Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 Actualizado: 13:33 h.

Las Barrancas de Burujón, versión española del Gran Cañón del Colorado

A solo 30 kilómetros de Toledo se encuentra uno de los rincones más impactantes y bellos de Castilla-La Mancha. Gargantas profundas, formas caprichosas creadas por la erosión del viento y el curso del río Tajo, vigiladas desde hace décadas por el embalse de Castrejón, dan forma al monumento natural de Las Barrancas de Burujón. 

Espectacular imagen de Las Barrancas de Burujón | Foto: David Blázquez
Espectacular imagen de Las Barrancas de Burujón | Foto: David Blázquez

TOLEDO.- El viento y las aguas del Tajo han sido durante millones de años las manos artesanas que han dado forma a los espectaculares cortados arcillosos de Las Barrancas. Conocido como el pequeño Cañón del Colorado español, sus caprichosos e impactantes cortados rojizos modelados por la erosión son la carta de presentación de este singular paraje, inadvertido y alejado del foco turístico durante mucho tiempo, hoy reconocido escenario de rodajes publicitarios y cinematográficos, el último hace tan solo unas semanas, de la mano del director albaceteño José Luis Cuerda. 

Un monumento natural ‑con título que así lo reconoce desde 2010‑ que se encuentra a tan solo 30 kilómetros de la ciudad de Toledo, en los términos municipales de Burujón, Albarreal de Tajo y La Puebla de Montalbán. Espectáculo de la naturaleza con acceso libre, al que se puede llegar tanto en bicicleta como en coche. 

Uno de los rincones más hermosos de la provincia que sorprende al final de una pista de tierra, adentrada en campos de labor. El acceso a ella se encuentra en el kilómetro 26 de la CM-4000 que discurre entre Toledo y Talavera de la Reina pasando por La Puebla de Montalbán. Llegando desde la primera, la entrada a la pista queda a mano izquierda, solo unos metros antes del cruce de Burujón.  

Una discreta antesala al inesperado espectáculo que ofrece la naturaleza, ejemplo del paisaje de incisión del río Tajo, que discurre encajado a lo largo de la mayor parte del trazado de Las Barrancas de Castrejón y Calaña. 

Nada hace presagiar la belleza que espera a solo unos metros. A lo largo de un kilómetro se extiende el conjunto de gargantas y cárcavas desarrollado al pie de un importante escarpe, excavado por el río sobre sedimentos del Terciario, los cuales confieren a este paisaje que parece arrancado de otro planeta sus tonalidades rojizas. Ásperos declives del terreno que en algunos puntos llegan a salvar desniveles de más de 120 metros -concretamente en su pico más alto, conocido como el Pico del Cambrón-, contrastando en la retina del espectador con las aguas del Tajo.  

Gargantas estrechas y profundas se suceden con interfluvios apuntados, delineando las espontáneas formas creadas por la erosión del viento. En su interior, el embalse de Castrejón, construido en el año 1967.

DIVERSIDAD Y RIQUEZA NATURAL

Un espectacular rincón de la provincia de Toledo en el que disfrutar no solo de un paisaje impresionante, sino también de su amplia diversidad de flora y fauna

Un enclave en el que conviven armónicamente dos tipos de vegetación. Por una parte, la que crece junto a las riberas, enmarcadas las aguas con cinturones de altos carrizos, eneas, sauces o tarajales, cuyos mimbres rojizos enlazan el paisaje; por otra, la flora mediterránea, tomillo y romero, que se abren paso entre almendros y retama de bola, escoltados por efedras y enebros. 

Pero si rica es su flora, también lo es la fauna que se puede encontrar en las monumentales Barrancas de Castrejón y Calaña, mirador excepcional también para la contemplación de aves. Y es que este paraje en el que también habitan liebres y conejos, es también hogar de gran cantidad de aves. Cigüeñas, garzas, martinetes y cormoranes, que comparten su hábitat también con numerosas especies protegidas como el halcón peregrino, el águila imperial ibérica, el búho real o el buitre negro

Sin duda, un atractivo más para los amantes de la observación de aves, que durante todo el año pueden encontrar en este paraje buenos motivos para visitarlo. 

La importancia de sus hábitats y especies existentes en la zona motivaron la inclusión de la mayor parte del conjunto dentro del territorio regional de la Red Natura 2000, formando parte de la ZEPA y LIC Río Tajo en Castrejón, Islas de Malpica de Tajo y Azután, siendo protegido por la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente en 1995 con su declaración como Refugio de Fauna. 

CUATRO KILÓMETROS DE SENDA ECOLÓGICA

De todo ello, la espectacularidad de su paisaje, la riqueza de su vegetación y la diversidad de sus pobladores, puede disfrutarse desde la senda ecológica. Un recorrido de 4 kilómetros, a lo largo de los cuales se encuentran diversos paneles informativos, que permite al visitante descubrir uno de los parajes más bellos de la provincia, asomándose desde uno de sus miradores a las inusuales formas trazadas con el paso de los años. 

Quizás el que mejor perspectiva ofrece es el conocido como Mirador del Cambrón, desde el que se puede apreciar el contraste entre la llanura que circunda este enclave y la inmensidad del paraje natural que se extiende ante los ojos del visitante. 

Diferentes puntos de vista sobre este monumento natural que adquiere un especial encanto al atardecer, cuando a la caída del sol hace que las tonalidades rojizas de sus afiladas paredes se reaviven. El momento más esperado del día para los amantes de la fotografía que en esos instantes pueden obtener las mejores fotos de la visita. 

La senda ecológica termina en el Mirador de los Enebros, al igual que el del Cambrón accesible a personas con discapacidad, desde el que parte un empinado y estrecho sendero que conduce hasta las orillas del embalse. 

Todo un espectáculo de la naturaleza del que se puede disfrutar durante todo el año, encontrando en cada estación su particular encanto.