Viernes, 22 de Septiembre de 2017 Actualizado: 15:32 h.

El PSOE no necesita más fotos

Susanista o pedrista. Militante de base o apparatchik. Más o menos socialista, más o menos de izquierdas. El PSOE se empeña con especial ímpetu en estos tiempos en clasificar a sus miembros. En hacer una foto como las que se atribuyen a Alfonso Guerra en las que si te movías ya no salías. Da la impresión de que cada persona siente que le pertenece la cámara, y te ubica dentro o fuera de uno de los dos marcos que se han establecido recientemente con asombrosa facilidad. Si se te ocurre decir que crees que el partido debe estar unido: eres de Susana, del aparato, golpista. Si por el contrario opinas que debe haber al menos dos candidaturas en el Congreso: eres pedrista, quieres dividir, sólo piensas en tus propios intereses.

El PSOE sigue anclado en las fotos de cámara antigua, esas en las que había que meterse bajo la tela y el flash era de polvo de magnesio. No es un defecto únicamente del PSOE: los demás partidos también se obsesionan con la imagen fija. Los nuevos tienen una cámara digital y utilizan más Photoshop y menos recorte con tijera para sacar a quien discrepa. Es más sutil, pero tiene el mismo resultado. Habrá quien piense que en el PSOE es momento de hacer una revolución digital: usar cámaras nuevas que hagan fotos de mejor calidad y más duraderas donde se identifique claramente a las personas retratadas. Sin embargo, lo que el PSOE necesita es alguien que sepa cómo dirigir una película. Alguien con la flexibilidad necesaria para captar el movimiento. Alguien que enriquezca la vida política a través de su dirección, que dé instrucciones a los actores y actrices pero que les deje desarrollar su papel. Alguien que nos transmita una historia llena de matices y con grandes interpretaciones que conecten con el público.

Por el momento no hemos encontrado a esa persona. Mientras tanto, es muy difícil expresar opiniones personales porque se corre el riesgo de que sean sacadas de contexto y se aprovechen para incluirte en una corriente de opinión uniforme, y por tanto excluida de la contraria. Sin embargo, creo que hay cosas positivas en todas las líneas de pensamiento: Si hablamos de la situación del país, defendí que la abstención era la única solución posible porque era lo que parecía tener mayor apoyo de la ciudadanía, y sin embargo creo que lo deseable habría sido un gobierno de izquierdas liderado por un PSOE fuerte que pueda confiar en sus socios de gobierno. Si hablamos del debate interno, opino que hace falta algo de tiempo para reflexionar sobre el proyecto de país que queremos transmitir, para escribir el guion, y que no podemos retrasar más esa reflexión para que el Congreso pueda celebrarse en primavera. Creo que lo ideal sería que hubiese más de una candidatura, porque si no hay elección posible siento que no es tan democrático, pero después del Congreso la persona que sea elegida para dirigir la película debe sentir que el partido está unido detrás y así poder elegir el mejor equipo técnico y el mejor reparto para que aporten y hagan más rica la historia.

El PSOE no puede permitirse desperdiciar talento después de las luchas internas. A veces ha ocurrido que alguien defiende un punto de vista y, al perder el debate, decide abandonar. O la parte ganadora no cuenta con esa persona. No debemos dejar que esto vuelva a ocurrir, porque existe una posibilidad de desaparición si perdemos a una parte importante de las personas que componen el partido. Lo único que puede salvarnos es que rememos en la misma dirección, a nuestra manera, pero con un objetivo claro: conseguir que el PSOE esté en todos los cines de este país.