Sábado, 10 de Diciembre de 2016 Actualizado: 08:45 h.

Uno de los libros más apasionantes que he leído fue ‘Homenaje a Cataluña’ de George Orwell, en donde el genial escritor narra su breve periplo de varios meses en el frente republicano, concretamente en las milicias del POUM.

Además de contarnos desde la misma trinchera todo lo que acontecía en el frente, nos narró de primera mano los acontecimientos ocurridos en Mayo de 1937 en Barcelona, donde durante unos días se enfrentaron a tiros el PSUC, la UGT y los extremistas de Estat Catalá por un lado, y la CNT-FAI, Juventudes Libertarias y POUM por otro. El balance de muertos fue aproximadamente entre quinientos y mil. Todos ellos, componentes del mismo bando republicano.

La interpretación de los hechos que hizo Orwell en dicho libro y la adaptación al cine que posteriormente hizo Ken Loach en la película ‘Tierra y Libertad’ son bastantes discutibles en cuanto a la asignación de culpabilidades y responsabilidades en lo sucedido, sobre todo, mucho más partidista la interpretación de Ken Loach.

Pero lo cierto es que fue un ejemplo de la tradicional división de la izquierda transformadora, ejemplo que siempre deberíamos tener en cuenta cada vez que, por unas u otras razones, surgen discrepancias entre nosotros mismos. Ejemplo de lo que jamás debemos repetir porque nos debemos a la gente y la gente nos quiere ver unidos y fuertes.

En un momento en que el PSOE está absolutamente roto tras el golpe promovido por el IBEX35, el cual ha intervenido para detener cualquier posibilidad de un Gobierno a la portuguesa entre PSOE y PODEMOS, es cuando resulta más imperiosa la necesidad de que las fuerzas del cambio se manifiesten más cohesionadas que nunca. Una cohesión tanto a nivel interno como externo. 

La cohesión interna consiste en que todos y todas hemos de ser conscientes de que hemos venido aquí para cambiar las cosas, no para decir que nos identificamos con una u otra facción. Las personas y liderazgos dentro de un partido tienen que estar subordinados al verdadero objetivo: mejorar las condiciones de vida de la gente y luchar para que se cumplan los derechos humanos.

Puede haber un debate en la metodología, en el enfoque,  pero lo que nos dará la verdadera cohesión interna es no perder el foco en nuestro objetivo: la gente y el recordarnos todos los días a nosotros mismos para que hemos venido aquí. 

Por otro lado, la cohesión externa con otras fuerzas del cambio tiene que superar la mera confluencia a nivel de coalición electoral que se forjó de cara a las elecciones del 26-J. Es importante la confluencia política, estrechando vínculos entre la militancia, compartiendo planteamientos y luchas comunes, pero sobre todo ha de haber confluencia social de quienes han estado en la calle estos años, generando así una propuesta política que tenga aceptación global en la ciudadanía. 

Si no hay una confluencia social y paralela en contacto con los movimientos sociales como los antidesahucios, las mareas blancas, verdes, rojas, etc... No se conseguirán los objetivos. Es muy importante que las organizaciones que queremos el cambio en nuestro país, dejemos de ir por libre y de mirarnos al ombligo.

Las recientes elecciones  en Galicia y Pais Vasco nos han demostrado que la confluencia política nos ha servido para dar el ‘sorpasso’ al PSOE pero no han evitado por ejemplo que el PP gobierne Galicia con mayoría absoluta, por lo que el trabajo de la confluencia social en la calle y en los movimientos sociales es absolutamente imprescindible para evitar Gobiernos de la derecha.

El previsible gobierno que nos espera, integrado por un partido absolutamente corrupto (PP), apoyado por el  invento del IBEX (C's) y que cuenta con la complicidad del PSOE de las puertas giratorias, quiera aplicar de forma implacable los recortes demandados desde hace meses por la troika. Ante este siniestro escenario, solo la unidad política y social de las fuerzas del cambio puede suponer un dique de contención a los recortes que nos esperan.

Todos conocemos cual fue el resultado de la Guerra Civil: nos derrotó el fascismo. Y nos derrotó porque nos dividimos entre nosotros mismos, como el ejemplo de lo que ocurrió en Barcelona.

Si no aprendemos de la historia volveremos a repetir los mismos errores. Es muy posible que la futura legislatura no dure más de dos años, ya que las medidas que se prevén aplicar van a ser muy duras y van a desatar protestas. Afianzar y tejer desde ya la unidad es una tarea urgente porque para cuando llegue esa fecha, es muy posible que podamos ofrecer a la ciudadanía un modelo alternativo, donde solo Unidos, Podemos tener muchas más posibilidades de que triunfe.