Lunes, 23 de Octubre de 2017 Actualizado: 11:57 h.

Lo confieso, soy un rojo radical en el PSOE

Soy socialista, soy como muchos otros, gente de izquierdas. No concebimos la política desde otro punto de vista. Nuestro sentimiento vocacional va enlazado a ese posicionamiento ideológico y es por eso que no entiendo cómo de manera sistemática aparecen entrevistas y declaraciones en medio de comunicación donde la idea principal que se cuenta, es que el PSOE es un partido de centro izquierda que además reivindica ese espacio político como el mejor para volver a conectar con el electorado perdido.

No, el PSOE no está ni ha de estar nunca en el centro político. El centro, o su metáfora reconvertida en centro izquierda, no existe. Algunos lo inventaron, y otros siguen agrandando el bulo debido al complejo de culpa que les invade al ser incapaces de reconocer que los millones de votos perdidos no están en ningún centro, si no en los partidos que han enarbolado sin complejos la bandera de la izquierda, esa bandera de la no me arrepiento, ni me avergüenzo.

Decir que el PSOE ha de virar y representar al centro izquierda es mentir. Creedme, de mentiras se bastante. Por más que una mentira como esta se repita miles de veces no se convertirá en verdad, si nosotros, quienes nos creemos realmente el concepto de izquierda, no lo permitimos. El PSOE se ha de posicionar claramente en el centro de la izquierda, que es algo radicalmente distinto a ser referente del centro izquierda. La centralidad y la moderación no están reñidas con ser de izquierdas, por eso, no todos los que somos de izquierdas somos extremistas leninistas.

Tan mentira es esto, como decir que ante la situación de excepcionalidad en la que nos encontramos de manera interna, debemos pensar primero en España, luego en el partido, y finalmente en la militancia. La realidad es que sin una militancia comprometida, no hay un PSOE fuerte que sea capaz de mantener una España plural. Insisto, las mentiras tienen las patas muy cortas.

E igual de mentira es decir ante quien quiera escuchar que el 100% de la militancia socialista de Castilla la Mancha estuvo de acuerdo con la decisión de dimitir de la Ejecutiva federal de nuestro secretario general, y también es mentira decir que todos los miembros del comité federal estuvieron de acuerdo con lo que pasó en Octubre. Mentira es decir que la militancia estamos siendo utilizados como una masa aborregada sin criterio y también es mentira decir que quienes defendemos libremente el apoyar la candidatura de Pedro Sánchez desde las decenas de Plataformas creadas por toda España, somos desleales con el partido.

Como miles de militantes, no estoy de acuerdo con todo los sucesos que pasaron en Octubre. Tampoco estoy de acuerdo con la decisión de abstenerse ante el PP. Sigo pensando que la postura del NO es NO era, y es la única que mantiene la dignidad socialista, pero también es verdad que no creo en guerras internas, al menos las y los que estamos en esta parte ni las hemos inducido, ni  hemos participado de nada parecido. Si hay alguien en este partido que así lo piense, será sencillamente por el cargo de conciencia que le persigue, porque no hay otra explicación posible para hablar de algo tan absurdo como una guerra civil en el PSOE con generales dirigiéndola. No estamos en una situación donde la máxima sea aquello tan burdo de que se quiten unos para poner a otros, esa simpleza solo se puede explicar por quienes viven perennemente bajo el síndrome de Procusto. Pero aún con tantos hechos ocurridos, no me resigno y quiero pensar que tantas adversidades se deben convertir en oportunidades. En estos meses hemos despertado, tenemos una nueva oportunidad de renacer y volver a liderar las políticas estatales de izquierdas, y además hacerlo con el liderazgo de Pedro Sánchez, porque es el único que está siendo capaz de hacer recuperar la ilusión allá por donde va y en los miles de militantes que le acompañamos en una situación que no se veía desde los años 80. No somos solo cuatro votos más, no somos siempre los mismos,  somos socialistas de los que votan y así lo haremos porque tenemos criterio propio y libertad de decisión.

Como ha reconocido el presidente de la Gestora, a Pedro Sánchez le derrocaron, pero así consiguieron unir a la mayor parte de la militancia bajo la esperanza de un PSOE organizado de manera horizontal donde la militancia no esté solo para poner carteles ni llenar mítines de manera obligada, bajo presión, coaccionada, con autobuses gratuitos y en actos pagados por no se sabe quién, y organizados por no se sabe cuántos, y además, con la complicidad no neutral de varias direcciones territoriales.

Somos socialistas de un PSOE que acude a cada cita de manera fiel y desinteresada, pagando los gastos de su bolsillo, sin importarle el tiempo o la falta de espacio, un PSOE que cree firmemente en un cambio necesario, un cambio urgente,  un cambio de rumbo y de timón.  Un PSOE que fue fiel a su capitán y que sigue siéndolo, sin fisuras, sin intereses, sin adoctrinamiento.  Un PSOE que está deseando ejercer su derecho a votar en unas primarias donde cada voto vale igual que el anterior, donde el voto de un ex presidente es igual de importante que el voto de un militante jubilado de un pueblo pequeño. Un PSOE que está deseando poder expresar sus sentimientos, un PSOE unido en un ideal común, un PSOE unido sí, pero no un PSOE uniformado porque toda aspiración a la unidad elimina la diferencia, y es esa diferencia una de nuestras mayores señas de identidad.

Yo confieso. Pertenezco al ala roja radical de este partido. Soy, como muchos, un rojo radical porque en los últimos tres meses he cantado la Internacional Socialista más veces que en todos los actos de este partido de los últimos seis años. Soy un rojo radical porque me emociono al ver como compañeras y compañeros de partido llenan desinteresadamente cada semana los actos que se convocan en apoyo de Pedro Sánchez y del PSOE. Soy un rojo radical porque he renovado una esperanza que tenía perdida, soy un rojo radical porque no creo que existan dioses del socialismo que con su varita mágica elijan a nuestros representantes, soy un rojo radical que ve como cada día somos más los que escuchamos la llamada, soy un rojo radical que junto a miles de rojos radicales hemos visto como nuestra tristeza, al compartirla, se ha vuelto rabia que cambia vidas.

También confieso pertenecer al ala frentista del PSOE, y además de los más activos. Soy un frentista porque no concibo otra manera de ver al PP. A ellos los quiero siempre enfrente, nunca jamás al lado ni de la mano. Enfrente para enfrentarme a ellos, a sus políticas y a sus políticos. Enfrentado a ellos porque nosotros somos diferentes, no somos iguales, nunca más a su lado, nunca más facilitando sus gobiernos, nunca más pedir perdón. Frentista si, y a mucha honra.

Y por último confieso que no soy ni seré nunca alguien desleal a este partido cuyo objetivo sea dividir o restar. No acepto que nadie me trate con esa consideración. Solo concibo mi acción política con el objetivo de sumar y multiplicar, pero ejerciendo mi derecho a la crítica y a tomar la opción interna que en cada momento considere más acertada para que el PSOE vuelva a ser la opción mayoritaria del conjunto del pueblo español. En el momento que nos encontramos ninguno de nosotros debería tener miedo por estar posicionado en un proceso legal, porque al posicionarnos, a uno u otro lado, sólo tenemos mucho que ganar y nada que perder. Nuestra única intención ha de ser devolver la dignidad y la confianza a un partido que nunca debió perderla. Como miles, he tomado una decisión, he ejercido mi derecho a elegir y esa decisión la llevaré hasta el último instante aportando mi tiempo, mi fuerza, mis ganas y mi convicción. Pero sobre todo, siendo abanderado  y defendiendo la bandera del socialismo, una bandera que me lleva acompañando desde que inicié mi actividad política. La única bandera por la que merece la pena cualquier esfuerzo, del lado que sea. Esa es la bandera que nos une a absolutamente todos en el PSOE, no lo olvidemos nunca.

Pablo Ortiz es autor del libro '¡No te van a mentir más!'