Lunes, 20 de Agosto de 2018 Actualizado: 11:05 h.

El expresidente de la Diputación y del PP de Toledo mandó restaurar su carruaje con dinero público

Arturo García-Tizón restauró un coche de caballos de su propiedad a través de un 'oportuno' taller de empleo gestionado por la institución provincial que él mismo presidía y subvencionado por el Ejecutivo de María Dolores de Cospedal.

Montaje de la calesa ‑fotografía ElPlural‑ junto a Cospedal y Tizón | periodicoclm.es
Montaje de la calesa ‑fotografía ElPlural‑ junto a Cospedal y Tizón | periodicoclm.es

TOLEDO.- La utilización de recursos públicos para "caprichos" y "fines privados" estuvieron a la orden del día en la Diputación Provincial durante la pasada legislatura. Desde el medio millón de euros destinado a la compra de una ganadería de reses bravas al polémico barco adquirido para acceder navegando al yacimiento arqueológico de Ciudad de Vascos ‑y que nunca se utilizó‑, pasando por la compra de cinco ejemplares de lobo para la finca 'El Borril', así como los osos y elefantes que se había planteado comprar para la misma, o la escandalosa reforma de unos pisos a cargo de las arcas públicas que posteriormente fueron usados para ver el Corpus Christi . Gastos superfluos realizados bajo el paraguas del entonces presidente de la institución, Arturo García‑Tizón, quien tampoco desaprovechaba el contexto para conseguir algún beneficio privado, como la restauración -sufragada con fondos públicos- de un carruaje de su propiedad. 

Y es que el entonces presidente de la Diputación, a la vez que concejal en el Ayuntamiento de Toledo, diputado nacional y presidente del PP provincial, no dudó en trasladar su afición personal al ámbito institucional. Algo que hizo sin ningún pudor y contando con el beneplácito y la complicidad de algún ayuntamiento y de la Junta de Comunidades, entonces presidida por su jefa de filas en la región, María Dolores de Cospedal. 

Así, la Junta de Gobierno de la Diputación de Toledo aprobaba el 13 de diciembre de 2013 la adquisición de siete carruajes de época, por valor de 42.350 euros, los cuales pasarían a formar parte de una exposición a instalar en la finca 'El Borril', dependiente del Servicio de Medio Ambiente de dicha institución provincial. Carruajes que se adquirirían a José Manuel Fernández, "por un precio de mercado razonable, con la voluntad de conservación y para que no desaparezcan", tal y como recogía entonces el acta de la reunión en la que se daba luz verde a esta transacción. Una operación que sería financiada con cargo a la partida presupuestaria destinada a la adquisición de bienes muebles de valor artístico del Centro de Estudios Juan de Mariana.  

Y mientras en el Palacio Provincial García-Tizón comenzaba a dar forma a la colección de carruajes de la institución, este particular interés de la Diputación coincidía en el tiempo con la aprobación, por parte de la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Talavera de la Reina, su propuesta de talleres de empleo a subvencionar por el Gobierno regional, a través de la gestión de la Diputación. Un Consistorio entonces presidido por el popular Gonzalo Lago y cuyo número dos, Jaime Ramos, ‑quien le sustituiría en el cargo meses después tras su fallecimiento‑ era vicepresidente del equipo de Tizón. 

Así, la restauración de carruajes históricos fue una de las cuatro líneas que componían la propuesta para el Taller de Empleo 'Río Tajo' presentada por el Consistorio talaverano, para el que se solicitaba una subvención de 362.000 euros, de los cuales el 80 por ciento sería financiado por el Ejecutivo de Cospedal. Las otras tres líneas contempladas en el taller eran comercio internacional para emprendedores, nuevas tecnologías aplicadas al sector turístico comarcal y cocina básica. "Algo viable, que nos puedan conceder acorde a la situación económica", señalaba entonces tras su aprobación en Junta de Gobierno, su portavoz, María Rodríguez. 

Aunque inicialmente se solicitaron 15 plazas para que otros tantos alumnos se formasen en el arte de restaurar carruajes, finalmente fueron una decena las plazas concedidas, junto una de monitor, que casualmente fue ocupada por la misma persona a la que el Gobierno de García‑Tizón había comprado siete carruajes meses antes. Un puesto para el que se pedía "experiencia profesional relacionada con la ocupación, de al menos seis meses", o 150 horas de formación metodológica, y que reportó a este vecino de la comarca talaverana unos 13.000 euros más que se sumaron a los 42.000 ya percibidos por la compra de los carruajes. 

El taller de empleo se clausuraba un año después, con la entrega de diplomas en diciembre de 2014, un acto que contaba con la presencia del propio García-Tizón, cuyo carruaje precisamente había sido restaurado durante esos seis meses de formación. 

EN EL TIEMPO DE DESCUENTO 

Pero con el fin del taller no se ponía punto final a este interés por los carruajes históricos, puesto que meses después y a un mes de las elecciones municipales y autonómicas, el equipo de Gobierno de Arturo García-Tizón en la Diputación Provincial aprobaba la firma cuatro contratos de comodato con otros tantos propietarios de carruajes, entre los que se encontraba el propio el presidente provincial

Contratos por los cuales los propietarios cedían a la Diputación sus carruajes para que los usara durante un plazo no superior a 15 años, al término de los cuales se devolverán sin coste alguno para ellos, aunque eso sí, siendo sometidos a las reparaciones y restauraciones que precisen, según lo estipulado en cada uno de los acuerdos. 

Entre estas nuevas incorporaciones se encontraba el carruaje recién restaurado propiedad del propio Tizón, que para no firmar consigo mismo el contrato, delegaba en uno de sus vicepresidentes, Emilio Bravo, para cerrar el trato. Un contrato en el que se justifica esta cesión temporal ‑con todos los gastos pagados por la Diputación‑ señalando que la institución estaba procediendo "a la formación de una colección de carruajes históricos con fines de divulgación histórica y cultural, así como educativa", a la par que se potenciaba la "especializada artesanía" dedicada a la restauración de este tipo de piezas. 

García-Tizón cedía así temporalmente a la institución que todavía presidía, un carruaje histórico de 3,90 metros de largo por 1,60 de ancho y 1,70 metros de alto, con una capota de 60 centímetros. El cual se encontraba, según figuraba en el anexo del contrato, "en perfecto estado de conservación por haber sido sometido recientemente a un proceso de restauración que ha afectado a todos sus elementos". Siendo únicamente necesarias aquellas intervenciones "que sean necesarias para reparar los deterioros que en adelante se produzcan por el paso del tiempo o su uso", tal y como recogía el acta de la reunión del 24 de abril de 2015 de la Junta de Gobierno de la Diputación. 

Entre los usos permitidos a la institución para este carruaje, "la exhibición del mismo en muestras o exposiciones que se realicen, organizadas por la Diputación o por otras instituciones, dentro o fuera de la provincia de Toledo". Todo ello, gastos de entrega y restitución incluidos, por cuenta "íntegramente" de la Diputación que el propio Tizón aún presidía. 

OTRO EJEMPLO DEL "DESPILFARRO" 

Un ejemplo del "despilfarro" con dinero público del Gobierno de García‑Tizón, que no dudó en destinar fondos a "caprichos insostenibles o para fines privados", según señala el actual presidente de la Diputación de Toledo, el socialista Álvaro Gutiérrez.

Y es que a los lobos adquiridos para El Borril, el barco para Ciudad de Vascos y la ganadería brava, también se sumó este interés por los carruajes históricos, que llevó a la compra "totalmente innecesaria" de siete calesas. Vehículos que se enviaron a restaurar por parte del oportuno taller de empleo, y a las que se sumó una octava, propiedad de García-Tizón, la cual fue al final, "la única que se restauró", al no precisar las siete restantes restauración alguna.  

Una utilización de los recursos públicos "para fines privados" que el aún hoy diputado nacional trató de 'tapar' en el último momento con ese contrato de cesión durante quince años. Una decisión "en el último minuto y bajo presión", puesto que "se habían cometido otra serie de anomalías en otros talleres de empleo y se vio obligado a ello", asegura Gutiérrez. 

"¿ES ALGO MALO?" 

Para el actual presidente de la institución provincial, esta actuación representa "un ejemplo más de la catadura moral de determinadas personas". Una situación que, tal y como recordaba Gutiérrez, ya fue denunciada por el Grupo Socialista de la Diputación al final de la legislatura pasada, y que ahora vuelve a acaparar titulares tras haber sido declarada nula por los tribunales la comisión de investigación creada para esclarecer lo sucedido con la polémica rehabilitación de varias viviendas frente a la Catedral de Toledo, que habrían sido utilizadas por Tizón y miembros de la Corporación para fines privados.

Por su parte, desde el Partido Popular, el que fuera uno de los lugartenientes de Tizón en la Diputación durante la anterior legislatura ‑y quién firmo en representación de la institución el contrato de cesión con el presidente, en sustitución de él mismo‑ Emilio Bravo, asegura no entender por qué ahora el Gobierno provincial "sale con unos carruajes" que "regaló" Arturo García‑Tizón a la institución provincial, al tiempo que se pregunta si "es eso malo".