Sábado, 10 de Diciembre de 2016 Actualizado: 03:06 h.

El pasado verano, allá por el mes de mayo, se utilizó una vez más la tijera en nuestra ciudad. La señora ‘manostijeras’ Dolores de Cospedal le entregaba tal preciado objeto para el PP al alcalde de Cuenca, Ángel Mariscal, no sin antes, pasar el certificado de calidad y aceptación desde las filas ciudadanas, el aval del gobierno popular en el Ayuntamiento de Cuenca.

El recorte en el transporte público, fue un hachazo más a lo que es de todos los conquenses, lo que les pertenece, lo que pagan con sus impuestos, lo imprescindible para mantener una ciudad sostenible. Nada que no sepan, dos líneas menos en el transporte y cinco amenazas de despido a los trabajadores. Un absoluto despropósito, como que el autobús pase cada hora en fin de semana, que tenga que dar la vuelta frente a la Catedral o que se aleje de varios barrios conquenses.

Antes de hacerse efectivo el recorte, en el mes de abril, enuncié en un artículo publicado en los medios qué consecuencias tendría para Cuenca esta decisión y qué soluciones debían tomarse para que esto no ocurriera. Si bien en el pleno del mes de mayo escuchamos mociones pidiendo que todo estuviera como antes, lo cierto es que, seis meses después todo sigue igual.

Lo reconozco, esa moción fue presentada por el Grupo Municipal Socialista, por el PSOE, un partido que ha luchado por los intereses de los ciudadanos durante muchos años, que estuvo en el exilio y que en su regreso, garantizó la democracia en España. Pero - y ahora me dirijo a ustedes, a los socialistas conquenses - la democracia, la política, no sólo se lleva a cabo en las instituciones. La calle nos ha enseñado el peligro de encerrarse haciendo política en un despacho, de no escuchar, de negar la participación a la ciudadanía, de no entender qué es la democracia.

Y es que, si queremos luchar contra los recortes, no tenemos que mirar al alcalde en un pleno, presentando una moción que acaba en papel mojado, tenemos que mirar a la gente, la que sufre y pierde calidad de vida con las políticas del PP. Tenemos que empoderarla, tenemos que hacerla partícipe de lo común y, sobre todo, tenemos que ir con ella a mirar al alcalde. Las plataformas en defensa de lo público, de la educación, de la sanidad… nos lo enseñaron.

Seamos realistas, Podemos no es su enemigo, es el compañero de los socialistas de corazón, amigos de quienes apuestan por la democracia participativa. Somos el aliado de la gente común. Les animamos a mirar a los conquenses de tú a tú y no a los papeles de cada pleno, unanse abiertamente a nuestra petición por un #TransportePúblicoConquense, porque no queremos que se queden atrás, deben ser, con nosotras y nosotros, la fuerza de cambio de revierta las privatizaciones y recortes del señor Mariscal.

También les animo a leer nuestra petición por un transporte de calidad, que alcanza ya casi trescientas firmas, porque pedimos mucho más que revertir los recortes, pedimos la remunicipalización del servicio y la puesta en marcha de un plan de movilidad participativo, nada que sus mociones con quien sostiene al PP en el Ayuntamiento hayan reclamado.

Cuídense de las filas ciudadanas, o les harán creer que son nuestra gestora.