viernes 18/9/20

Quizá, sólo quizá

Durante los años de crisis hemos escuchado hasta la extenuación eso de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que los españoles nos hemos gastado lo que no teníamos llevados por un consumismo excesivo, creyendo que vivíamos en los mundos de jauja. Llevo esos mismos años mirando a mi alrededor, intentando descubrir quién de mis congéneres estaba fastidiando el avance económico y social del país, quién (llevado por la irresponsabilidad o el desconocimiento) estaba dilapidando lo suyo y lo nuestro.

Por mucho que me he esforzado, no los he encontrado; no fue María, que sobreviven ella y sus dos hijos con apenas mil euros al mes; tampoco fue Pedro, parado desde hace años, y que ya no cobra prestación; ni José, que con su pensión mantiene su casa y la de su hijo Paco; ni mi hijo Alberto, gran dependiente, que con sus escasos ocho años, sólo sabe de hospitales y al que el Estado le concedió una prestación de 442 euros por cuidados en el entorno familiar.

El colectivo de las personas en situación de dependencia ha sido uno de los más atacados durante los años de crisis, haciendo caer sobre las personas más vulnerables la culpa del gasto excesivo que nos ha llevado al desastre económico que vive el país. Nuestro presidente en funciones ya lo avisó antes de llegar a Moncloa, la Ley de Dependencia no era viable; y un poco más tarde. La anterior ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, acusó al gasto producido por las cotizaciones a la Seguridad Social de los cuidadores en el entorno familiar de ser el causante de los recortes en materia de dependencia.

Qué irresponsables hemos sido los dependientes de este país... nosotros solitos hemos provocado los recortes en Sanidad, Educación, Servicios Sociales... no hemos tenido en cuenta que este país no podía soportar económicamente que nosotros quisiésemos tener derecho a una vida digna; no sabíamos que éramos nosotros, y no los fraudes a Hacienda, ni los paraísos fiscales donde se han llevado miles de millones de euros, los causantes de todos los males del país. Hemos sido torpes e irresponsables.

En este país ya estamos muy hartos de ver cómo en época de crisis se han construido aeropuertos peatonales, circuitos de fórmula uno inviables, se han descubierto fraudes millonarios a la Hacienda Pública, cuentas en paraísos fiscales como Suiza, Panamá, Bahamas, Gibraltar, Andorra, Luxemburgo, Islas Seychelles… la lista es larga; y encima hemos cargado con las culpas de una crisis que no hemos provocado.

Quizá, y sólo quizá, si algunos de los que han ido de próceres de la patria no nos hubiesen robado a manos llenas, y hubiesen cumplido con sus obligaciones tributarias con nuestro (su) país, no habría hecho falta recortar más de dos mil millones de euros en dependencia durante esta larguísima legislatura, recortes que han provocado que más de 127.000 dependientes hayan fallecido sin recibir la prestación que por ley tenían reconocida, en nuestra región han sido casi 6.000.; ninguno de ellos vivió por encima de sus posibilidades.

Quizá, y sólo quizá, si desde los organismos públicos no se hubiesen pagado sobrecostes millonarios por grandes obras, que no hacían falta, para inyectar dinero en las empresas de los amiguetes de turno; hubiese habido dinero para lo realmente importante, lo que de verdad le importa a la gente, lo que distingue a una sociedad avanzada de un país de pandereta. Pero todo era cuestión de prioridades...

Al gobierno actual le ha importado más perpetuarse en el poder, costase lo que costase, que el bienestar de los ciudadanos por los que tenía obligación de velar; le importaba más pagar favores en su círculo político y empresarial, que lograr que nuestro país siguiese avanzando en igualdad entre todas las personas, con independencia de su situación económica; era mucho pedirle al Partido Popular.

Ninguno de nosotros nos hemos acogido a la amnistía fiscal de Montoro, ni tenemos dinero en Panamá, ni nos lo llevamos crudo por conceder contratos sin concurso público; nosotros pertenecemos a esa mayoría que paga religiosamente sus impuestos, porque entendemos que a través de esos impuestos se financian todos los servicios que necesita nuestro país: una sanidad pública y universal, una educación pública y de calidad, unos servicios sociales que cubran nuestras necesidades básicas, unos servicios de dependencia que aseguren una vida digna a los más vulnerables.

Quizá, sólo quizá, tenemos que volver la cabeza en dirección contraria de donde marcaba nuestro gobierno para culpar de la crisis de nuestro país, y acusar directamente a todos ellos de consentir, alentar, perdonar y disculpar a todos los ladrones de España, que aprovechándose de su situación política y económica han dejado al país privado de miles de millones de euros que hubiesen servido para no tener que recortar en lo indispensable, en lo de todos.

Pero ya sabéis, esto es quizá, sólo quizá…

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