Martes 23.04.2019

Albacete, la capital republicana de las Brigadas Internacionales

Albacete, epicentro español de las Brigadas Internacionales en la zona republicana, congregó a miles de voluntarios llegados de diferentes lugares de la geografía mundial y fue el centro de operaciones en apoyo de la República.

Captura del instante en el que instruían a brigadistas en Albacete
Captura del instante en el que instruían a brigadistas en Albacete

Las Brigadas Internacionales constituyeron uno de los principales apoyos de la República en un escenario que sería la antesala del enfrentamiento entre fascismos y democracias. Así pues, estas brigadas nacieron al calor de la necesidad de combatientes en el Ejército republicano, llegaron a unir a más de 30.000 voluntarios de 54 países y de ideas diferentes en unidades militares organizadas en defensa de la República, y tuvo como epicentro la zona estratégica de Albacete, enclave común de las unidades en la zona republicana.

En este sentido, la ciudad de Albacete fue designada como el cuartel general y centro de entrenamiento de las Brigadas bajo el mando del líder comunista francés André Marty, secretario general de la Tercera Internacional. Allí se establecieron los organismos que funcionaron como base de formación de las brigadas y de los servicios anejos.

Además, en  ciudad castellano-manchega se formaron las cinco iniciales brigadas: la XI BI en octubre de 1936, la XII BI en noviembre, la XIII y la XIV BI en diciembre y la XV BI en enero de 1937. Meses más tarde se formarán otras como la 150, la 129 y la 86 BI, pero ya no en Albacete. Todas estas brigadas tendrán una crucial actuación en los meses de formación del nuevo Ejército Popular de la República, destacando en la defensa de Madrid, en las batallas del Jarama y Guadalajara y en otras.

A partir del verano de 1937 las brigadas internacionales seguirán prestando un apoyo importante al esfuerzo de guerra republicano, pero su importancia decreció ya que sus seis o siete brigadas suponían un número pequeño en relación a las más de 250 brigadas del Ejército republicano. Esa fue una de las razones por las que el Gobierno de Juan Negrín decidió retirarlas en septiembre de 1938, en plena batalla del Ebro, cuando las Brigadas Internacionales estaban dando su último ejemplo de entrega solidaria al pueblo español.

Vista interior del Cuartel de las Brigadas Internacionales en Albacete

Otros centros de las Brigadas Internacionales en Castilla-La Mancha

A la base de Albacete tienen que sumarse los centros de instrucción de las brigadas, algunos en el norte de Albacete -Madrigueras, La Roda, Tarazona de la Mancha, Mahora y Casas Ibáñez- y otros al sur de Cuenca -Villanueva de la Jara y Quintanar de la República-, todos ellos repartidos a lo largo de la geografía manchega.

La labor de las brigadas cubrió otras labores, una de ellas, la sanitaria. Organizó hospitales como los de Albacete capital y Valdeganga (Albacete). En Cuenca se abrieron varios hospitales como el de Villanueva de la Jara -por iniciativa de voluntarios holandeses-, el de Huete –británico-, y los hospitales de Tarancón y Saelices –norteamericanos-. Finalmente hay que mencionar los hospitales de Guadalajara en el colegio de las Adoratrices, con el apoyo principalmente de la solidaridad checoeslovaca y de El Romeral, en Toledo, abierto también con la ayuda norteamericana.

Así pues, Albacete, como sede del Estado Mayor, coordinaba, alojaba y asignaba a los distintos frentes a los brigadistas. También era el centro desde donde se organizaba el envío a sus unidades de los muchos heridos que habían sido tratados en diferentes hospitales de Castilla-La Mancha o del Levante -Benicassim, Murcia, Benissa-.

Miembros de las Brigadas Internacionales en Casas Ibáñez (Albacete)

Castilla La- Mancha, lugar principal de tránsito para los internacionales

Catilla La-Mancha fue para los internacionales una zona de tránsito destacada, cruzándose constantemente en sus cuatro puntos cardinales, y a su vez, tierra de inspiración. El artillero rumano Valter Román recuerda en sus memorias uno de esos viajes a Albacete:

Camino de vuelta, después de dejar a Regler en Madrid, al poco de salir de la capital, Ángel, el chófer, me anunció: “Y ahora regresaremos por la carretera de La Mancha, por la carretera llamada de Don Quijote, camino que ha de hacer cualquier admirador de Cervantes que pise suelo español”.

Mientras el coche me llevaba hacia La Mancha, me entregué a las ensoñaciones y cuando Ángel me mostró, en lontananza, recortada contra cielo del crepúsculo, la silueta negra de un molino de viento tuve la impresión de ver al Caballero de la Triste Figura hablando con Dulcinea, tan hermosa a los ojos de su alma. ¡Poder de embrujo del genio! ¡De qué hechizo supo rodear los lugares que amó!, ¡con qué fuerza me sustrajo de mis pensamientos y preocupaciones diarios para sumergirme en aquella atmósfera de inefable poesía!

El número oficial de voluntarios que integraron las brigadas internacionales es de 32.256, tal como consta el Archivo de las Brigadas Internacionales existente en Moscú: el RGASPI. La mayor parte de ellos, aunque no todos, pasaron por el territorio manchego.

Hay que tener en cuenta que la base de las Brigadas Internacionales fue desmantelada en su casi totalidad a principios de abril de 1938 y trasladada a Barcelona. Ahora bien, si contamos a los voluntarios internacionales -no brigadistas- que se adscribieron a otras unidades del Ejército republicano, la cifra podría elevarse a los 40.000-45.000.

Brigadistas austriacos en la localidad albaceteña de Madrigueras

El movimiento brigadista va a ir decayendo por las dificultades impuestas por el Comité de no Intervención que prohibe la llegada a España de voluntarios internacionales. El pacto agrupaba a la mayoría de las potencias occidentales -Francia o Reino Unido, principalmente- y preconizaba no ayudar a los contendientes por miedo a crear un conflicto internacional, una decisión fracasada ya que, tarde o temprano, el conflicto estallaría, como ocurrió en septiembre de 1939, dando lugar a la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno republicano, ante la evolución negativa de la guerra, se propone aplicar las decisiones del Comité de No Intervención, perspectiva que anuncia en mayo de 1938 el programa conocido como los ‘Trece Puntos’ de Negrín. Éste cree que la evacuación de todas las fuerzas extranjeras favorece a la República y que la retirada de las Brigadas Internacionales puede forzar a la recíproca retirada de las tropas extranjeras que ayudaban a Franco: unos 70.000 italianos, 20.000 alemanes, 80.000 marroquíes y unos 10.000 portugueses. No fue así: el 24 de septiembre fueron retiradas las Brigadas Internacionales, pero Franco siguió contando con la mayoría de las fuerzas extranjeras, a excepción de un contingente de 10.000 italianos que fue evacuado a su país.

Actualmente Albacete alberga el Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales (CEDOBI) y el Archivo de las Brigadas Internacionales, fondo documental promovido por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI), que está ubicado en el Archivo Provincial de Albacete.

Así mismo, existen distintos memoriales a las brigadas internacionales por la geografía castellano-manchega, siendo el más importante el inaugurado en 1996 en el campus de Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Ubicación de las bases de las Brigadas Internacionales en Albacete

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