Lunes, 11 de Diciembre de 2017 Actualizado: 10:38 h.

Estás buena, pero no hables

Estos últimos tiempos he venido observando un fenómeno interesante principalmente en las redes sociales. Las redes sociales actúan, muchas veces, como foros de opinión llenos de mala leche porque, reconozcámoslo, no es frecuente encontrarse, por desgracia, con opiniones fundamentadas y que vayan acompañadas de argumentación razonada. Digamos que las redes sociales favorecen el caldo de cultivo para expresar cualquier barbaridad, desde amenazas de muerte a insultos y calumnias. Cualquier persona que se considere demócrata, entre las que me encuentro, defiende por definición el derecho de cualquier ciudadano o ciudadana a opinar y expresar libremente lo que considere oportuno en las redes sociales, por mucho que nos duela o no estemos de acuerdo con ello; es un derecho que no depende de nuestras subjetividades. Ahora bien, el insulto, a mi parecer, es un recurso que poco ayuda a la construcción de un argumento u opinión con sustento y al intercambio sosegado de opiniones.

Un aplauso a la militancia del PSOE mientras Pedro está en cuarentena

Por fin hemos salido de dudas. La militancia del PSOE decidió este fin de semana con su voto anónimo a quién entrega las riendas del partido desde el punto de vista ideológico, estratégico y, casi lo más importante, simbólico. Se produjo una aparatosa caída de Susana y sus acólitos.

Carta al alcalde de Orgaz sobre las coplillas machistas

Estimado Señor Villarrubia, me llamo María y soy una ciudadana castellano‑manchega que ha observado desde fuera la polémica que han suscitado las copillas que se cantan en su pueblo. No le voy a engañar, Señor Alcalde, soy feminista. Es decir, quiero lo mismo que tienen los hombres para las mujeres. Lo mismo. Ni más, ni menos. Mismos derechos, mismos salarios, misma protección. Me imagino que al igual que le sucede a usted, que querrá lo mismo para nuestros hijos y para nuestras hijas, para nuestros hermanos y para nuestras hermanas, para sus vecinas y para sus vecinos.

Luchar contra el patriarcado como quiere el patriarcado

Desde la conciencia de clases probablemente no haya existido una conciencia tan colectiva, supranacional y transversal como la conciencia de la mujer como sujeto activo, sobre su lugar en la sociedad, sus roles y la conciencia sobre la necesidad de su liberación. Si bien las conquistas incipientes fueron más simbólicas que de fondo, nos encontramos en un punto en el que algunos gestos los tenemos ganados, de manera muy superficial y maquillada, –una parte de la socialdemocracia liberal entendió que sin darnos las migajas del pan nunca podrían gobernar- que el sistema utiliza para deslegitimar nuestras peticiones. Ya es hora de enfrentarnos directamente al sistema que nos oprime para realizar cambios profundos y duraderos.

Las castellano‑manchegas son feministas (y no lo saben)

Que la palabra “feminismo” causa un enorme rechazo en parte de las mujeres no es ninguna novedad. Cabría preguntarse por qué el término que defiende la igualdad de mujeres con respecto a hombres tiene un significado tan desvirtuado en el imaginario de muchas. Una de las razones puede que sea, con mucha probabilidad, las connotaciones asociadas a esa palabra por parte de los hombres principalmente. Cuando me refiero a hombres, no señalo a ninguno en concreto; me refiero, de manera generalizada, a todos aquellos que niegan la desigualdad o, lo que es peor, saben que existe pero no soportarían una igualdad real entre nosotras y ellos.