viernes 19.07.2019
PATRIMONIO NATURAL

El geoparque volcánico de Ciudad Real, una oportunidad para frenar la despoblación

La iniciativa de la Diputación Provincial supone poner en valor un territorio de más de cien kilómetros como motor de desarrollo social, cultural, natural, turístico y económico.

Imagen del volcán 'Cerro Gordo', situado en la localidad ciudadrealeña de Granátula de Calatrava. REDES SOCIALES
Imagen del volcán 'Cerro Gordo', situado en la localidad ciudadrealeña de Granátula de Calatrava. REDES SOCIALES

La Diputación de Ciudad Real quiere poner en marcha una sorprendente iniciativa turística, un geoparque que aglutine a los más de cuarenta municipios de la provincia, en la zona del Campo de Calatrava, que cuentan con espacios geológicos de interés, aprovechando, sobre todo, la presencia de volcanes en su territorio.

El proyecto, anunciado estos últimos días por el presidente de dicha institución provincial, José Manuel Caballero, es una gran oportunidad para incrementar el turismo y el desarrollo económico y evitar así el despoblamiento de esta comarca.

Una iniciativa que también obedece a la necesidad de impulsar sinergias entre el patrimonio geológico que atesora esta comarca ciudadrealeña con otro tipo de riqueza endógena como la natural y la cultural, así como con los intangibles que también están ligados a la tierra, como es el caso del Quijote. Además, el geoparque incluiría puntos que distan más de cien kilómetros, por lo que ocuparía buena parte de la geografía provincial.

TURISMO SOSTENIBLE

El geoparque es un territorio que contiene tanto un patrimonio  geológico singular como una estrategia  de  desarrollo  propia.  Tiene  unos  límites  claramente  definidos  y  una  superficie suficiente  para  que  pueda  generar  su  propio  desarrollo  económico.  No  es  una  figura  de protección  geológica  ni  lo  pretende  ‑aunque  desde  los  geoparques  se  pueda  contribuir  a  la protección del patrimonio geológico–; de hecho, los geoparques se interesan tanto en la calidad de vida de sus habitantes como en su riqueza geológica. 

Podemos, por tanto, destacar la idea de que la geología es el “corazón” de la iniciativa, al mismo tiempo que la unidad de los espacios o territorios, es un elemento esencial, en la conformación de este tipo de  parques.

En noviembre del 2015, 195 Estados Miembros de la UNESCO ratificaron la creación del Programa "Geoparques Mundiales de la UNESCO" para aumentar la conciencia de la geo diversidad y promover las mejores prácticas de protección, educación y turismo.

Junto con otros lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad y Reservas de la Biosfera, los Geoparques Mundiales de la UNESCO constituyen una herramienta de desarrollo sostenible para los territorios.

Los profesores Cortijo y Pulido, en una de sus publicaciones sobre el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara en la provincia de Cáceres, recuerdan que el turismo es un sector esencial en nuestra economía, que supone el 10 por ciento del PIB y es un motor en la generación de empleo. Estos profesores señalan también que el patrimonio geológico de estos geoparques es un recurso para la ciencia y un instrumento también para la economía, y, en concreto, señalan la oportunidad de estos espacios para fomentar distintas estrategias de desarrollo sostenible, donde el turismo, como sector, tiene una  importancia singular.

En España existen actualmente doce Geoparques, aunque esta lista puede ampliarse esta primavera con el proyecto del Cuaternario Valles del Norte de Granada.

En Castilla-La Mancha, en el nacimiento del rio Tajo, en un entorno natural que la actividad humana prácticamente no ha alterado, se encuentra el Geoparque Molina Alto Tajo, surcado por ríos que forman imponentes cañones de paredes verticales en parajes espectaculares. Incorporado a la red en 2014, el Geoparque cuenta con una superficie de alrededor de 4.190 kilómetros cuadrados y abarca total o parcialmente 70 términos municipales en la comarca de Molina de Aragón. Con una población de 10.370 habitantes, de los cuales un tercio viven en Molina, se considera como uno de los desiertos demográficos de la conocida como España vacía. Una vasta área rural donde el hombre vive en armonía con el entorno y trabaja de la agricultura y la ganadería. El parque geológico es una apuesta por el desarrollo de este territorio, mediante el aprovechamiento de sus recursos naturales, etnológicos y turísticos.

PARTICIPACIÓN, EMPLEO Y DESPOBLACIÓN

La puesta en marcha de una iniciativa tan innovadora como esta implica la colaboración y el trabajo de todos los ayuntamientos de la zona, más allá de colores políticos. Se trata de un proyecto con una delimitación inicial de unos cuarenta ayuntamientos, abierto a nuevas incorporaciones, si así lo determinase un comité científico que se creará con la Universidad de Castilla-la Mancha (UCLM).

La iniciativa necesitará, sin duda, ser conocida y apoyada por la ciudadanía, las asociaciones, los colegios profesionales, sindicatos y empresarios, para conseguir que sea un proyecto de dinamización y acicate de la provincia de Ciudad Real, de la comarca de Campo de Calatrava y de decenas de pequeños municipios y pedanías.

Entre los primeros pasos, está la creación de una asociación para iniciar la tramitación del proyecto que ha de seguir un examen muy riguroso por parte de la UNESCO, al menos durante dos años. Todo con la intención de formar parte de la red mundial de geoparques.

Aparte de la candidatura, los distintos municipios deberán trabajar en actividades para dar a conocer el valor del territorio y sus tradiciones.

Uno de los factores que trata de solventar esta iniciativa es el despoblamiento de estos municipios. El proyecto es un impulso para mantener a la población y para realizar actividades económicas en torno al geoparque.

Si el proyecto sale adelante y se consigue el geoparque volcánico en la provincia de Ciudad Real, se notará y mucho la afluencia de visitantes. En la red de la Unesco calculan que cuando se logra el título de geoparque mundial, hay un incremento del 10 por ciento aproximadamente. Los geoparques resultan de enorme interés para los geoturistas, los ecoturistas y los turistas de naturaleza, ávidos de emplear su tiempo en entornos naturales con cierta singularidad.

Además, solo el hecho de presentar el proyecto implicará la creación de empresas de turismo y de guías para los recursos del geoparque. Los profesores Cortijo y Pulido, citando al profesor Farsani y otros, señalan que en los primeros momentos de la creación del parque será necesario el trabajo de unas dieciocho personas.

Y más allá de las labores de puesta en valor, ordenación, autoevaluación, comunicación, creación de infraestructuras, centros de recepción de turismo, campaña de comunicación y difusión, la creación del Geoparque será un acicate a multitud de municipios que han perdido gran parte de su población en los últimos años en nuestra provincia. El turismo geológico, el ecoturismo y el turismo cultural son una interesante oportunidad, tal y como se puso de manifiesto en las primeras Jornadas sobre Despoblación, Economía y Desarrollo del Medio Rural organizadas por el Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla La-Mancha en 2007.

Esta iniciativa, como otras muchas en destinos turísticos de interior, debe incidir en la sostenibilidad para contribuir de manera efectiva a mitigar el grave problema de despoblación de nuestra región y crear empleo de calidad. Son estrategias innovadoras, basadas en la identidad y en la colaboración, para poder competir en un mercado global.

Proyecto que se une a los Parques Nacionales de Daimiel y Cabañeros y a los Parques Naturales de Alcudia y Ruidera, lo que implica que el turista ecológico tenga mayores oportunidades y recursos en nuestra provincia, más aún si tenemos en cuenta los aspectos patrimoniales y culturales de nuestros municipios y ciudades.

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