácil no creo que lo sea).

Las mujeres deben saber que nunca debe aparecer en su interior el sentimiento de culpa aunque sobre su conciencia recaiga la pregunta: “¿por qué a mí?” puesto que hoy ella es la víctima y nunca la culpable de nada.

Además, considero que toda la sociedad debemos de dar un ejemplo y estar unidos ante esta triste lacra y demostrarles a las mujeres que nunca van a estar solas en esta lucha y que cuanta más unión haya, mayor fuerza haremos y más cerca estaremos de acabar con esta terrible situación.

No hay nada más social que proteger a las personas. No hay nada más social que hacer de la vida algo más sencillo y placentero dejando claro a los maltratadores que quienes están solos son ellos y no las personas a las que ejercen su falso poder.

En otro orden de cosas, quiero destacar la labor de los colectivos feministas, asociaciones de mujeres (destacando la Asociación de Mujeres “el Castillo” de Polán- Toledo, mi querido pueblo), la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, trabajadores/as sociales, médicos/as, enfermeros/as y demás personas que realizan una labor magnífica e impecable así como resaltar al 016, número que tantas vidas de mujeres maltratadas pueden salvar en el caso de que ellas lo utilicen.

Para ellas, nuestras rosas necesarias para que florezca un mundo de progreso, justo, libre y sobre todo, igualitario escribo porque es algo que también afecta a la pacífica convivencia de todos.