Viernes, 09 de Diciembre de 2016 Actualizado: 23:07 h.

Outsourcing: empresas de externalización para explotar al trabajador

Decía Salvador de Madariaga en uno de sus libros, que en los años 30, un terrateniente mandó al capataz de su cortijo a la plaza del pueblo para entregar un duro a los numerosos jornaleros que allí se encontraban, con el fin de que estos votaran en las elecciones al partido al que el susodicho señorito pertenecía. Conforme se iban entregando los duros, uno de los jornaleros lo arrojó al capataz diciéndole: "En mi hambre mando yo". 

Esta anécdota, aparte de proporcionarnos un claro ejemplo de dignidad, desgraciadamente refleja un perfecto retrato de la miseria y la explotación que había en aquella época, y que tenía a tres figuras como protagonistas: el cacique o señorito, el capataz (también llamado "manijero") y el obrero o jornalero.

Ha pasado casi un siglo de aquellos años caciquiles y a pesar de la endiablada evolución producida en todos los aspectos de la vida, tanto las tres figuras como el modelo de explotación siguen existiendo con nombres y formas distintas: hablamos de explotación del siglo XXI.

En nuestro país campean a sus anchas una serie de empresas denominadas ‘Empresas de Externalizacion’, o de ‘Outsourcing’, que como bien indica su nombre, asumen la Externalización de una serie de trabajos y servicios realizados dentro de las instalaciones de otra empresa que es la que al fin y al cabo las contrata.

Hasta aquí todo parece normal, pero veamos qué hay detrás de estas empresas con un sencillo ejemplo: Las compañías logísticas pagan, bien de forma directa o mediante ETT, 9 euros brutos/hora a un mozo de almacén por hacer un duro y continuado trabajo físico y en ocasiones en unas condiciones climáticas nada favorables. Retribución por cierto, que recoge el Convenio Colectivo de Operadores logísticos de Guadalajara.

Pero de repente aparecen en escena estas ‘Empresas de Externalización’ (algunas de ellas, divisiones de las propias ETTs). Dichas sociedades llegan y les dicen a las compañías Logísticas: tranquilos que os ofrecemos una fórmula estupenda y que consiste en que os proporcionamos unos trabajadores vestidos con unos uniformes con el Logo de nuestra empresa a los que no hace falta pagarles los 9 euros del Convenio pues nosotros traemos nuestro propio convenio de Empresa de Externalización de Servicios, mediante el cual les pagamos 5 euros brutos y a vosotros os cuesta 6 o 7.

Vamos, negocio redondo para la compañía Logística, negocio redondo para la ‘Empresa de Externalización’ y pésimo negocio para el trabajador, pues suponiendo que trabajara 40 horas semanales, pasaría de cobrar 1.200 euros mensuales a 700 euros. Esto se llama, explotación del siglo XXI.

Pero ahí no acaba la cosa, porque nos hemos centrado en el aspecto puramente económico de la explotación. Antes hemos hablado de los capataces o manijeros de la época. Pues bien resulta que estas ‘Empresas de Externalización’ tienen sus propios manijeros que se llaman encargados y que se dedican (imagino que fuertemente incentivados) a tratar como ganado a esos trabajadores y trabajadoras de 700 euros.

Cuando alguno de ellos se queja de la excesiva caña y el pésimo trato que les dan estos encargados, ya saben lo que les espera: el encargado llama a la administrativa de Recursos Humanos de la empresa de Externalización y le dice: "A este hay que echarlo hoy porque protesta. Ve preparándole los papeles". Y aunque la decisión de echarlo la haya tomado a las 5 de la tarde, espera pacientemente hasta 5 minutos antes del final de la jornada, imaginemos las 10 de la noche, para comunicarle su despido. Hay que aprovechar su fuerza de trabajo en óptimas condiciones esas cinco horas restantes....

Esperando ese hueco que ha dejado la persona despedida habrá una legión de parados y paradas pendientes de ese sueldo de 700 euros con el que pasarán de parados muy pobres a trabajadores pobres, esa nueva clase emergente en nuestro país.

Aquí hablamos ya de otro drama, ya que los parados y paradas que esperan ese trabajo se tiran todo el día pegados al móvil esperando la posible llamada, y a ser posible, no les conviene alejarse mucho de lo que podría ser su zona de trabajo, ya que muchas veces cuando estas empresas traficantes de trabajadores llaman para un puesto, les piden que se incorporen en unas horas y si no pueden, llaman al siguiente de la lista. Vamos, que tienen que estar totalmente disponibles y no muy lejos para poder ser merecedoras de ese sueldo de 700 euros o incluso menos, pues a veces las llaman para unas horas. Esto se llama lisa y llanamente, esclavitud del Siglo XXI

Estas situaciones son reales y se están dando en Guadalajara y otras muchas provincias. Y no sólo en el sector Logístico. En Sectores como el hotelero, donde la mayor parte de la mano de obra está integrada por mujeres (camareras de pisos) también han entrado con fuerza estas empresas de Externalización de Servicios, las cuales traen un convenio propio de empresa muy por debajo del Convenio de Limpieza y obviamente, del Convenio de Hospedaje de la Comunidad Autónoma. Las grandes cadenas Hoteleras están ya adoptando esta fórmula de precariedad laboral máxima.

Si no se toman medidas como la elevación del SMI a 1.000 euros o no se pone coto a la amplia potestad que tienen los Convenios de empresa de poner salarios similares al SMI en lugar de ser similares a los del convenio del Sector y Comunidad Autónoma o Provincia, acabaremos siendo un país de 700 euros con las graves repercusiones que tienen esos salarios ‘low cost’ en la economía, en el futuro de las pensiones, y lo que es más importante, en el desarrollo de una vida digna, acorde con los Derechos Humanos.