Viernes, 20 de Octubre de 2017 Actualizado: 03:23 h.

La poca educación de Le Pen

Quedan dos días para la segunda vuelta de la elección presidencial francesa y mucho se está hablando en España sobre ella. Yo también la sigo con bastante atención y, como en todas las elecciones que me tocan de cerca, he mirado las propuestas en el ámbito educativo de sus programas y su explicación en dos artículos de Libération [Le Pen][Macron].

El sistema educativo francés tiene un serio problema de falta de movilidad social. Según el informe PISA de la OCDE, es de los países que más reproducen las diferencias sociales de partida, por lo que la igualdad de oportunidades es, en realidad, una quimera. Ni Le Pen ni Macron analizan las causas que llevan al sistema educativo francés hasta esta situación, aunque EM sí expone la situación. Además hay que decir que En Marche tiene el doble de propuestas que el Frente Nacional en materia de educación, lo cual nos da una idea de la importancia otorgada por cada candidatura a este asunto.

Para avanzar en igualdad de oportunidades, el Frente Nacional propone darle más importancia al bachillerato. Sin embargo, a esas alturas ya es demasiado tarde. Las medidas deben implantarse desde la Educación Infantil. Para estas etapas, Le Pen propone eliminar los recursos adicionales que reciben las escuelas en zonas con más dificultades (REP y REP+, Red de Educación Prioritaria), que buscan reducir las desigualdades. Es decir, Le Pen habla de reducir desigualdades, pero en lugar de eso propone medidas que van en sentido contrario. Macron, sin embargo, propone lo siguiente: reforzar el papel de las guarderías (crèches), reducir las ratios a la mitad en 1º y 2º de primaria en las REP y REP+, aumentar el salario del profesorado en esas zonas o no destinar allí a profesorado novel (menos de 3 años de experiencia). Una medida adicional es proporcionar cursos gratuitos que permitan al alumnado con más dificultades recuperar el nivel del curso (en primaria y secundaria, al menos). Estas medidas, aunque parciales, sí avanzan en la reducción de la desigualdad.

Le Pen relaciona también la igualdad de oportunidades con un currículum único que niegue la autonomía a los centros escolares. Eso sí, únicamente hasta los 14 años, ya que pretende reducir la escolaridad obligatoria a esta edad, en lugar de mantenerla hasta los 16 años, lo cual me parece una barbaridad. En este sentido, Macron propone una mayor autonomía de los centros, que pueden incluso contratar directamente al profesorado, mientras que en contrapartida habrán de realizar más evaluaciones externas (cada 3 años) que no estén enfocadas sólo a los resultados escolares y que, aunque serán públicas, no producirán ránkings escolares. Me cuesta creer esto último, ya que seguro que existirán quienes tengan interés en realizar clasificaciones con esos datos públicos, por lo que finalmente acabarán existiendo. Respecto a la contratación directa por parte de los centros, debemos tomarla con algo de distancia hasta que se implante porque puede llevar a otorgar empleos públicos por criterios poco transparentes.

Ambos candidatos abogan por una mayor selección antes de entrar en la universidad, lo que puede reproducir el aura de elitismo de la universidad y el mercado de trabajo franceses.

En cuanto al profesorado, el Frente Nacional propone restablecer la autoridad del docente aumentando las medidas disciplinarias (como meter en internados al alumnado más conflictivo) y reformar su formación para eliminar la pedagogía (que, según el FN, “no es una ciencia”). Emmanuel Macron propone, sin embargo, un mejor acompañamiento a lo largo de la carrera profesional, especialmente al inicio, así como reforzar la formación inicial y continua. Considero este enfoque mucho más adecuado para un correcto desarrollo profesional de los docentes.

En el programa de EM hay otras propuestas significativas más como: mejorar la conexión de la escuela con su entorno, abriéndolas al voluntariado y a los padres y madres; preparar informes del alumnado desde infantil hasta 3º de ESO para evaluar su progreso; mejorar la orientación escolar; o formar a un millón de jóvenes sin cualificación ni actividad profesional.

En el programa del FN encontramos también otras propuestas menores y algunas importantes como: aumentar el horario de aprendizaje del Francés en detrimento de otras materias (incluso del cálculo), en los primeros años de escolaridad; instaurar una nueva asignatura que se llame “civismo y derecho” que sustituya la filosofía en el último curso de algunos itinerarios y la asignatura de enseñanza moral y cívica; además de, como no podía ser de otra manera, prohibir al menos temporalmente la escolaridad obligatoria al alumnado de progenitores extranjeros, incluso si tienen sus papeles en regla.

Esta última medida representa muy bien el discurso antiinmigración que el Frente Nacional ha llevado a lo largo de toda la campaña y que impregna su programa electoral. No entiendo que ante la posibilidad de que Le Pen sea presidenta haya gente con posicionamientos ambiguos del tipo “Macron tampoco me gusta” o, incluso, que defiende abiertamente la abstención en esa votación. Me resulta chocante que alguien permita, por acción o por omisión, que estas medidas puedan llegar a implantarse en Francia con la excusa de que “son los otros quienes han permitido que lleguen hasta aquí”. Es muy frustrante que gente que se dice de izquierdas no actúe de verdad cuando llega el momento de luchar de verdad contra políticas que nos recuerdan la historia más negra de Europa.

Es posible que Macron no vaya a resolver el problema de la desigualdad del sistema educativo francés, es posible que no tenga el programa ideal tampoco en otros aspectos, pero tiene algunas ideas buenas. Que las diferencias, grandes o pequeñas, no nos hagan olvidar que tenemos un objetivo común: evitar por todos los medios que vuelva a tener el poder un partido xenófobo y totalitario. Me parece más que suficiente como para no ponerse de perfil si no queremos que triunfe la mala educación de Le Pen.


Pablo Martín Calvo

Maestro, pedagogo y militante del PSOE de Toledo