Lunes 19.11.2018
MEDIO AMBIENTE

Crisis ambiental en Las Tablas de Daimiel, que vuelven a correr el peligro de secarse

  • El humedal, uno de los más emblemáticos de España, solo cuenta con una superficie encharcada de 450 hectáreas, del total de 1.850 posibles.
  • El director del Parque Nacional advierte que el estado del paraje natural es "delicado" por la falta de precipitaciones y la extracción continuada de aguas subterráneas.
Imagen del estado de Las Tablas de Daimiel en 2017, con 528 hectáreas encharcadas, más de las que tienen actualmente. EFE
Imagen del estado de Las Tablas de Daimiel en 2017, con 528 hectáreas encharcadas, más de las que tienen actualmente. EFE

CIUDAD REAL.- Es uno de los humedales más emblemáticos de la Península Ibérica, pero su situación es crítica. La falta de precipitaciones y la extracción continuada de aguas subterráneas del acuífero de La Mancha Occidental, antes conocido como Acuífero 23, han puesto en peligro la supervivencia del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.

Los 461,3 litros de agua por metro cuadrado de las lluvias que se registraron durante el pasado año hidrológico no han sido suficientes para recuperar los niveles de inundación del paraje natural, que en la actualidad cuenta con una superficie encharcada que solo ronda las 450 hectáreas de terreno, cuando en 2017, en estas mismas fechas, superaba ampliamente las 500.

Cabe destacar que las lluvias del pasado mes de marzo, en el que se registraron precipitaciones de 138 litros por metro cuadrado, incrementaron puntualmente el caudal del río Guadiana y permitiendo alcanzar en primavera un máximo de inundación de unas 1.200 hectáreas de terreno, del total de 1.850 posibles.

Sin embargo, el pasado 16 de julio cesó la entrada del agua procedente del río Guadiana al humedal, lo que ha acelerado la crisis medioambiental que sufre en estos momentos y aumentado en la misma proporción la preocupación de sus gestores por el futuro hídrico del parque.

Así lo explica el director del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, Carlos Ruiz de la Hermosa, que ha advertido de que el estado del parque es "delicado" por la "escasa superficie inundada que presenta".

"Como gestores del parque tenemos que estar especialmente atentos a su evolución en los próximos meses", ha dicho Ruiz de la Hermosa, que reconoce que solo cabe esperar que nuevas precipitaciones puedan poner remedio a la preocupante situación que puede darse en este espacio, que ya no recibe aportaciones de agua ni del acuífero 23, ni de los ríos Guadiana y Gigüela.

Carlos Ruiz de la Hermosa ha señalado que el órgano gestor del parque nacional prevé todos los escenarios posibles, "si llueve y entra agua", ha comentado, se volverá "a disfrutar de un parque rebosante de vida", si no se produce el aporte de caudales, "el parque proseguirá su desecación".

Ante ello, ha advertido, el Plan Rector de Uso y Gestión establece que en tanto se recupere la funcionalidad hidrológica natural del Alto Guadiana, el Organismo de Cuenca garantizará los aportes de caudales para la inundación y conservación de la biocenosis del parque nacional mediante una aportación regular a partir del acueducto Tajo-Segura.

En caso de que sean necesarias estas derivaciones, se efectuarán intentando reproducir el régimen de inundación natural del humedal.

Se establecería como objetivo mínimo de inundación alcanzar 1.400 hectáreas inundadas a comienzos de primavera y de 600 hectáreas a finales del verano.

Ruiz de la Hermosa ha comentado que técnicamente a fecha de hoy se podría emplear la conducción a la llanura manchega y el parque nacional podría solicitar conforme a la Ley un trasvase máximo de 60 hectómetros cúbicos en tres años.

Si no hay trasvase, ha indicado el director del parque, se podría poner en marcha la batería de sondeos de emergencia, todo ello, "pensando siempre en evitar que pueda producirse la autocombustión de las turbas del parque nacional como ya ocurrió en el año 2009".

Hasta la fecha, esta batería no ha entrado en funcionamiento desde su construcción en 2009, si bien se llevan a cabo trabajos de mantenimiento permanentes en ella, para que pueda ser utilizada en caso de necesidad.

En la actualidad Las Tablas de Daimiel dispone de 2,3 hectómetros cúbicos de derechos de agua adquiridos, más una reserva de 10 hectómetros que el plan hidrológico de cuenca contempla, en total unos 12,3 hectómetros cúbicos al año.

LA JUNTA QUIERE LA COMPETENCIA DEL PARQUE

Ante esta situación, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, ha asegurado que la Junta sigue avanzando con el Gobierno central en el proceso de las transferencias de las competencias de los parques nacionales, "porque es obligatorio que esa competencia esté en manos de Castilla-La Mancha".

Eso, ha dicho, permitiría afrontar la gestión de las Tablas de Daimiel "desde una perspectiva integral dentro de los humedales manchegos y con el resto de espacios protegidos, para garantizar su futuro y su conservación".

Martínez Arroyo ha señalado que es importante que los ciudadanos, los agricultores y el resto de implicados en actividades económicas tengan en cuenta que "se debe hacer compatible el medio ambiente y la protección de los humedales con uso adecuado del agua", de tal forma que no se le quite a las generaciones futuras la posibilidad de "disfrutar de espacios tan emblemáticos como Las Tablas de Daimiel".

En cualquier caso, ha recordado el consejero que este espacio natural está en una mejor situación a la hora de afrontar procesos de sequía, puesto que las actuaciones que se hicieron por parte del Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero permiten ahora "garantizar la presencia de agua".

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