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Lenguaje no verbal: asignatura pendiente (otra más) de la política española

Pablo Ortiz | TEXTO CON SENTIDO

periodicoclm.es | Periódico de Castilla-La Mancha | 07 de noviembre de 2019

Oscar Wilde ya lo dejó claro: “si usted quiere saber lo que una persona dice realmente, mírela, no la escuche”. Es lo que yo suelo hacer cuando nos encontramos con actos políticos importantes… mítines, intervenciones en medios, propuestas parlamentarias o debates televisivos como el ocurrido esta semana; enciendo la televisión y pongo el volumen al mínimo.

Es la mejor manera de saber a ciencia cierta si el mensaje que transmiten de verdad se lo creen (que no es lo mismo que el que sea creíble), aunque cuando el discurso verbal no va acorde con el acto no verbal, cierto es que el fondo de lo que se quiere  decir se desvirtúa por completo.

Nuestros cuerpos siempre tienden a decir la verdad de lo que pensamos y sabemos, aunque nos entrenemos (o nos entrenen) para decir lo contrario en función de intereses creados. La verdad siempre quiere salir a la luz, siempre se abre paso por muy escondida y enterrada que la tengamos. Siempre habrá un detalle, un movimiento muscular, un tic, una mirada, una postura  que descubrirá la realidad si en el fondo de nosotros mismos sabemos que lo que vamos a decir no es verdad, o no nos creemos parte (o todo) del discurso.

El análisis (y el entrenamiento) gestual es una disciplina seria que tanto en sus inicios como ahora, ha ayudado a muchos profesionales de todo el mundo a la hora de planificar, intervenir y analizar las labores diarias en todo tipo de asuntos relacionados con el face to face del trabajo con personas. Pero desgraciadamente en España, y en la política española, todavía no ha pasado de ser una especie de entretenimiento puntual cuyo desarrollo está más enfocado a analizar si este lleva la corbata de una manera, si aquel la lleva o no la lleva, o si el otro se distancia (espacialmente) más o menos metros de su competidor más cercano.

Analizar estos pequeños indicios no dejar de ser un mero entretenimiento que permite ocupar minutos de televisión, pero no valen para nada en la búsqueda del objetivo final para quienes nos dedicamos a esta disciplina, y que no es otro que el descubrir si quien nos está hablando, dice la verdad o no la dice. Esto no se puede saber mirando exclusivamente si uno u otro pone las manos a los lados o delante en una foto fija de un photocall, es imposible. Cuando se interpreta el lenguaje no verbal, o verbal avanzado, es peligroso ser simplista y quedarse solo en tópicos. “Un solo gesto puede tener varios significados o no significar nada en absoluto”, Carol Kingsey nos deja la clave: es necesario, al menos, tener indicios de hasta tres gestos o señales claras, o lo que es lo mismo, buscar como mínimo dos gestos más que nos confirmen el primero que hemos detectado, para darle el significado correcto a la comunicación no verbal y verbal avanzada.

Y esto se traduce en dejar a un lado los típicos tópicos gestuales, para indagar con precisión en las miradas, las pupilas, las fosas nasales, las comisuras de los labios, la lengua, los microgestos faciales, las cejas, los hombros, los brazos, las manos, los puños, los dedos, el cuello, las piernas, los pies… la cadencia del mensaje, su entonación, los insertos contextuales, los tiempos verbales, los símiles y las metáforas, la intensidad, el ritmo. En definitiva, una gran cantidad de información a través de muchos canales que es IMPOSIBLE ver, traducir y analizar en directo si queremos hacerlo bien. Para ello se necesita sosiego, calma, paciencia y tiempo, mucho tiempo para ver, repetir, volver a ver y volver a repetir… y sobre todo, contrastar. Es la única manera de poder hacer un análisis completo y real para así poder dotar de certeza y fiabilidad a esta, mi disciplina.

En cuanto a los candidatos en el debate electoral; bueno, esto que acabo de exponer vale igual en una u otra dirección. El lenguaje no verbal se puede utilizar para descubrir, pero también conocer sus claves puede servir para entrenar. Esto lo saben muy bien en Estados Unidos donde han llevado esta disciplina, en política, al siguiente nivel con super equipos de asesoramiento especializado… pero España es otra cosa. Me da la impresión que aquí nadie se toma en serio esto más allá de las recurrentes corbatas, y cuando se hace el esfuerzo por intentar parecer profesional, el problema es que no se busca un asesoramiento experto adecuado, y así ocurre que, como abro este artículo, el lenguaje no verbal es la gran asignatura pendiente de la política (y de los políticos) en nuestro país. Algunos llegan a dominar en parte la técnica, pero no es tanto producto de un entrenamiento específico, como de su propia experiencia vital (en educación especialmente) que enmascaran con una gran capacidad de oratoria, pero el resto muestran unas carencias notables en este campo y se podría dedicar un artículo completo y personalizado para cada uno de ellos en relación a lo que dicen con lo que realmente quieren decir. Juan Moneva publicó en 1935 “El silencio”, un estudio donde el autor proclamaba el arte de la callatoria, porque no hablar, en algunas situaciones, puede tener un gran valor persuasivo.


Pablo Ortiz
Experto en análisis no verbal y verbal avanzado, y autor de 'No te van a mentir más'

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