Sábado, 10 de Diciembre de 2016 Actualizado: 02:59 h.

Hace un año y medio, allá por el mes de mayo de 2015, celebramos en nuestra ciudad elecciones municipales, las primeras tras la ruptura del bipartidismo.

El Partido Popular presentaría a Ángel Mariscal, quien ocupaba en aquel momento el cargo de Subdelegado de Gobierno, conocido en Cuenca por el uso desmedido de las fuerzas de seguridad en concentraciones ciudadanas contra los recortes de María Dolores de Cospedal e incluso en manifestaciones ciudadanas religiosas como la del Viernes Santo en nuestra ciudad.

Mariscal ganaría las elecciones con algo más de diez mil votos y con un programa de 222 medidas. Lo cierto es que cerca de la mitad de la legislatura, el gobierno del PP de Cuenca ya está desarrollando su plan B, un cumplimiento en B de sus propuestas o lo que es lo mismo, el incumplimiento de su programa electoral.

Medidas electoralistas en busca de votos, decisiones sin consenso ni participación ciudadana son las llevadas a cabo de un tiempo a esta parte.

Los conquenses no nos olvidamos del verde Gerardo Rueda, del absurdo de que sea el alcalde, de profesión veterinario, quien tome la decisión del color, con nombre propio, del pavimento que peatonalizaría la céntrica calle conquense Carretería, sustituyendo las denostadas “tablas” que el PSOE colocaría en el pasado sobre la calle.

En el punto 64 de las 222 medidas del programa electoral, el PP anunciaba que llevaría a cabo un “plan integral de movilidad” con el que “juntos decidiremos cual ha de ser la solución para la calle Carretería”. El verde Gerardo Rueda fue el plan B de Mariscal.

Por no hablar de la idea de peatonalizar una calle sin llevar a cabo un plan de movilidad participativo, como llevaban en su programa en los puntos 64, 93, 102 y 103.

Tampoco olvidamos el bestial recorte al transporte público llevado a cabo el pasado verano, quitando líneas, dejando varios barrios sin servicio, cambiando el bus que comunicaba la estación del AVE con el centro haciendo que la frecuencia no coincidiera con los horarios de los trenes, un absurdo. Por no hablar de la amenaza de despido de cinco trabajadores del transporte.

En los puntos 98 y 101, del programa electoral, el PP anunciaba que “rediseñarían las líneas para adecuarlas a las demandas ciudadanas” así como “unirían la estación del AVE con el centro coordinando las frecuencias con las llegadas y salidas de los trenes”. La sombra de los recortes no podía fallar en el plan B de Mariscal.

Por último, un clásico de la política del PP. Hace unos meses se llevó a cabo una “actualización de los valores catastrales” en palabras del portavoz del gobierno, Gómez Buendía, o lo que es lo mismo, el “catastrazo”. En lugar de llevar a cabo una subida del IBI, el PP ha elevado los valores catastrales llegando, en algunos barrios, al 50%. Un subida alarmante de impuestos encubierta.

En el punto 106 del programa electoral podemos leer que el señor alcalde se comprometía a “bajar los impuestos, impulsando la reformulación del Plan de ajuste”. Subir el catastro para subir el IBI y que no se note, el plan B de Mariscal.