miércoles 13.11.2019
POLÉMICO NOMBRAMIENTO

La presidenta de La Rioja enseña la puerta de salida a su director general manchego de Podemos imputado

  • Concha Andreu apela al cumplimiento del código ético del PSOE, y por extensión de su Gobierno de coalición con Podemos, para que Mario Herrera renuncie al cargo si se le abre juicio oral por injurias.
  • Ya ha sido interrogado por las falsas acusaciones de trato sexista y discriminatorio que hizo al portavoz del partido morado en Castilla-La Mancha a través de un escrito filtrado a la prensa, y el caso está pendiente de que el juez se pronuncie.

TOLEDO.- La presidenta de La Rioja, la socialista Concha Andreu, parece tenerlo claro: su director general de Participación nombrado por Podemos y exconcejal del Ayuntamiento de Ciudad Real, Mario Herrera, tendrá que dimitir si se abre juicio oral contra él por injurias contra un diputado regional de su mismo partido en Castilla-La Mancha.

Así lo señalaba la presidenta riojana en declaraciones a RTVE La Rioja, en las que subrayaba que el código ético del PSOE y del gobierno conjunto "tiene que ser también su código", por lo que si se abre juicio oral, al igual que cualquier miembro de su Ejecutivo, "debe dimitir".

Palabras rotundas de Concha Andreu sobre la situación del director general de Participación Ciudadana que, tal y como desvelaba este jueves PeriódicoCLM, se encuentra entre los nueve imputados por un presunto delito de injurias, por haber acusado falsamente y sin pruebas de trato sexista y discriminatorio al entonces parlamentario y portavoz de Podemos en las Cortes castellano-manchegas, David Llorente.

Acusaciones recogidas en un escrito firmado por estos nueve liberados de la formación ‑muy próximos a la dirección regional de la formación morada de entonces, encabezada por José García Molina y con la que Llorente tenía importantes divergencias‑, que fue filtrado oportunamente a la prensa, pero que no llegaron en ningún momento a ser presentadas formalmente ante un juzgado o el Parlamento autonómico, tal y como llegaron a acreditar los servicios jurídicos de la Cámara ‑algo que también reveló este medio en noviembre de 2018‑, como tampoco fueron formalizadas ante la Comisión de Garantías Democráticas del propio partido.

Una campaña orquestada para desacreditar a Llorente, quien desde el primer momento se había opuesto a la entrada de Podemos en el Gobierno del socialista Emiliano García‑Page, que terminaba en los tribunales, al presentar éste una querella contra los firmantes del escrito que le acusaba.

Mientras que llevó ante la Comisión de Garantías Democráticas a José García Molina, a la entonces secretaria de Organización de Podemos en Castilla-La Mancha, María Díaz, y al que fuera responsable de Comunicación del partido a nivel regional, Julio Pérez del Campo, por obviar la presunción de inocencia y dar por ciertas las acusaciones en sus declaraciones ante la prensa.

Querella que fue admitida a trámite el pasado mes de marzo y por la que Herrera, junto a los otros ocho firmantes, ya ha sido llamado a declarar ante el juzgado, según ha podido saber PeriódicoCLM, al haberse apreciado indicios de delito en su actuación, sobre la cual está pendiente de pronunciarse el juez.

Situación judicial  en la que se encuentra el que fuera secretario general de Podemos en Ciudad Real que se suma a la polémica suscitada por los tuits publicados por Herrera en 2012 contra la que era entonces presidenta del Ejecutivo castellano-manchego, María Dolores de Cospedal, a la que llamó "zorra" en varios de ellos.

Publicaciones que ahora, ante el revuelo generado, argumenta fueron un "error" de juventud, por las que asegura haber pedido disculpas ya, a pesar de lo cual la presidenta riojana le recordaba hace unos días que dado lo impresentable de sus manifestaciones debe "pedir perdón todas las veces que sea necesario".

Unas explicaciones que vuelve a dar en un vídeo en el que, si bien omite la investigación que pesa sobre él respecto a las falsas acusaciones de machismo contra el entonces diputado regional David Llorente, declara su "compromiso irrenunciable" con el feminismo.

Disculpas que no son suficientes en el Partido Popular, desde el que han pedido el cese inmediato de Herrera, al que no consideran digno de representar al Gobierno de La Rioja.

Pero esta no es la primera ocasión en la que Mario Herrera se encuentra en el centro de la polémica, puesto que hace tan solo unos meses, también fue sonada su llegada a La Rioja como parte del equipo negociador para tratar de buscar el acuerdo de gobierno con los socialistas.

Negociaciones en las que las exigencias de los 'hombres de negro', como les ha apodado la prensa riojana, llegados de Castilla-La Mancha -junto a Herrera se presentaba también el exsecretario político de Podemos en esta región, Francis Gil-, tensaron la cuerda al máximo, estando a punto de romperlas. Reclamaciones que pasaban entre otras cosas por ocupar cargos en el Ejecutivo, algo criticado duramente por Andreu quien, sin embargo, finalmente cedía y entregaba una consejería a Podemos, y con ella carta blanca para 'colocar' también a los negociadores y allegados. Una baza que la diputada de la formación morada en el Parlamento riojano, Raquel Romero, no dudaba en emplear tras su nombramiento como consejera de Participación, devolviendo la 'ayuda' prestada en las negociaciones, con algunos sillones. Entre ellos el ocupado por Herrera, para el cuál ahora se pide la dimisión.

HEMEROTECA DE POR QUÉ DIMITIR

Una acción, la de dimitir, sobre la que Mario Herrera no tenía tantas dudas hace apenas un año, eso sí, cuando quien lo hacía era otra persona, en este caso Carmen Montón, cuando ante la polémica suscitada en torno a su máster, presentaba su renuncia como ministra de Sanidad del Gobierno de Pedro Sánchez.

Entonces Herrera, en calidad de "analista internacional", declaraba a HispanTV -canal de televisión por suscripción internacional de origen iraní-, que "si mientes a la gente, seas del partido que seas, no puedes seguir gobernando".

Por ello consideraba que la salida de Montón del Ejecutivo era "lo debido" y respondía a lo que "la gente exigía por un mínimo valor moral", de modo que "alguien que había mentido de una manera abierta a la ciudadanía, no continuara al frente de un ministerio".

"Todo aquel que salga diciendo una cosa y esté mintiendo de manera clara y evidente", señalaba en otro momento de la entrevista Herrera, "no le queda otro camino que dimitir, sobre todo cuando estás representando a la gente que te ha votado".

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