Sábado, 10 de Diciembre de 2016 Actualizado: 03:05 h.

La revolución de las rosas: militantes en pie

El 25 de abril de 1974, en Portugal se dio la llamada 'Revolución de los Claveles' que puso fin a la dictadura de aquel país y que dio paso a la democracia. 

Hoy, estamos ante un momento histórico, fundamental y crítico para el Partido Socialista Obrero Español. Toda España ya conoce lo sucedido el día 1 de octubre de 2016. Para muchos, uno de los días más funestos de la historia de este centenario partido.

Quien escribe esta carta, es un socialista de corazón. Un socialista de base que en su ADN particular no existe la palabra rendirse ni tampoco la palabra resignación. Un socialista debe ser motor de cambio, de justicia social y de lucha por los valores de la libertad, la igualdad y la democracia.

Soy un firme defensor del sistema democrático español y como tal, considero que ha llegado el momento de cambiarlo, de mejorarlo y adaptarlo a las exigencias que así demanda la sociedad. Por ello, quienes me conocen saben bien que soy partidario de un modelo de Partido Socialista Obrero Español más abierto, dinámico, participativo y que represente el sentir general de todos y cada uno de los militantes y simpatizantes de esta organización política.

Quiero que la militancia se levante pacíficamente y se pronuncie con voz clara, alta y firme a favor de una lucha que no debe ser otra que la del empoderamiento del pueblo y que sea éste el que dé una respuesta contundente a los problemas de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.

Escribo esto un día después de la Fiesta Nacional para dejar claro que un PSOE débil no puede ni debe existir. Que un PSOE sumiso a las decisiones de sus dirigentes no sirve de nada.

Creo en un PSOE más fuerte, unido y cohesionado que tenga como base la fuerza de la militancia de tal modo, que sea mucho más participativo y empodere a quienes sean dignos de representarnos en las instituciones democráticas de España.

Puedo prometer y prometo que me dejaré todo lo mejor de mí, siempre por el bien de mi partido y de España y para ello, hace tiempo que decidí (previa consulta a los Estatutos del Partido Socialista Obrero Español) que debía dar la batalla para que la militancia tenga voz y voto. Lo hice poco antes del Congreso Federal de Sevilla en el cual fue elegido secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba. Y ahí sigo. Firme, convencido de que luchando constantemente y sin dejar lugar al desaliento, sólo esta lucha tendrá un final: hacer del PSOE lo que la gente quiere que sea el PSOE.

Mi carta es meramente personal. No voy contra nadie. Considero a todos mis compañeros como tal, respeto que cada cual piense y haga lo que quiera. Por eso, pido a su vez que el mismo respeto que tengo a quienes no piensan como yo, me lo tengan a mí.

No soy partidario de abrir frentes. No soy partidario de ahondar más en la herida que ya de por sí tiene nuestro partido. No estoy en el PSOE para hacer enemigos y por tanto, jamás estaré para destruir sino para construir.

Cada día que me levanto, me acuerdo de todos aquellos compañeros y de aquellas compañeras que perdieron la vida por defender los nobles ideales del Partido Socialista Obrero Español. Me acuerdo de Damián y de Juan, tíos de mis padres militantes socialistas de toda la vida. Me acuerdo de mi abuelo Pablo que fue un votante fiel de nuestro partido aunque nunca militó en él. Por la memoria de ellos, dedicaré siempre mi esfuerzo para honrarles de manera que su legado perdure a lo largo del tiempo.

Es mi compromiso vivir, pensar y ser socialista. Es mi compromiso ser leal a este partido y también a España. Por eso, no es tiempo de que me ponga de perfil, ni a un lado. No es tiempo de tener miedo a nada ni a nadie. Es el momento de hacer valer mis valores y mis profundas convicciones democráticas para hacer un PSOE acorde al siglo XXI pero sin olvidar que hemos de volver también a las raíces de Casa Labra, lugar donde Pablo Iglesias Posse junto a Julián Besteiro y otros compañeros, fundaron este partido.

Reivindico aquí la 'S' y la 'O' de mi partido, sin olvidar la 'E' de España, y es que si el PSOE vuelve a caminar por la senda de la izquierda, por la senda de la lucha obrera estando a pie de calle, trabajando codo con codo con la gente estemos en el gobierno o en la oposición, seremos dignos y merecedores del voto de los españoles.

La gente quiere otro PSOE. Se lo debemos. Se lo debemos por tantos y tantos años que nos han votado masivamente para que vuelvan a confiar en nosotros. Nos piden que cambiemos y por eso, mi lucha siempre estará a favor de un Partido Socialista Obrero Español que sea partidario de la gente y por tanto, sea el fiel reflejo de ésta.

Pido que la voluntad de la militancia sea respetada. Pido que se convoque un Congreso Federal Extraordinario para renovar ideológicamente nuestro partido. Pido que se haga una reflexión y una renovación profunda de ideas y también, de personas si es que la situación así lo exige. Y creo que lo exige pues en algo estamos fallando.

Hemos perdido la utilidad de las Casas del Pueblo muy seguramente. Nos hemos cerrado hacia unos caminos que no son propios de la izquierda. Cierto es que somos un partido de corte socialdemócrata, de centro-izquierda pero seguramente hemos perdido la esencia de esa izquierda que nos hizo ser referentes a nivel nacional, europeo y mundial.

No es tiempo de hablar de personas en concreto. No es tiempo de estar echándonos la culpa los unos a los otros, aunque bien es claro que ahora la fractura en el PSOE es más que evidente y que además, podemos poner nombre y apellidos a los culpables que nos han abocado a esta situación pero mi labor en el PSOE no es destruir sino construir, no es enfrentar sino unir y por eso, siempre estaré en esa tarea y no en otras.

Quiero que se cuente con toda la militancia. Que se cuente también con aquellos que simpatizan con nosotros. Nos debemos no sólo a los más de cinco millones de españoles que nos votaron sino que nos debemos a todos los españoles, como partido de Gobierno que somos.

Por ello, me he decidido a dar este paso. Me he decidido nuevamente a dar la cara. No hay que tener miedo cuando uno se mueve por unas profundas convicciones que son justas y lícitas. A lo que hay que tener miedo es a no dar la cara y rendirse pues entonces, habrán ganado aquellos que desde el poder luchan por mantenerse ahí a cambio de atemorizar a la gente.

Socialistas de corazón: vayamos todos a una y seamos un clamor.

Seamos militantes en pie, ahora y siempre. Hagamos que la 'Revolución de las Rosas' sea la realidad necesaria para tener el PSOE que el siglo XXI y España necesitan.

Diego Ruiz es militante del PSOE en Polán (Toledo)