Lunes 12.11.2018
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Ana Belén, la bebé robada de Campo de Criptana, consigue reencontrarse con su madre 45 años después

Fueron separadas en la madrileña Clínica Santa Cristina, donde Ana Belén fue entregada a un matrimonio por algo más de un millón de pesetas, mientras que a la madre biológica, Pilar, le dijeron que su pequeña había muerto tras el parto.

Fotografía difundida por Ana Belén Pintado, que posa junto a su madre biológica, Pilar, el día que se reencontraron.
Fotografía difundida por Ana Belén Pintado, que posa junto a su madre biológica, Pilar, el día que se reencontraron.

CIUDAD REAL.- Cuarenta y cinco años después de que fueran separadas en una clínica madrileña, la bebé robada de Campo de Criptana, Ana Belén Pintado Lucas-Torres, y su madre biológica, a la que dijeron que su hija había muerto al nacer, conseguían reencontrarse.

Una búsqueda que ha completado en tiempo récord, puesto que no fue hasta noviembre de 2017 cuando pudo confirmar con documentos las sospechas que venía arrastrando desde hacía años sobre su adopción. Algo que era un secreto a voces en la localidad ciudadrealeña, pero que a Ana Belén se le había ocultado durante toda su vida.

El reencuentro con Pilar, de 69 años, natural de un pueblo abulense y residente desde hace unos años en Madrid, tenía lugar hace unos días en Aranjuez. Allí se encontraban 45 años después de que fueran separadas en la madrileña Clínica Santa Cristina, donde Ana Belén fue entregada a un matrimonio de Campo de Criptana previo pago de más de un millón de pesetas, y Pilar fue convencida de que su pequeña había muerto tras el parto.

Fue el pasado mes de julio cuando recibió una primera pista sobre la que podía ser su madre biológica. Tras hacer público su caso y los pocos datos de los que disponía a través de diversos medios de comunicación y redes sociales, recibía la llamada de una persona que le dijo conocer a una mujer que podría ser su madre.

Esta persona le dio el número de móvil de Pilar, y la criptanense no dudó en llamarla. Le explicó así quién era y por qué quería hablar con ella. Un primer contacto que fue breve, puesto que Pilar reaccionó colgando, aunque poco después devolvía la llamada.

Comenzaron así a hablar y cotejar datos, pidiéndole Pilar que tratara de localizar alguna información más para poder corroborar que era realmente su hija, a la que creía muerta. A través del Instituto del Menor, consiguió los datos del nombre y apellidos de su madre biológica, confirmándole además que era la menor de tres hermanos.

Asimismo, también pudo constatar que su madre había estado en una revisión ginecológica para el seguimiento de su embarazo el 25 de abril del año 1973 en la Clínica Santa Cristina de Madrid, donde ingresó el 9 de julio y dio a luz al día siguiente, cuando tenía 24 años.

Datos que han llevado a ambas a este reencuentro, en el que Pilar explicó a Ana Belén que nunca la había buscado “porque le dijeron que había muerto poco después del parto y asumió que había sido así”.

En este sentido, explica que lo único que recuerda su madre es que cuando dio a luz le pusieron en bebé en sus brazos unos momentos, sin siquiera acercarla a su pecho, “y me llevaron rápidamente, mientras que a ella la pusieron una máscara en la cara y la sedaron, y cuando se despertó y preguntó por mí, le dijeron que había fallecido”, que fue lo que contó a su marido y padre biológico.

Pilar le ha explicado que aunque exigieron ver el cuerpo y poder despedirse de su bebé, en la clínica dijeron que “no podía ser, porque ya se habían hecho ellos cargo de todo”.

No se han hecho las pruebas de ADN, ni lo ven necesario a menos que se requiera para cualquier tema administrativo, pero ambas tienen claro que son madre e hija. Para Ana Belén este encuentro ha supuesto la confirmación de que fue un bebé robado, que fue arrancada de los brazos de su madre y que ésta de haber tenido “la más mínima duda de que vivía”, la habría buscado y querido como a sus otros dos hijos.

Así lo relataba Ana Belén en una entrevista publicada por el portal campodecriptana.info, en la que detalla los pasos dados y que finalmente le han llevado a su madre biológica.

Pero este reencuentro no es el único que aún tiene pendiente Ana Belén, puesto que en los próximos días espera poder conocer físicamente a su padre biológico y a sus dos hermanos mayores.

Por su parte, el marido de Ana Belén y sus tres hijos están encantados de haber podido localizar y conocer a Pilar, a la que “desde el primer momento que vieron la consideran un miembro más de la familia”, según detallaba Ana Belén.

Todos ellos se han propuesto “recuperar el tiempo perdido al máximo”, aunque también tendrán que encontrarlo para “colocar los sentimientos” y reubicar el “dolor” de lo pasado en esta búsqueda.

Un camino que comienza en el año 2010, cuando muere el padre de Ana Belén. Es entonces cuando descubre una escritura de adopción y se entera de que quienes había creído sus padres biológicos durante 37 años, no lo eran. Sin embargo entonces decide no aclarar el asunto con su madre, al pensar que habría sido una adopción legal.

Cuatro años después, fallecía su madre y en 2016, tras vender su casa, lleva a su domicilio los papeles de sus padres, recogidos en cajas y que no se pondría a ordenar hasta noviembre del año pasado. Es entonces cuando encuentra una partida de nacimiento cortada, en la que ve que su madre adoptiva aparece como biológica y que han sido cortados los datos donde deberían aparecer los verdaderos padres.

Asimismo, localizaba otro documento en el que figuraba que su madre era estéril, lo que se sumaba a la escritura encontrada años antes.

Es así como Ana Belén comenzaba a investigar, recuperando además entre sus recuerdos las tarjetas navideñas enviadas por sor María, visitas a la monja en las que su madre le entregaba un sobre, el médico. Se pone en marcha así la investigación de la mano de la Asociación SOS Bebés Robados, saltando a los medios, gracias a una entrevista en televisión en la que la criptanense cuenta su historia.

Un recorrido que le lleva a poner el caso en manos de una abogada, con la que empieza a poner orden en las vías de búsqueda, desde la difusión a través de los medios, como la judicial y la del Instituto del Menor, a cuya puerta ya había tocado meses antes Ana Belén.

Punto éste en el que recibe la llamada del pasado mes de julio, que la ponía directamente en contacto con su madre.

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