Sábado 23.03.2019
CASTILLA-LA MANCHA

Page: su legislatura, la relación con Podemos, esa oportunidad al PP, el coqueteo con C's y portazo a Vox

  • El presidente regional repasa en un encuentro con medios de comunicación su gestión al frente de la Junta, anécdotas y objetivos que quedan por "rematar" para recuperar lo "destrozado" por María Dolores de Cospedal.
  • Huye de triunfalismos por las últimas encuestas y es consciente de que no sobrará ningún apoyo ni esfuerzo para poder revalidar el Gobierno, aunque rechaza cualquier acuerdo con la formación de Abascal.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, este jueves, en el Palacio de Fuensalida, en un encuentro con los medios de la región. Foto: Ignacio López
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, este jueves, en el Palacio de Fuensalida, en un encuentro con los medios de la región. Foto: Ignacio López

TOLEDO.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, está decidido a jugar la segunda parte del partido y revalidar la Junta de Comunidades en las elecciones del próximo mes de mayo, para poder completar así su proyecto para recomponer una región que quedó "destrozada" durante la anterior legislatura de María Dolores de Cospedal.

Una meta para la que se propone buscar un margen de confianza que le dé seguridad, puesto que "sin muletas" ‑en alusión al apoyo que ha tenido que buscar esta legislatura por parte de Podemos para poder gobernar y sacar adelante los presupuestos‑ "corro más".

Así lo señalaba Page este miércoles durante el encuentro con más de cincuenta medios de comunicación de Castilla-La Mancha que ha mantenido en el toledano Palacio de Fuensalida, sede de la Presidencia autonómica. Una comparecencia en la que ha recordado que el principal objetivo era que esta legislatura supusiera "la otra cara de la moneda" del gobierno planteado por Cospedal. "Prometí a la gente hacer lo contrario que ella en actitudes, en formas, en servicios públicos, en política de entendimiento del estado del bienestar y en defensa de los intereses de Castilla-La Mancha en el conjunto del país", que ha sido "el eje de toda la legislatura".

Un objetivo de "dar la vuelta a lo que hizo Cospedal" que considera "claramente conseguido", aunque no esté "rematado". Por ello quiere jugar esa segunda parte del partido, puesto que la recuperación de todo lo destrozado no podía plantearse en un escenario convulso, sino que precisaba de, al menos, dos legislaturas.

Segundo tiempo por jugar que le ha llevado a revalidar su candidatura a la comunidad autónoma, a pesar de las "dudas e incertidumbres personales" surgidos tiempo atrás con ocasión de los problemas vividos en su partido. Sin embargo al final, ha subrayado, "he antepuesto incluso a la bilis interna de mi organización los intereses de la comunidad autónoma", puesto que "es más importante lo que prometí a los ciudadanos hace más de tres años, que las luchas internas de mi propia formación".

Para García-Page no hay "prácticamente ninguna diferencia" entre el presidente que empezó la legislatura y el que la acaba,  puesto que en este tiempo no se ha tenido que retractar de ninguno de sus principios. Una trayectoria la de estos años que "avala" lo que haríamos en los siguientes.

En este sentido, el jefe del Ejecutivo castellano-manchego ha subrayado la trascendencia de las elecciones del próximo mes de mayo "para el conjunto de la región y del país".

Para los próximos cuatro años se compromete a seguir dando la vuelta a la región, "porque el trabajo no ha acabado", proponiéndose a la vuelta de esa segunda parte del partido  a dejar "recompuesto" todo lo que se descolocó y a Castilla-La Mancha en una dinámica de crecimiento económico por encima de la media nacional.

"NO SOBRA NINGÚN APOYO NI ESFUERZO"

Una intervención en la que Page también ha hecho referencia a las últimas encuestas publicadas, "netamente optimistas" sobre el reconocimiento de la gestión pública de su gobierno, lo cual asegura le llenan de "orgullo personal" y a sentirse "muy querido" por la opinión pública.

Una cercanía y cariño de la gente que no necesariamente se traduce en votos, por lo que es consciente de que "no sobra ningún apoyo y no sobrará ningún esfuerzo", por lo que hasta el 26 de mayo trabajará 24 horas al día para conseguir ese respaldo, sin renunciar "a ningún apoyo social".

En este sentido, hacía un recorrido por lo que ha supuesto el proyecto emprendido hace tres años y medio, con el reto claro de "recomponer el puzle destrozado de la comunidad autónoma", que "va por buen camino", pero que se tiene que culminar.

Para el presidente autonómico "la gente sabe muy bien quién ha tirado del carro, quién ha gestionado, quién se ha subido al carro y quién ha puesto palos en las ruedas". Así quiere llamar a la confianza de la opinión pública, para cumplir con unos compromisos que son "genéticos" en Castilla-La Mancha.

"Nadie discute que buena parte de los logros cosechados entre todos no están garantizados", puesto que como se ha demostrado en los años de la crisis, "las cosas se pueden dar la vuelta", pudiendo estar "muy amenazadas" algunas cosas que se han puesto en marcha.

En este sentido García-Page ha hecho un repaso a algunos de los logros conseguidos, como la reactivación de grandes infraestructuras hospitalarias para las que será clave la próxima legislatura, la educación o la recuperación económica.

Subrayaba así que los últimos tres años, cada uno por separado y más aún en conjunto, han sido de "récord" en la creación de empleo, con 100.000 puestos creados frente a los 50.000 que se "destrozaron" en tan solo una legislatura.

Récords también en creación de empresas y en materia de exportación, demostrando Castilla-La Mancha que está aprovechando "al máximo" sus posibilidades.

Se refería también a la defensa de los recursos naturales de la región, convencido de que la defensa en materia de agua realizada desde el Ejecutivo regional "terminará abriéndose paso". "No nos gustan los trasvases que aprueba el Gobierno, y creo que tampoco le gustan al Gobierno, pero parar esta inercia es complicado", ha asegurado Page, quien sin embargo celebra que desde el Ejecutivo central se haya planteado claramente que el futuro del Levante tiene que ir acompañado de alternativas como la desalación y la reducción de las aportaciones procedentes de otras cuencas. Un "cambio de discurso", no obstante, "más lento de lo que yo quisiera".

Destacaba también la consecución de una aceleración y reprogramación de los fondos europeos, después de que durante los dos últimos ejercicios de la anterior legislatura se viviera una parálisis en su gestión a nivel regional. "Estábamos en riesgo de pérdida de 400 millones para desarrollo rural", recordaba Page, y se ha hecho "un enorme esfuerzo para no perderlo".

Récords también batidos en materia de Dependencia, donde se ha "tapado" el "socavón tremendo" que a su llegada al Gobierno encontró en Dependencia, consiguiendo reconstruir y marcar hitos, como la pionera iniciativa de ley de tutela.

Y es que, según García-Page, son muchos los motivos para celebrar, pero también "muchas oportunidades para no bajar la guardia". En su Gobierno están "contentos por el trabajo realizado", pero a su vez "muy motivados para terminar el compromiso y el proyecto que nos encargó la gente hace tres años y medio".

CON VOX NO

Y puesto que no hay que confiarse, ya que en el país desde hace tiempo viene ocurriendo "lo contrario de lo previsto", es necesario no dar la batalla por ganada. Sucedió con el Gobierno de España, siendo el actual fruto de una moción de censura, y más recientemente en Andalucía, donde ha pasado "todo lo contrario" de lo que pensaba hasta el propio PP, que "tenía preparada una gestora para Moreno Bonilla y va a terminar gobernando".

No obstante se ha mostrado convencido de que en Castilla-La Mancha "la gente está escarmentada" y "sabe de qué va la cosa" con un gobierno del Partido Popular, aunque ‑admite‑ el riesgo no está conjurado.

Aunque mantenga relaciones con todas las formaciones políticas, asegura que buscará "una mayoría sólida y autónoma". Si es preciso, continuaba, se buscarán puntos de encuentro con quienes se quieran entender "en el marco constitucional y del Estatuto de autonomía", pero "con Vox no".

Y es que para García-Page resulta sorprendente que en un país que por efecto de la dictadura ha tenido una derecha "acomplejada" de decir que lo era, ahora haya gente que se reconozca en los postulados de Vox. Formación de extrema derecha que el presidente castellano‑manchego considera "un drama para el PP y, en parte, para Ciudadanos".

En este sentido, ha advertido de que el debate político en los próximos años va a pasar por dos tipos de centralidad, la sociológica y la política. Considera por ello necesario "retomar" un conducto común en el que se pueda sentir "un gran tronco de centralidad", relacionado a su vez con la territorialidad y recuperar así "la combinación de ambas cosas: la gestión de los servicios públicos en cercanía, sin poner en cuestión ni discutir lo que significamos como nación".

Recordaba que su posición contra el independentismo catalán es clara y en ella "no hay milímetro de cesión posible". No obstante ha advertido que durante años se ha pensado que el único riesgo que había para la integridad de España era el independentismo, aunque hoy se puede comprobar cómo también "hay un riesgo para la integridad y la cohesión si volvemos a las dos Españas".

En este sentido destacaba su defensa de la España constitucional, plural y que avanza, cuyo gran reto es buscar "la convergencia" y la "igualdad de las personas". Por ello considera necesario luchar contra una posible dicotomía de una España dividida en dos bloques, un planteamiento con el que "nunca le ha ido bien" al país.

Por ello considera fundamental mantener una actitud "prevenida" y "alimentar escenarios de coincidencia, de puesta en común", de ahí que sea "esencial" el trabajo de la clase política para "evitar el sectarismo" que lleve a esa división.

"NORMALIDAD" CON CIUDADANOS

Pero si con Vox niega rotundamente que pudiera llegar a pactar, el socialista no hace feos a otras formaciones.

Preguntado así por su 'coqueteo' con la formación naranja de cara a lo que pudiera suceder tras las elecciones del 26 de mayo, el presidente de Castilla-La Mancha ha señalado que se está a la espera de las candidaturas de la formación naranja en la región, aunque ha admitido que sí ha habido contactos con los dirigentes territoriales de la formación, al igual que con los de Podemos y el Partido Popular. Formación esta última que no cree que llegado el momento le pudiera apoyar, puesto que pudieron hacerlo con los presupuestos y así evitar "estar sometidos al ultimátum de Podemos", pero no lo hicieron.

En concreto sobre su relación con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, Page ha explicado que tras el encuentro que mantuvo con él en Toledo ha habido "más contactos", todos ellos "dentro de la normalidad". No obstante ha subrayado que "nadie ha avanzado nada sobre lo que pudiera pasar después de las elecciones", aunque él tiene claro que quiere ir "al máximo posible".

SIN OLVIDAR EL "APUÑALAMIENTO"

Respecto a este año y medio con Podemos formando parte del Gobierno, García-Page ha señalado que "ha ido mucho mejor que la entrada" de la formación morada, puesto que -cabe recordar- lo hizo "forzado", un mensaje que le podían haber mandado de forma "más tranquila y serena".

García-Page se refería así al "apuñalamiento" a la estrategia del Ejecutivo regional que supuso el inesperado rechazo de Podemos a los primeros presupuestos planteados en 2017, después de haberlos negociado. Una actuación por parte de la formación morada que llevó a su entrada en el Gobierno ese verano.

Algo que le lleva a una situación paradójica, puesto que aunque una parte de España le considera como "el político más ultraconservador de la izquierda", lo cierto es que es "el único gobernando con Podemos".

Una 'sociedad' de gobierno en la que el miedo ha desaparecido, aseguraba Page, quien ha querido también destacar el "esfuerzo" realizado por la formación morada por "sintonizar con el mecanismo normal de la administración".

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