Martes, 17 de Julio de 2018 Actualizado: 15:36 h.

EMMANUEL PEREIRA | UN JOVEN ESPAÑOL EXPATRIADO

Juventud en el exilio: El drama de una generación expulsada

Entrevista a Emmanuel Pereira Andrade, un joven de 19 años que ha atravesado momentos muy difíciles y que como tantas otras personas se ha visto forzado a marcharse de su tierra.

Emmanuel Pereira, joven español exiliado por la crisis en París
Emmanuel Pereira, joven español exiliado por la crisis en París

Aprovechando los últimos y calurosos días de agosto en París, conocí en un acogedor restaurante italiano a pocas calles del Campo de Marte a Emmanuel, un joven gallego de 19 años muy alegre y cercano que ha atravesado momentos difíciles y que como tantas otras personas jóvenes se ha visto forzado a marcharse de su tierra con la esperanza de regresar  y poder vivir dignamente junto a su gente. Su determinación e ilusión alimentan su espíritu de valentía y la preocupación y ganas de cambio en su país. No podía resistirme a contar su experiencia y ayudar a que se escuche su voz en nuestras conciencias.

Emmanuel, apenas llevas varios meses en París, ¿qué fue lo que te impulsó a venir y cómo definirías todo el trayecto hasta aquí?

Pues la verdad es que yo estuve trabajando en Galicia. Había estudiado para monitor de gimnasio y luego me puse a hacer peluquería. Estuve trabajando y haciendo prácticas en el gimnasio Jansu de Vilalba con mi mentor Juan Carlos Quintana, uno de los hombres con más fuertes principios y mejor ejemplo de vida a seguir que he conocido en mi vida. Después, estuve trabajando para un estilista de Lugo, pero el dinero no era suficiente para pagar mi piso y me fui por mi cuenta. Tiempo más tarde me vine para París. La experiencia que no olvidaré es en el autobús de camino a París pues no podía contener las lágrimas al tener que abandonar mi tierra, mi familia, mis amigos, mi hogar... Recuerdo que jamás en mi vida me había sentido tan triste y desesperado sin saber que me esperaba al final del viaje... Nadie abandona su hogar por gusto y menos un Gallego abandona su madre tierra por satisfacción. Sus tierras, mis perros, mis animales, los ríos, montañas, bosques... Todo lo que yo deseaba quedaba atrás y eso para mí era muy difícil. Estaba haciendo un viaje de 1958 km sólo con la única esperanza de llegar y poder encontrar un trabajo. No resultó tan duro porque mi hermano mellizo vivía aquí ya hace tres años y mi padre hace cinco; pero, al llegar y ver que tienes que rehacer tu vida justo al instante es agotador. Cuando tu llegas a otro país y algún familiar tuyo vive en él lo primero que haces es buscar trabajo, aprender el idioma, relacionarte con gente que no habla tu idioma natal ya que tu familia no tiene tiempo para enseñarte o ayudarte, pueden hacerlo, pero no tanto como desearían. Es normal.

En un país a 20 horas de casa tu familia debe trabajar para pagar el piso por el que le estafan 600€ al mes. Debe currar todo el día con la esperanza de que las cosas en España mejoren y poder volver a su tierra. Nadie vive en otro país por gusto y el que diga lo contrario es por que miente o no tuvo que irse de su tierra por verse en la calle.

París puede ser una ciudad muy complicada para un joven de 19 años que viene a buscar empleo. Una población masificada, distritos muy dispares de gran magnitud, la barrera del idioma, vivienda, cuenta bancaria y facturas. ¿Fue difícil para ti encontrar trabajo y adaptarte a la ciudad?

De hecho para mí no fue difícil, hay mucha gente aquí que también tuvo que abandonar su hogar y cuándo llegas nuevo te tratan con mucho afecto pues todos han pasado por lo mismo. 

Yo empecé trabajando en las obras y los fines de semana que no trabajaba busqué un trabajo en el mercado. Tiempo más tarde empecé en la hostelería donde llevo trabajando ya cuatro meses para un chef famoso en uno de sus restaurantes: Gloria en París. 

El tema del banco, facturas y demás al principio es muy difícil y no habría podido hacer nada sin la ayuda de mi hermano y mi padre, dado que todo está en francés, uno de los idiomas más duros de Europa. Para poder adaptarme llegaba a casa a las seis de la tarde de las obras y a eso de las diez u once me ponía a estudiar francés hasta las dos o tres de la mañana y así durante dos o tres semanas. Como pudiste comprobar cuándo nos conocimos en mi trabajo soy capaz de hablar en portugués, inglés, francés e italiano, cosa que para mí es muy gratificante pues la gente cuando eres capaz de hablar su idioma te deja buenas propinas (risas).

Vives y trabajas en una de las ciudades con más tránsito de personas del mundo, siendo turistas o de otra clase. A nivel laboral, en tu campo que es la hostelería, en la relación de trato con los clientes tanto como tus empleadores ¿supone mayor presión para ti como empleado?

La verdad es que no, por lo menos para mí. Me suelo adaptar a la situación siendo la mañana más ocupada, con mayor carga de trabajo y la tarde que normalmente suele ser normalilla.

Me contaste que estabas ahorrando para abrir próximamente un restaurante en tu lugar de origen y contemplabas abrir uno más en el futuro. Tu intención parece querer regresar y establecerte definitivamente. Sin embargo quiero plantearte lo siguiente si la duración de tu estancia en París depende del funcionamiento de tu incipiente negocio, de una efectiva mejora económica y de empleo en España o por el contrario, alargar tu residencia allí. ¿Has reflexionado sobre ello?

Si, muchísimo. El restaurante ya está preparado para ponerse en funcionamiento en dos meses en Galicia. El problema es que la situación en España es catastrófica en todos los aspectos. Yo acabo de abrir un restaurante con mi padre y más adelante me gustaría abrir otro, pero de la forma que se desenvuelven las cosas ahora mismo en mi país debo plantearme si abrirlo y aguantar aquí unos años más por si las cosas salen mal o lanzarme de cabeza a levantar este restaurante.

Muchos jóvenes como tú, titulados o no, han tenido que dejar sus hogares y desplazarse al extranjero para encontrar empleo con mejores salarios. Si bien esto es así, una gran cantidad de personas está trabajando en lugares donde sus tareas no se corresponden con su cualificación o las condiciones no son laborales debido al número de horas, el coste de vida o la temporalidad sin tener ningún tipo de ayuda o amparo. ¿Es este tu caso? ¿Cómo son tus condiciones de trabajo?

En efecto mi pasión y profesión es el deporte no la hostelería pero me tuve que adaptar. Algún día espero tener la oportunidad de abrir un gimnasio y que no sea un sueño sin cumplir como el de tantos.

Las condiciones de mi trabajo son bastante favorables, tuve la suerte de entrar en un buen restaurante y contar con el afecto de una persona que se preocupa por todos su empleados de sus más de catorce restaurantes que posee en París. Poseo un horario partido entre mañana y tarde y cuento con dos días libres a la semana. No me puedo quejar.

¿Y qué opinas de la situación en España? ¿Y del exilio de jóvenes como tú? El Gobierno nos ofrece una imagen de recuperación económica pero la mayoría de los contratos son de una semana e incluso de un día, con salarios muy bajos.

Y la mayoría de jóvenes que trabajan en España lo hacen en negro pues las personas que poseen negocios allí no pueden permitirse pagar de 250€ a 350€ por tener contratada una persona. ¡Me parece excesivo! Con un descenso de la cantidad que el autónomo debe aportar al estado por tener contratado a un joven que seguramente ha terminado su carrera y no tiene un puesto  de trabajo y tiene que plantearse trabajar por un salario por debajo del salario mínimo o marcharse a otro país seguramente así habría más contratos no temporales sino indefinidos y los jóvenes podrían hacer una vida cómoda y feliz. Con trabajo y contrato todo se puede hacer, por muchos meses o años que tarde. 

El problema es que en una situación de crisis una minoría  se enriquece a costa de sangrar al pueblo. Si la situación fuese a la inversa, si fuese el pueblo el que se enriqueciera tanto económica como culturalmente, el conjunto de la sociedad se vería beneficiada. Es pura lógica.

Pese a la visión global, existe un gran número de familias y persona que atraviesan una situación verdaderamente dramática, sin ningún tipo de ingresos, forzadas a abandonar sus casas y luchando por ser capaces de alimentarse, cuando los comedores sociales no son suficientes o familias que no pueden asumir el coste de estudios superiores de sus hijos, aunque una contraversión discuta estos hechos. Por ejemplo, la ley contempla qué se debe hacer con el mobiliario cuando se desahucia a una persona pero no dice nada de la persona en sí. ¿No crees que derechos básicos como la vivienda, la sanidad, la educación y el alimento deberían tener una cobertura o garantía más fuerte? ¿Qué papel, a tu juicio, debería tener el Estado frente a estos problemas?

En mi opinión el gobierno debe hacerse cargo de dicha persona. Hablo ya de la experiencia personal, dado que yo como español me vi en muchas ocasiones sin tener para comer, sin gas para ducharme, sin luz... Llegando incluso a estar en la calle. Muchísima gente que trabaja en las instituciones públicas intento ayudarnos a mí y a mi familia pero la única respuesta era "hay muchísimas familias en vuestra situación". Es una pena porque las personas que trabajan en estas instituciones tienen buen corazón pero están atados de pies y manos esperando que un gobierno les procure una ayuda o les abra una puerta para poder ayudar a los demás. Me da muchísima pena ver a mi País sumido en el caos y la injusticia. De hecho, hay miles de gallegos se hallan en las calles de Lugo protestando contra todas estas injusticias.

En Berlín han tomado partido con la iniciativa de poner tope máximo al precio del alquiler de la vivienda. En otros países de Europa, muchísimas son las personas que viven de alquiler. Este tipo de medidas y las legislaciones concretas que regulan el alquiler evitan que se produzcan situaciones como la acontecida en España durante la burbuja: la concesión de hipotecas con mínimas condiciones y altos intereses además de que el precio del alquiler se encareciese al nivel de la hipoteca. Hoy en día sigue siendo caro. ¿Cómo es en París y qué piensas de ello?

Lo veo perfecto dado que mucha gente se aprovecha de la situación de "alquilados" y se limita a subir el alquiler una vez al año. Teniendo en cuenta que el alquiler es sólo lucrativo para el dueño del edificio no veo razón para que este deba explotar los apartamentos como si fuese una granja y sus tierras. Te lo cuento porque me pasó (risas).

Volviendo a tu situación Emmanuel, ¿consideras que desde el Gobierno en España se dedica mucha atención y esfuerzo a aquellas personas que habéis salido a buscar trabajo en otros países? ¿Qué reclamarías a las instituciones para mejorar, si cabe, como ciudadano que trabaja en un país extranjero y depende de sí mismo?

Pues la verdad es que no sé qué decirte porque yo aquí no acudí aún a ninguna institución española, sabiendo cómo está todo en España no quiero arriesgarme a más quebraderos de cabeza aquí.

Bueno, y para colmar el vaso de despropósitos algo que ha tenido gran impacto en nuestro país refiere a la aprobación de la impopular `Ley mordaza´.

Ah sí, ya sé de qué me hablas. Ese total despropósito que atenta contra la libertad de expresión. Es claramente una ley que sigue beneficiando al gobierno. Cuando tienes un pueblo sometido te evitas quebraderos de cabeza. Ahora yo me pregunto, ¿por qué  hay una ley que impide a las personas manifestarse, que sanciona con hasta 30.000 euros de multa una persona que evita por todos los medios ser desahuciada o protestar y criticar la gestión responsable del país por vulnerar y desproteger derechos, recortar prestaciones, servicios y asistencia? ¿Por qué uno de los países más desarrollados de Europa está dando pasos tan agigantados hacia atrás? Por muy desarrollado que sea un país tanto económica como tecnológicamente cuando este apresa a un pueblo que empobrece, un pueblo en el que para las gentes de clase social baja o media cada día es una lucha por la vida y por la comida…No Javier, no lo llamaría desarrollado pero tampoco sabría cómo llamarlo. Jamás había visto tanta falta de atención y de interés por un país y sus gentes que cada día ven a sus seres queridos sufrir en un mundo gobernado por la clásica gran minoría.