Martes, 22 de Agosto de 2017 Actualizado: 16:48 h.

Carta abierta a Sánchez-Seco, subdelegado del Gobierno en Guadalajara

Gracias por la invitación señor Sánchez-Seco y disculpe que no asistiéramos ayer a su toma de posesión. Para serle sinceros, su nombramiento no es para muchas de las personas que vivimos en esta ciudad una buena noticia.

Vuelve a ser subdelegado de Gobierno cuando, recordamos, fue usted mismo quien renunció a este puesto para presentarse a las elecciones. Una decisión por lo que parecía firme ya que repitió como candidato al Senado por el Partido Popular en diciembre de 2015 y en junio de 2016. Tenía usted intención de ser senador y salió elegido, hay que señalar que no hay elección más directa que ésta en nuestro sistema electoral: la gente marcó la casilla con su nombre, pero catorce meses después renuncia para volver a la misma silla que no ha tenido problema en dejar vacía durante más de una año, tiempo que estuvo el puesto de subdelegado sin cubrirse.

Siguiendo esta cronología, cuesta entender sus decisiones, en las que no parece primar el buen funcionamiento de la Subdelegación o el respeto a los votantes. Sus motivaciones deben de ser son otras, personales o de partido, eso ya no podemos adivinarlo.

Después de catorce meses de ausencia va a tener que esforzarse en explicarnos para qué sirve un subdelegado: sentimos comunicarle que la ciudad no ha notado su ausencia durante estos más de cuatrocientos días. Ni su ausencia ni la presencia de su asesor, que sin tener a quién asesorar sí ha mantenido el cargo y el sueldo.

Pero volviendo a usted, señor Sánchez-Seco, hay que recordar que entre sus méritos como subdelegado de Gobierno en los cuatro años anteriores está la falta de neutralidad, y que ha compatibilizado un cargo de representación del Estado con el de secretario de organización del Partido Popular, una duplicidad nada recomendable si una de sus funciones es velar por la salud de los procesos electorales.

En ese sentido su paseo por algunos platós de televisión y su actuación en las elecciones municipales de 2015 fue sencillamente deplorable, manteniendo una información que daba la mayoría en Diputación a su partido cuando no la tenía tras lo dictaminado en las urnas. Un “error” difícilmente justificable y donde usted hizo un papel que merecería de todo menos un Goya.

Pero lo más grave tras su responsabilidad anterior en el cargo que ahora nuevamente ocupa es el alarmante número de sanciones y denuncias que podemos contabilizar en una ciudad de las dimensiones de Guadalajara. Se ha dedicado usted a multar a todo el que participaba en una convocatoria pública, en un encierro, al que utilizaba un megáfono, a los profesores que defendían la educación pública, al que colocaba un cartel o al que leía un poema en un acto. Incluso intentó usted amedrentar a los que simplemente circulan en bicicleta por la ciudad.

Sanciones y multas desproporcionadas que cuando llegan a los tribunales son desestimadas. La justicia reprueba sus procedimientos, señor Sánchez-Seco, quizá porque ha utilizado usted la administración y las fuerzas de seguridad del Estado para amedrentar, reprimir y limitar la acción de la ciudadanía en unos años muy difíciles, donde el desencanto nos obligaba a manifestarnos, concentrarnos y salir juntas a la calle.

Ha sido usted un subdelegado nefasto y, sintiéndolo mucho, no podemos alegrarnos de su vuelta. Discúlpenos si no le acompañamos en su toma de posesión, somos más de calle y de movilización.