viernes 4/12/20
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AGRICULTOR JUBILADO EN EL CORAZÓN DE LA MANCHA

“Empresarios y trabajadores no están unidos. Ahí está el fracaso general de la generación”

Atanasio Quintanilla Tinajo, agricultor jubilado en el corazón de La Mancha
Atanasio Quintanilla Tinajo, agricultor jubilado en el corazón de La Mancha
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Atanasio Quintanilla Tinajo no es un agricultor convencional, si bien representa la sólida carrera de vida que los hombres de la tierra dejan como legado. Un patrimonio cultural que se recoge en una ínfima parte en la siguiente entrevista. “Añoro el campo”, dice a sus ochenta años, “en él he vivido en libertad”, si bien a sus tres hijos varones lo único que les ha inculcado es que siempre tiene futuro.

Pese a su pasión por el cultivo de la tierra, hoy hemos llamado a su puerta para que nos dé cuenta de otra actividad que, de manera incansable, ha llevado paralelamente. “Yo no he podido estar en mi casa, he tenido que estar con unos y otros, fomentando las cosas de la vida en cooperativas, asociaciones…”. Una trayectoria marcada por la premisa de que las vicisitudes se superan cuando estamos unidos.

Hijo de una tierra dura, oscura, en la que impera un pesimismo vital y enérgico, donde la religión parece seguir siendo el horizonte pero no la causa. Donde las paradojas de la vida brillan en todo su esplendor. “Cómo en Tomelloso no hay agricultores”, bromeaba, “sacamos un concejal”, dice al recordar las elecciones municipales en las que formó parte de una candidatura de agricultores. “Yo le dije a mis compañeros: mi mujer ha votado en contra mía. Mucha gente se siente de los pobres y luego vota a los ricos, así se sienten superiores…”

Este amante de las letras y la conversación, es la otra cara de la política que satura de mensajes inútiles los medios de comunicación. Es la política que trata los asuntos humanos, aquella que reclamamos a los gobernantes. Cierra la entrevista Atanasio agradeciendo a aquellos que le han enseñado, “los que me han dado lo que jamás imaginé”. Asimismo te agradecemos tu profunda generosidad al concedernos esta entrevista, así como tu valentía para ensalzar nuestro papel como dirigentes de nuestras propias vidas.

Atanasio ¿en qué soñabas cuando eras niño?

A mi padre lo mataron en un ataque de la aviación en la guerra civil. Allí se lo llevaron, obligado, cuando yo sólo contaba con dos años de edad. Imagina en lo que soñaba después de pasarme esto…

Mi verdadera ilusión era ser agricultor. Al morir mi padre, mi abuelo materno nos acogió a mi madre y a mí en su casa. Eran pobres, no tenían campo, pero mi padre nos dejó dos fanegas y media, recién puestas de palote. Mi madre con 27 años y yo con 2, caminábamos allí a diario, doce kilómetros,  a veces a la espalda de mi madre. Salíamos por la mañana, aun sin amanecer, y regresábamos de noche. Como sustento teníamos el agua que sacábamos con un cubete y el cantero de pan de maíz que daban de ración diaria. A veces podíamos comer collejas, un vegetal salvaje que daba la tierra.

Hijo único, sin padre… ¿Qué educación recibiste en casa?

Cuando quise volar, más jovencito de lo normal pues yo ya me enteraba de las cosas de la vida por la situación en mi casa, mi madre me decía: “que no me entere yo que faltas  a tu trabajo, que no respetas a la persona a la que atiendes como si fuera tu padre”. Y así me fui a trillar 51 días, pero como no me gustaba, volví para acompañar a mi madre en la siega.  

¿Cuándo y cómo empezaste a hacer de la agricultura tu oficio?

Cuando tenía 18 años podía trabajar en un banco de los de entonces, era hábil con la contabilidad. Pero a mí me gustaba el campo. Entonces le dije a mi madre de comprar un carro y un mulín. Con eso, hacíamos gavillas con los sarmientos y las vendíamos a las panaderías, y luego en agosto a segar. Y de ahí poquito a poco íbamos comprando una fanegota allí, otro piquillo aquí… así hasta que me casé. Mi señora no sabía nada del campo, era peinaora, pero aprendió y me ayudó en todo lo que pudo para sacar el campo adelante.

Mis tres hijos varones han aprendido las cosas del campo, del que lo único que les he inculcado es que siempre tiene futuro. Pero decidieron coger el oficio de la construcción. El pobre de aquí tenía que ser albañil, herrero o al campo. Mi hijo mayor empezó con 14 años a irse a trabajar al campo, al cargo de dos pozos. El dueño me pidió que le diese el hijo. Mi padre fue donado, pero yo preferí pasar las calamidades que hiciera falta para tener a mis hijos conmigo. Así fuimos progresando, comprando unos piquillos más, hasta que junté una finca con 15.000 cepas e hice un pozo.

De esta finca me deshice cuando tenía 68 años. Aproveché para venderla cuando pagaban bien, pues ninguno de mis hijos podía quedarse con ella. Añoro el campo, en él he vivido en libertad. Meterme en un sitio a trabajar y estar ahí, es para mí como estar en una jaula. Yo no he podido estar en mi casa, he tenido que estar con unos y otros, fomentando las cosas de la vida en cooperativas, asociaciones…

Quintanilla escribiendo en su actividad diaria

¿Cuánto te producían esas cepas de regadío?

Mi madre prefería que nos faltara para comer antes de que le faltara a las cepas. Mi mujer, mis hijos y yo hemos estado unidos en ese mismo cuidado. Algunos años recogíamos hasta 120.000 kilos de uvas. Siempre se ha pagado muy poco, entonces era en torno a 30 pesetas el kilo. Y ahora vale menos proporcionalmente, pues el coste de la vida se ha incrementado. He escuchado que este año, que hay mucha producción, puede bajar de 40 pesetas.

Gracias a las cooperativas existe el viñedo que hoy tenemos. Y aquí, en Castilla-La Mancha, ha sido el campo el que ha tirado de las crisis. En el campo el trabajador ha ganado menos, pero no le ha faltado trabajo.

Siempre has destacado por tu actividad en la vida política y social ¿Cuándo y cómo empezaste a considerar que la política es una cuestión de todos y no del gobierno?

Al  principio de la democracia escuché que había una reunión del Sindicato de Obreros del Campo de Tomelloso. Como siempre me ha gustado enterarme de ciertas cosas para saber enfocar la vida, fui a escuchar y me pareció que era bueno aquello de luchar conjuntamente. Al tiempo, uno de ellos anunció que se iba a UGT. Pedí la palabra y dije “si en una familia se muere el padre, habrá que continuar”. Y así fue como me ofrecieron tirar de aquello, lo que me dio la oportunidad de estar junto a Martín Ruiz en esa y en otras luchas, pues por entonces ya nos manifestábamos por la sanidad en Tomelloso.

En esa época me llamaron para presentarme a la candidatura de agricultores que querían presentar a las elecciones. Decían que tenía que estar en los primeros puestos, pero me puse a la cola para apoyarles. Fue un señor de Tomelloso, por entonces diputado en el Congreso, el que impulsó que los agricultores teníamos que estar en la política de Tomelloso. Es un señor que me gusta mucho escucharlo, al que aprecio mucho y sé que él a mí también. Blas Camacho, al que siempre defenderé porque defiende lo defendible.

Cuando se presentó a las elecciones municipales, su madre le dijo: “Tu pueblo, hijo mío, veremos si te vota…”. No salió y, ¡cómo en Tomelloso no hay agricultores!, sacamos un concejal. Yo le dije a mis compañeros “mi mujer ha votado en contra mía”. Mucha gente se siente de los pobres y luego vota a los ricos, así se sienten superiores…

¡¿No me estarás grabando?!

¿Qué hiciste dentro del sindicato de obreros del campo?

Los políticos, al no ser aquello aun democracia, era como en la dictadura, que estaban a favor de los empresarios. Es ahora… ¡y mira!

Pronto hicimos una manifestación para especificar un salario. La policía nos prohibió estar en la calle, entonces nos fuimos al campo de futbol, donde empecé a hablar desde la tribuna. Recuerdo que uno me gritó “Claro, desde ahí se habla muy bien”. A lo que le respondí “Lo mismo que estoy yo, me apeo de aquí y subes tú que no pasa nada”.

Al poco de aquello tuvimos en la Sindical una reunión con la patronal y economistas. Dialogábamos obreros con patronos y hubo consenso: 1.000 pesetas diarias para el eventual, y 800 el fijo. Los políticos, al no ser aquello aun democracia, era como en la dictadura, que estaban a favor de los empresarios. Es ahora… ¡y mira!

A los seis meses, tras una segunda reunión y yendo todo bien, lo dejé. Al principio era bueno por los trabajadores, pero luego el señor que encabezaba, que era de Madrid, hablaba mucho pero nada de nada, era más a favor de él que de los demás.

También he sido miembro de la rectora de la Comunidad de Regantes del Acuífero 23, durante doce años, hasta que decidí dejarlo tras jubilarme. Igualmente, he pertenecido a Asaja cuando tenía la finca. Ahí, aunque no estaba en la rectora, siempre delante en las manifestaciones y en todas las reuniones a las que me han pedido ir, con Pedro Barato y Fernando Villena. Hemos estado hasta manifestándonos dentro del Congreso, cuando agricultores de toda España nos reunimos en sus puertas.

Quintanilla junto a la entrevistadora Nuria Moraga en un momento de la conversación

¿Cómo pudo tener lugar una manifestación de agricultores dentro del Congreso?

Los agricultores que cogen el dinero de Europa son los grandes terratenientes

Entonces gobernaba Felipe González. Como el alcalde de Madrid era del PP, autorizó que pasásemos, pues ya sabes que los apoyos se tienen según de donde venga el viento. El entonces ministro de Agricultura, el señor Atienza, nos dijo que de Bruselas venía mucho dinero para los agricultores pero que, aun sin eso, no teníamos que quejarnos porque no estábamos tan mal. Entonces pedí la palabra y le dije: “Voy a ser sincero señor ministro. Le digo que no estamos tan mal, pero no tan bien como usted dice. Los agricultores que cogen son los grandes terratenientes que no lo invierten en dar jornales, y lo echan en cuatro pipas”.

Después se celebró una rueda de prensa y Pedro Barato me dijo que tenía que ir yo. Saludé uno por uno a los que estaban allí, primero a los socialistas que eran los que gobernaban, y les dije: “Habéis perdido ya las elecciones que vienen ahora, y estos señores del PP se las van a llevar regaladas, no ganadas. Al final os diré el refrán que me dijo mi abuela”. Y así fue, que al final uno de ellos recordó que tenía que decir el refrán: “Hijo mío, de molinero cambiarás, pero de ladrón no escaparás”. Daba igual un partido que otro, serían igual de ladrones.

En la actualidad, mucha gente te conoce por tu actividad en la plataforma ciudadano Por el desarrollo de la Comarca de Tomelloso y Argamasilla de Alba.

A Carlos Cotillas: Si tú como padre de familia dices que no quieres ferrocarril para tu pueblo, entonces ¿qué hacemos aquí?

Sí, llevamos unos 15 años. El año pasado supimos que había 144.000 millones de Europa para hacer una línea de ferrocarril que uniese Portugal, España y Europa. Como iba entra las autovías, intentamos que enlazara con Tomelloso y Argamasilla. Tras algunas reuniones con el alcalde de Argamasilla de Alba y concejales, pedí a Carlos Cotillas, como alcalde de Tomelloso, que organizase una en su ciudad y, finalmente, el 17 de febrero del año pasado, accedió. Eso sí, la puso a las 4 de la tarde, un horario que no le viene bien a nadie, y por lo que fuimos los que fuimos.

Al celebrarse en Tomelloso, le tocaba empezar a Carlos Cotillas, quien dijo, literalmente: “Si llevamos tantos años sin ferrocarril, porque pasen otros pocos tampoco pasa nada”. En ese instante, sin esperar, me levanté y pedí la palabra: “Soy el más viejo de los que estamos aquí y quizá el menos indicado, pero os voy a pedir una cosa. De los que estamos aquí, el que no quiera ferrocarril que se marche, y nos quedamos los que queramos que estamos en nuestra casa. Carlos, si tú como padre de familia dices que no quieres ferrocarril para tu pueblo, entonces ¿qué hacemos aquí?”. Y continué “este que os habla y otros tantos hemos levantado el pueblo, y luego los políticos os ponéis a la cabeza de los logros. Yo quiero seguíos, y si os hago falta ya veré como lo hago para estar disponible, para estar para mi pueblo, pues estando mi pueblo bien, estoy yo también”.

Como después de aquello no ha habido nada más, enviamos desde la Plataforma una alegación al Ministerio de Fomento, en la que exponíamos las razones por las que la octava población de Castilla-La Mancha debería ser integrada en la red ferroviaria.

¿Cómo ves la situación del agua con los nuevos productos agrícolas, los cuales demandan más agua?

Anteriormente el acuífero 23 estaba sin explotar. Empezaron a venir tractores, a hacerse los pozos, el boom fue por el año 80, pues veíamos que el que tenía pozo tenía más producción de uva. Así nos chupamos todo el agua. Nos obligaron a poner contadores, pero como no se controlaban pues había quien gastaba lo que le daba la real gana. Se sembraba alfalfa, remolacha, maíz… cultivos que necesitan mucha agua y de los que se produjeron cantidades enormes, lo que es un fracaso en la agricultura, por lo menos en Castilla-La Mancha. Metemos un disparate de millones de kilos de uvas que luego te las ves para venderlas. He llegado a coger más de 50 kilos en una sola cepa con la poda polomara. Eso lo aprendí en cursos, como tantas otras cosas que no sabía; por ejemplo, lo que ahora concluyo de estos años: que lo mejor es tener de regadío unos siete kilos, mientras que de secano, que tiene mejor grado, hasta cuatro. Pero de seguir sin tasa de kilos, sin control, igual seguirá pasando con los precios.

Tenemos ejemplos de que el control puede ser una solución, como en La Rioja. Aquí a Tomelloso también han venido a darnos claves, como cuando nos informaron sobre la reestructuración. En esa reunión dije que tenía que haber consonancia entre la cantidad y la calidad, y alguno hubo que me dio la razón, como Pablo “Mocho”, que por entonces era miembro de la rectora de la mayor cooperativa vinícola de España, la de la Virgen de las Viñas. Y añadí, “si vivimos, veremos que dentro de unos años va a sobrar de todo”. Ahora está pasando eso. Y el acuífero lo tenemos lleno otra vez gracias al control. Ahora faltan las personas, que… cómo los animales, si no las controlas se desbocan.

Sobra viñedo, pero gracias a las cooperativas el campo se mantiene. Aunque algunas se las han cargado desde las rectoras, como la del melón de Tomelloso.

¿Cómo imaginas el futuro del campo?

A un campo mecanizado como el de ahora, si se lo controla, le veo futuro. Eso sí, necesita muy pocas personas. Antes iban a Madrid con cubas de vino en carro. La modernidad trae lo que trae, pero hay que adaptarnos.

¿Y el futuro de tu localidad?

Ojo a la hora de ver a quién votamos

Ójala que el gobierno, sea del color que sea, pueda hacer algo. Acordémonos los ciudadanos que aunque no dirigimos, sí somos los que dirigimos con el voto. Si un amigo es siempre un amigo, entonces progresareis los dos. Pero si tú confías en un amigo y ese amigo te vende, ha tirado todo por tierra. Démonos cuenta, y ojo a la hora de coger la papeleta a ver a quién votamos: ¿al que hemos tenido y nos ha hecho la faena que nos ha hecho?

No soy de colores, soy de personas. Y ahora tenemos unas elecciones para elegir a la persona que tiene que dirigir. No me gustan las mayorías, ordeno y mando no me gusta. Si en mi casa se hiciera todo lo que yo dijera, no progresaría. Somos una familia, acordémonos de eso ahora que tenemos las elecciones de mayo.

Atanasio Quintanilla Tinajo junto a su esposa Vicenta Ropero García

La crisis:

Es enorme, mayor de lo que nos dicen. No nos fiemos, lo estamos viendo en nuestras casas. Ya no se trata de encontrar trabajo, si no de que hay personas que no les llega para comer. El trabajador tiene que trabajar para que la empresa progrese, y la empresa tiene que tener al trabajador contento para que la empresa progrese. Y los dos conjuntamente pueden vivir. Y ahí está es el fracaso de la generación, en general.

Tenemos que estar unidos, todos, trabajadores y empresas. Si la empresa cobra menos por su producto, tiene que cobrar menos el trabajador; pero si la empresa gana más, tiene que compensar al trabajador. El sueldo ha de ser equitativo. Tenemos que mentalizarnos. Sólo tengo la carrera de mi vida, en la que he estado con mucha gente y ha de ser así: hay que trabajar conjuntamente.

¿Qué significan para ti las movilizaciones sociales que se están dando dentro y fuera de España?

Cuando la gente se revela, se manifiesta….¿por qué es? Me gusta hablarle a la mente, así que voy a poner un ejemplo que más palurdo y más corto no puede ser, pero que lo va a entender todo el mundo. Me está llegando al alma lo que te voy a decir: si tienes un perro  y lo tratas bien, te besa, te salva. Pero si eres mala persona, te mata si es preciso. Aquí la culpa la tienen las personas que gobiernan, y si no son conscientes de que los humanos tenemos derecho a la vida…

El rico tiene que vivir con su capital y el pobre con su trabajo, todos unidos. Y no la desunión que hay. Todos nos han estado robando: sindicatos, PSOE, PP, IU… Y ahora ¿quién se salva? Pues habrá que regenerar esto y hacer lo bueno, o nos mataremos entre nosotros.

¿Hay razones particulares para que en los pueblos sea tan difícil cambiar las cosas que no funcionan?

El voto tiene un valor. Si no votas, favoreces al que no quieres

En los pueblos y en las capitales.  ¿Por qué perdió el PSOE la alcaldía de Madrid? Porque dos personas socialistas se vendieron por dinero a otras del PP. La causa de que las cosas no salgan es porque una parte de jóvenes y otras tantas personas deciden que no votan a nadie. Y de esa manera se están perjudicando a sí mismas.

El voto tiene un valor. Para poner a una persona que te guste, tendrás que votarla, para poner un gobierno que cambie las cosas, tendrás que votarlo… y si no vas, favoreces al que no quieres. Si no te gusta ninguno, votas en blanco o nulo. Una vez me anularon el voto porque dibujé en la papeleta un tren. Si al perro lo maltratas, te muerde.

¿Qué significa para ti la emigración: que los españoles emigren, así como que personas de otros lugares vengan a España?

Yo he convivido con personas de piel distinta a la mía, y hemos estado contentos

La emigración, ya sea por evolucionar o por placer… me parece divino. Pero la emigración obligada, como es la mayoría de las veces, no la quiere nadie. Nadie quiere dejar a su familia, su casa. Yo le decía a mis hijos, “aunque el sueldo sea más pequeño, no os vayáis de aquí, que os quiero ver”. El que se va a otro país porque tiene que trabajar, está obligado a mendigar, a ser tratado como un pordiosero. Siempre he dicho que el extranjero es como el de Tomelloso. Pues cuando el de aquí se va a otro país, es un extranjero allí. Habrá que mirar porque la cabeza está para pensar y el corazón para sentir, y el que no siente aquí, no siente en ningún lado. Y esa es una persona que no se quiere ni a sí misma. Quiero que reciba el extranjero lo mismo que yo. Analizando, uno ha de ser consciente de que ha de adaptarse, pero no ordeno y mando. Una persona educada y responsable puede estar en cualquier sitio. Yo he convivido con personas de piel distinta a la mía, y hemos estado contentos.

¿Cuál es tu opinión de los medios de comunicación de masas?

Me extraña que exista Cuatro y La Sexta, que permiten que las personas tengan libertad de expresión

Como tras la operación de corazón no puedo salir tanto, me paso horas escuchando, leyendo y escribiendo sobre cosas generales que son buenas para todos. Escucho a talentos en la televisión, pero a veces me digo “esta persona no tiene ni pizca de conocimiento de lo que está diciendo”. Puedo poner ejemplos. El director del periódico La Razón, el señor Marhuenda, no tiene razón en muchas de las cosas que publica. Sé que es una persona inteligente, pero le ciega el querer ser simplemente de un color. No tiene la resignación que hay que tener para decir “bueno, esta persona es de otro color pero tiene razón”. Creo que a la hora de la verdad, el color no tendría que tener nada que hacer.

La televisión está coartada por el gobierno, éste es su dueño. Cuando hay libertad de verdad, el gobierno tiene que intervenir en los medios cuando le corresponde y cuando es por el bien de todos. Pero que este control sea sin perjudicar a tantos y beneficiar a tan pocos. Los medios están cargados a una parte, hay que ser conscientes de eso. Lo que me extraña es que exista Cuatro y exista La Sexta, que se permiten que las personas tengan libertad de expresión. Nadie es más que nadie, hay que reconocer cuando uno se equivoca.

¿Cómo vives esta etapa de tu vida?

Con reflexión. He sido razonable antes de tener razón porque la ausencia de mi padre me obligó a ello. Tuve la gran suerte de casarme con una mujer que hemos sido el uno para el otro.  Como familia, hemos luchado siempre conjuntamente. Cuando está todo bajo un control, la cosa es llevadera. Otra cosa es cuando uno se va por aquí y el otro se quiere ir por allá. Estas crisis ocurren en todas las familias. Así son las crisis, traen desavenencias, separaciones, muertes...

También siento una gran gratitud por las personas con las que he convivido, de las que tanto he aprendido, las que me han dado lo que jamás imaginé. Este ha sido el motivo de mi vida, haber podido soportar con resignación ciertas fases que la vida trae. No todo es positivo. Quién de nosotros no ha tenido contradicciones con familiares o amigos con los que hemos convivido. Si cuando las personas ya no convivimos, seguimos indignados, entonces será negativo para uno mismo, y eso nos puede traer hasta enfermedades, además de perjudicar a las personas que nos cuidan en esta última etapa de nuestras vidas.

Y cierra así una nota que posteriormente nos envió:

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