Domingo, 20 de Agosto de 2017 Actualizado: 13:32 h.

Apariencias y realidades del pacto de Estado contra la violencia de género

Me gustaría imaginar, como lo hacen mujeres comprometidas como Begoña Marugán, que los Estados hicieran efectiva la declaración de los derechos de la Mujer y de la Ciudadanía que formuló Olympe de Gouges.  Especialmente donde ella afirmaba que “la mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”.

Ideas como esa la llevaron a “perder la cabeza” (en la guillotina) mientras la dominación patriarcal se perpetuaba y consolidaba, utilizando el soporte de la discriminación y la desigualdad. Y en esas continuamos… con el criminal añadido de que actualmente las mujeres pierdan la vida a manos de los hombres sin que el Estado haga lo suficiente al respecto.

En cambio, tenemos un Estado que permite que el mismo día en que el Presidente del Gobierno pasaba en la Audiencia Nacional desde la “absoluta-mente” a la mente disoluta, sus estrategas programaran en la sede del PP de la calle Génova un acto de autobombo sobre el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Mónica Oltra, que no se muerde la lengua, lo describió (dando la vuelta a un tópico típicamente masculino) como un “refugiarse bajo las faldas” después de salir de la Audiencia Nacional con la memoria perdida. Podríamos decir que el Presidente Rajoy y su Partido Popular pretendían colocarse la medalla del Pacto de Estado como si hubieran aportado lo mejor de su sensibilidad social y su voluntad política.

Sin embargo, y como ha denunciado pormenorizadamente el Área de la Mujer de Izquierda Unida, “la llamada ley integral, la LO 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, dejó muchas cosas fuera”: tanto medidas contra la violencia en el ámbito de familiar/ doméstico, como garantías y servicios para las mujeres en situación de violencia, como reparto de competencias entre las administraciones, como la casi totalidad de las tipos o formas en el que se manifiesta la violencia contra las mujeres, la violencia machista o patriarcal.

Hemos tardado 13 años en poder abordar un PACTO DE ESTADO y es inadmisible que tal pacto se limite a poner parches y dejar sin atender la mayoría de las reivindicaciones de las Organizaciones de Mujeres y del Movimiento de Mujeres. No es de recibo que el Pacto de Estado SE QUEDE EN UNA FOTO, para vanagloria institucional, pero sin las medidas, ni los compromisos, ni los presupuestos, ni las garantías de implementación y, además, dejando fuera otra vez la totalidad de las formas de violencias que son realizadas por agresores que no tienen o han tenido una relación de pareja con la mujer.

Ya que formas esenciales de violencia contra las mujeres han sido excluidas (como los vientres de alquiler, o la explotación sexual que supone la prostitución, contraviniendo también la importante normativa internacional suscrita por nuestro Estado), es necesario defender que el Pacto tenga una visión integral de la Violencia Machista. Que incorpore todo tipo de violencia contra las mujeres ya se realice de forma física, psicológica, económica, sexual…; y cualquiera que sea su ámbito de manifestación: familiar, pareja/relación, laboral, social, institucional…; en la que debe incluirse específicamente actuaciones dirigidas a situaciones de especial vulnerabilidad.

Es incomprensible la falta de responsabilidad del Gobierno del PP y del Grupo Parlamentario del PSOE. Este Pacto de Estado es una exigencia que desde hace más de una década plantean las Organizaciones de Mujeres.

Es una reivindicación en la que IU ha sido la primera fuerza política en proponer –en la legislatura 2000-2004, nuestra diputada Marisa Castro Fonseca, ya lo planteó como una obligación institucional de urgente necesidad.

Y ahora no nos parece que pueda alcanzarse con tan escasa participación de estas organizaciones y de los Movimientos feministas. Escasa participación que se pretende trasladar a los sistemas de seguimiento, control y evaluación de este Pacto, que las excluye directamente. Es imprescindible que el Pacto sea evaluado por órganos independientes y con participación de las Organizaciones de mujeres.

Y además la dotación económica es claramente insuficiente para paliar esta grave vulneración de los Derechos Humanos de las Mujeres, aunque algunos la subsanen con talleres de encaje de bolillos y costura

Sí. Estamos a favor de los pactos que impulsan una decidida defensa frente a la vulneración de los derechos humanos de las mujeres, los pactos orientados a la prevención, la detección, las sensibilización y erradicación de la violencia contra las mujeres; las medidas que garanticen la asistencia, protección, atención a las mujeres en situación de violencia, que garanticen el pleno acceso a los derechos y a la red de recursos, reales y efectivos, en cuya implementación se deben responsabilizar las diferentes administraciones públicas, con un desarrollo estructurado de competencias y responsabilidades públicas…

Pero a este Pacto, presentado por el Presidente Rajoy en Génova, tan “divina-mente”, le faltan un hervor y varios componentes que le aporten sustancia. En cambio, le sobra el tiempo que se tarda en este país para ponerse de acuerdo en algo tan elemental como ineludible: la defensa de los Derechos Humanos que afectan directamente a las mujeres.


Juana Caro Marín

Edil en el Ayuntamiento de Valdepeñas y coordinadora local de IU