Sábado 15.12.2018
CRISIS INTERNA

Dimiten dos consejeras de Podemos denunciando el maltrato y acoso de la dirección de Castilla-La Mancha

  • Cristina Cancho y Laura Lorrio no solo dejan su cargo en el Consejo Ciudadano Regional, sino que también han anunciado que abandonan las filas de la formación morada.
  • Las presuntas irregularidades en el proceso de primarias llevado a cabo en Podemos para elegir al cabeza de lista de las próximas elecciones autonómicas de 2019, la gota que ha colmado el vaso.

El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina, junto a su secretaria de Organización, María Díaz, en una imagen de archivo
El secretario general de Podemos en Castilla-La Mancha, José García Molina, junto a su secretaria de Organización, María Díaz, en una imagen de archivo

TOLEDO.- Los abandonos comienzan a acumularse en la formación morada castellano‑manchega. Las últimas en presentar su dimisión han sido dos miembros del Consejo Ciudadano Regional (CCR), Laura Lorrio y Cristina Cancho, quienes no solo dejan este órgano de dirección del partido, sino que también anuncian su marcha de Podemos debido a las "irregularidades", "falta de transparencia" e "indigna utilización de los medios comunes llevada a cabo por quienes ostentan el poder".

Dimisiones para las que la gota que ha colmado el vaso parece haber sido el último proceso de primarias llevado a cabo en el seno de la formación para determinar el candidato de Podemos a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para las próximas elecciones del 26 de mayo de 2019. Un proceso que ha estado marcado por la recusación de todo el equipo técnico designado por la dirección del partido, dada la connivencia de sus miembros con una de las candidaturas, concretamente la encabezada por José García Molina, actual secretario regional de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno de Emiliano García-Page.

Sin embargo, a esta situación se ha llegado, según denuncian en sus respectivas cartas de dimisión, tras el constante "maltrato" y "ninguneo" a parte de los miembros del Consejo Ciudadano Regional que salieron elegidos en la ‘II Asamblea Ciudadana’, atendiendo a la afinidad o no de los mismos con la dirección regional.

Un maltrato al que hace referencia en su carta de dimisión como consejera ciudadana de Podemos Cristina Cancho, quien este domingo anunciaba también su renuncia a seguir militando en la formación.

Concretamente, Cancho señala que su decisión responde a varias razones, las cuales resume en el "absoluto maltrato" que dentro del partido asegura que reciben quienes cuestionan "una determinada forma de entender la política y el servicio público" en la región.

"No salimos hace cuatro años de nuestras casas simplemente para obedecer ciegamente y renunciar a cualquier manifestación de crítica constructiva y propositiva", señala.

Recuerda cómo se presentó candidata al Consejo Ciudadano Regional, "supuestamente" el órgano de dirección política de la formación, aunque tal y como ha podido comprobar "las decisiones se toman entre unas pocas personas que, además, infringen los principios de transparencia, horizontalidad y participación", los cuales eran "seña de identidad" de Podemos.

Cancho considera que no se puede ser alternativa de gobierno si primero no se consigue ser alternativa de partido, "no podemos pedirles a otras organizaciones lo que nosotras no estamos dispuestas a aplicar hacia dentro". De ahí que diversas cuestiones hayan ido "socavando absolutamente" su confianza en la actual dirección del partido en la región.

Ejemplos que asegura son numerosos, y entre los que destaca el hecho de que en el primer Consejo Ciudadano tras la ‘II Asamblea Ciudadana’ se prohibiera la entrada al mismo al diputado regional David Llorente, uno de los dos que la formación tenía en las Cortes y que, "por lógica, debía conocer las decisiones y participar de las mismas".

O el reparto de las responsabilidades por áreas, teniendo únicamente en cuanta la "afinidad" con la lista ganadora, "sin tener en consideración el número de apoyos recibidos, ni la disponibilidad, el compromiso o los conocimientos del tema". Algo que, apunta, ha dado lugar a "una caída de asistencia, de trabajo y presencia de muchas personas que se suponía que tendrían un papel relevante", sin que por ello la dirección regional haya plantaeado amonestaciones, haya fiscalizado o ejercicio un liderazgo positivo.

Del mismo modo señala la "vergonzosa falta de transparencia" en las contrataciones de personal de confianza, "llevadas a cabo en el más absoluto secretismo, sin criterios de contratación definidos más allá de la amistad o cercanía con la dirección regional"; así como la falta de acceso a documentación  por parte de los consejeros, impidiendo así una correcta preparación de las reuniones.

Cristina Cancho asegura marcharse del partido morado castellano-manchego sin haber recibido contestación alguna a sus demandas de información ni a sus propuestas, como también sin conocer cuáles son las cuentas del partido.

SILENCIO, INCOMPETENCIA O VAGANCIA

Entre sus motivos para dimitir y abandonar el partido, Cancho hace referencia también a la suspensión cautelar ilegal del consejero ciudadano electo Fernando Barredo, cuando se vio obligado a acudir a los tribunales "cuando su propio partido guardaba silencio" sobre el asunto; el maltrato constante a los territorios y la "notoria manipulación" en las redes sociales de Podemos a nivel regional. Muestra de ello señala la "desaparición" en las redes oficiales tanto del diputado David Llorente como de la senadora Virginia Felipe.

Hace referencia Cancho también a la recusación del equipo técnico de las primarias, la creación de "grupos de acoso" a compañeros no afines a través de las redes sociales, o la "vergonzosa" representatividad que la formación lleva a la televisión pública, "apareciendo siempre las mismas personas que, por cierto, no cumplen los mínimos requisitos de paridad".

Cristina Cancho, a la izquierda, y Laura Lorrio, a la derecha. Archivo

Un "ninguneo" constante al que se sumó la entrada en el Gobierno regional, decisión que según Cancho convirtió a Podemos en "cómplice" de la callada ante el caso Incarlopsa, contra los pobladores de Fraguas, los bandazos en torno al trasvase o la minería de tierras raras.

Para Cancho ha sido "muy duro de aguantar" el silencio cómplice de muchos compañeros que "han olvidado que la pertenencia a este partido no es una cuestión de fe, sino quizá la última oportunidad para que las cosas funcionen en este país y en esta región".

Un cúmulo de "despropósitos" que la ya exconsejera no sabe si responde a "una cuestión de incompetencia o de vagancia de quienes en el peor de los casos buscan mantener un puesto de trabajo o un papel destacado". Sea una cosa u otra, "así no se puede", sentencia Cancho.

IRREGULARIDADES Y CONTRATOS A DEDO

En el caso de Laura Lorrio la dimisión se presentaba este lunes, mediante un escrito en el que, al igual que Cristina Cancho, también anunciaba su completa desvinculación de la formación morada.

Un escrito en el que, además, adjuntaba la petición de dimisión de la secretaria regional de Organización de Podemos, María Díaz, que solicitaba el pasado 16 de noviembre, junto con otros ocho miembros del Consejo Ciudadano ‑entre ellos también Cancho‑, así como el informe emitido por varios consejeros hace ocho meses, remitido a la Comisión de Garantías Democráticas Estatal del partido, sobre actuaciones que consideraban "irregulares".

Asimismo, Lorrio acompañaba estos documentos con otro escrito detallando las anomalías contenidas en el acta publicada de la reunión extraordinaria del Consejo Ciudadano Regional de fecha 19 de julio de 2017, en el que se votó la pregunta que se plantearía en la consulta relativa a la entrada de la formación morada en el Gobierno socialista de Emiliano García-Page.

Documentación toda ella con la que Laura Lorrio pretende trasladar a los inscritos esas "irregularidades" cometidas en el seno de la formación, así como evidenciar que, durante los dieciocho meses que ha permanecido en el cargo, ha agotado "todas las vías internas" para "proponer, exigir y denunciar actuaciones" que considera "impropias" de una organización como Podemos, y sin obtener respuesta a ninguna de ellas.

Es por ello que Lorrio considera que el argumento de emplear "los cauces internos" para dar traslado de estas situaciones "no es más que una artimaña para que quien está haciendo de este partido su cortijo, utilizando para ello los medios de todos, perpetúe su poder". Algo que puede ayudar a comprender "por qué el anterior Consejo Ciudadano Regional ‑también bajo el liderazgo de José García Molina‑ terminó con un reducido número de personas, el mismo camino que lleva éste".

Subraya la ahora exconsejera que uno de los motivos por los que decidió presentarse como consejera fue porque conocía algunas de las irregularidades cometidas hasta entonces.

"Era un reto difícil, era la lucha de David contra Goliat", reconoce, aunque ha sido "la esperanza de poder cambia algo" lo que la ha hecho mantenerse en el cargo hasta ahora.

Sin embargo, el funcionamiento "indigno" de la formación y la "utilización" por parte de la dirección "para no perder poder", le han llevado a tomar esta decisión.

Asegura que ha sido a base de apartar a los críticos, de favorecer a quienes les apoyan y de "contratar a dedo", cómo la dirección castellano-manchega de Podemos ha conseguido generar "una red clientelar" y "miedo a la crítica". Para ello "utilizan los medios de todas y todos para darse publicidad y ocultar a quienes les puedan hacer competencia interna".

Así critica que se use la información y los tiempos "en beneficio propio" y no para que el partido crezca y se haga más fuerte. "No importa lo que quien les apoya o no les apoya tenga que aportar, lo que cuenta es el apoyo en sí mismo", sentencia.

"Mientras he creído que Goliat era la dirección del partido he tenido esperanzas, sin embargo, ya no las tengo". Y es que, continúa, "Goliat es un todo que por pereza, por falta de criterio, por miedo, por interés propio, por engendrar una ilusión errónea, permite un funcionamiento en el partido totalmente alejado de los principios de Podemos".

Afirma así que en la formación no se han conseguido "superar los miedos" ni ser capaces de luchar por la libertad de expresión, "ni anteponemos nuestra dignidad en los casos en los que se tenga, al poder o 'podercillo' allá donde haya que pasar de utilizar el término lucha a ponerlo en práctica".

Una "falta de criterio y de implicación" que permite y permitirá que personas "sin otro mérito que haber callado y consentido consigan representarnos en puestos sin que lo que puedan o no aportar sea relevante". Y es que, apostilla, "no tienen que ganar, el 'pablismo' ganará por ellos".

Considera "irresponsable" que se trate de hacer ver que el compañero, por el hecho de serlo, es de fiar y que por el contrario la vigilancia y la petición de cuentas se presente como "desleal".

Una estrategia con la que han conseguido que "quien se atreva a ofrecer esa realidad al resto, sea visto como enemigo del partido", sirviéndose para ello de unos medios que han convertido "en el Ministerio de la Verdad".

Finaliza su escrito señalando que un proyecto como el de Podemos, "el original", no se puede acometer sin un cambio social, el cual "no puede promover una organización como ésta". "La gente que podía haber impulsado ese cambio se fue o se está yendo harta, avergonzada y maltratada". "Una ingente cantidad de recursos competentes apartados, desaprovechados", sentencia la exconsejera.

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