lunes 23.09.2019
PACTOS AUTONÓMICOS

Un negociador castellano-manchego de Podemos, obstáculo para la formación de gobierno en Aragón y La Rioja

  • Nacho Escartín y Kike Garrido han recurrido a Francis Gil, quien fuera el 'Iván Redondo' del exlíder de Podemos en Castilla-La Mancha, para tratar de imponer sus exigencias al PSOE de Javier Lambán y Concha Andreu.
  • Su polémica forma de conducir las negociaciones ha hecho que en Aragón hayan decidido retirarle de la mesa ante la tensión que se había generado, consiguiendo así reconducir las conversaciones.
  • En La Rioja también ha frenado el acuerdo al exigir consejerías a cambio del apoyo de Podemos, pues tras la ruptura con IU solo estaría negociando por el voto de un diputado.
El que fuera dirigente de Podemos en Castilla-La Mancha y actual negociador del partido morado en las regiones de Aragón y La Rioja, Francis Gil. ARCHIVO
El que fuera dirigente de Podemos en Castilla-La Mancha y actual negociador del partido morado en las regiones de Aragón y La Rioja, Francis Gil. ARCHIVO

TOLEDO.- Con la investidura de Pedro Sánchez en el aire y el apoyo de un Podemos que juega con el 'no pero sí', el PSOE y Podemos mantienen otros frentes de negociación abiertos en el ámbito autonómico. Acuerdos pendientes de cerrar para permitir la formación de gobierno por parte de los socialistas, que se están viendo dificultados por la figura elegida para negociarlos: Francis Gil.

Quien fuera secretario político de Podemos en Castilla-La Mancha, el 'Iván Redondo' del secretario general del partido en la región, miembro de la Unidad de Análisis Estratégico de Podemos a nivel nacional, 'repescado' como asesor para la Junta de Comunidades cuando la formación morada consiguió sentarse en el Consejo de Gobierno de Emiliano García‑Page en el verano de 2017, se ocupa ahora de negociar ‑como ya hizo en 2015 en Castilla-La Mancha‑ los acuerdos de investidura en varias regiones en las que Podemos aún tiene algo que decir.

Éste es el caso de Aragón, donde el socialista Javier Lambán ya ha conseguido asegurar el voto favorable de los dos partidos regionalistas, aunque para evitar que el Gobierno caiga en manos del PP y Ciudadanos, en connivencia con Vox, se precisaría de un pacto a cinco, que pasaría por sumar también a Podemos e Izquierda Unida.

Hasta allí se llevaba a Gil como negociador Nacho Escartín, secretario regional de Podemos y uno de los firmantes de la 'Declaración de Toledo'. Un memorando promovido el pasado mes de enero por el entonces líder castellano‑manchego de Podemos y vicepresidente de la Junta de Comunidades, José García Molina, ‑intentando postularse en la carrera para suceder a Pablo Iglesias‑ a espaldas de la dirección nacional del partido, para llamar a "la unidad y la responsabilidad", en pleno fuego cruzado entre Iglesias y Errejón, tras anunciar éste su candidatura junto a Manuela Carmena.

Quizás en un intento de reeditar lo conseguido en Castilla-La Mancha en 2015, cuando Gil formó parte del equipo que negoció el acuerdo de investidura con el PSOE de Emiliano García-Page, Escartín le 'fichaba' para sentarse a la mesa en Aragón, aunque esta vez con unas exigencias mayores. Esto habría llevado a tensar la cuerda en exceso y poner a la formación morada en una situación límite, llegando incluso a peligrar la posibilidad de que gobierne la izquierda en la comunidad autónoma.

Tanto es así que por parte de quienes ya han dado su sí a Lambán, como es el caso de Chunta Aragonesista (CHA), también han intentado mediar en el asunto. Así, por ejemplo, el presidente de este partido,  José Luis Soro, habría mantenido diversos contactos con el propio Escartín, trasladándole cómo ese voto en positivo a la investidura no sería un cheque en blanco, pero también apelando a la "madurez y responsabilidad" que se precisa en unas negociaciones que ya se han alargado demasiado.

Opinión compartida por otra de las formaciones que también tiene claro su apoyo al socialista, el Partido Aragonés (PAR), cuyo presidente Arturo Aliaga era aún más claro y recordaba a la formación morada que "antes de las cabras, el corral", puesto que antes de un posible reparto de cargos, debe producirse la investidura.

Un mensaje que reforzaría la idea de que lo que perseguía Gil en Aragón ‑como representante enviado por el líder autonómico de Podemos‑ sería lograr para la formación morada algo similar a lo conseguido a la fuerza en 2017 para García Molina en el Ejecutivo de Page ‑una vicepresidencia y una consejería‑. Cargos que perdía en las urnas el pasado 26 de mayo, pues el partido morado pasó de tener dos disputados en las Cortes de Castilla-La Mancha y ser determinante a perder toda su representación parlamentaria. Unas responsabilidades de Gobierno, con sus respectivas contrapartidas, que estas semanas han seguido ocupando, a pesar de que haber dimitido toda la cúpula castellano-manchega de Podemos tras su debacle electoral.

Tanto es así que el presidente del Partido Aragonés ha llegado a pedir en público que estas negociaciones se mantengan "al margen" de lo que sucede en otras administraciones, puesto que dada la tradición de pactos existente en Aragón, "no necesitamos que nadie venga a dar lecciones sobre cómo alcanzar acuerdos".

De este modo quien acudía en 'auxilio' de Escartín, asumiendo un papel desatacado en las reuniones con el equipo de Lambán, tal y como recoge El Heraldo de Aragón, ha terminado crispando a unos y a otros.

Y es que hasta tal punto habría llegado a tensar la cuerda Gil poniendo en peligro todo posible acuerdo con los socialistas, que la formación morada ha decidido retirarle de la mesa de negociación. Una decisión que ha sido celebrada por el PSOE aragonés.

Así lo recoge El Periódico de Aragón, que explica cómo después de que Gil haya sido sustituido en estas conversaciones, la negociación ha enderezado su rumbo, comprometiéndose la formación morada a "mantener la discreción" y el diálogo, a pesar de la falta de avances y ausencia de propuestas concretas para cerrar el acuerdo.

La formación morada tiene claro que sus cinco diputados son clave para que el socialista Javier Lambán sea investido presidente, y aunque su candidata se esfuerce en vender que necesitan "espacio para hacer política y políticas que llevar a cabo", para la mayoría parece claro que el quid de la cuestión está en su presencia o no en el Ejecutivo autonómico.

TAMBIÉN EN LA RIOJA

Pero Escartín no ha sido el único secretario autonómico de Podemos que ha recurrido a la mano derecha de García Molina para negociar sus acuerdos de investidura, puesto que en la misma situación se encuentra La Rioja. Su líder Kike Garrido, otro de los firmantes de la 'Declaración de Toledo', también ha echado mano de Francis Gil como negociador.

Una comunidad en la que la división interna entre los partidos que dan forma a Unidas Podemos (Izquierda Unida, Podemos y Equo) van marcando los tiempos, y mientras que se acercan posiciones con IU, con los otros dos partidos se mantiene la distancia.

En juego está el apoyo de los dos escaños obtenidos por la coalición en los comicios autonómicos del pasado 26 de mayo, y con ellos la posibilidad de los socialistas de formar gobierno.

Según relatan los socialistas, y recoge Noticias de La Rioja, el negociador enviado por Podemos, el mismo Francis Gil al que en Aragón han preferido quitar de en medio para evitar el fracaso de las conversaciones, habría exigido ocupar "consejerías" o de lo contrario, "no había nada que hablar".

Desde el PSOE mantienen que su voluntad de diálogo es "inquebrantable" y están dispuestos a sentarse "con quien se quiere sentar", algo a lo que no parece que esté dispuesto Gil, puesto que ni siquiera se habría presentado al encuentro propuesto en la sede del Parlamento riojano ‑elegido como lugar neutral, al negarse la formación morada a acudir a la sede socialista‑, donde los negociadores del PSOE le estuvieron esperando.

Partido desde el que recuerdan que fueron ellos quienes se dirigieron a Podemos, formación a la que invitan a negociar "en nombre de sus votos" y siendo responsables "en función de a quién representan".

Mientras tanto los socialistas riojanos ven cómo se multiplican los frentes, tras la ruptura de Podemos e Izquierda Unida, al acusar estos últimos a la formación morada de haber "suplantado" a Unidas Podemos, coalición bajo la que concurrieron a las últimas elecciones. Así, por una parte tendrán que negociar con IU su voto y por otro con Podemos y su interlocutor, Francis Gil.

"PONER AL CABALLO DE ATILA A REFORESTAR"

Un rol de negociador de Gil que para quien le ha tenido cerca durante su paso por Castilla-La Mancha es "como poner al caballo de Atila a reforestar, bombardear con napalm para reconstruir; aliñar una ensalada con glifosato o potabilizar agua con mercurio".

Una valoración muy gráfica que ha publicado en sus redes sociales el periodista Pau Garcés, quien se ocupó de las labores de prensa de Podemos en Castilla-La Mancha al inicio de la pasada legislatura.

Un comentario que termina felicitando "a quien corresponda" y dando su pésame "a las comunidades autónomas agraciadas".

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