Lunes, 11 de Diciembre de 2017 Actualizado: 10:40 h.

Page exige un blindaje "real" de los derechos sociales si se reforma la Constitución

El presidente de Castilla-La Mancha ha asegurado que la Constitución Española es un "antídoto a los fanatismos" y defiende su revisión, siempre que esté alejada de "chantajes" y ahonde en proteger derechos como la sanidad o la educación.

Emiliano García-Page durante el acto regional del XXXIX aniversario de la Constitución
Emiliano García-Page durante el acto regional del XXXIX aniversario de la Constitución

TOLEDO.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, aboga por una reforma constitucional "tranquila", alejada de "chantajes", y con la que se "blinden" los derechos sociales.  

Así se ha pronunciado en Toledo, durante el acto institucional con motivo del XXXIX aniversario de la Constitución Española que ha acogido el Parlamento regional. Un acto que se celebra "porque queremos y porque la queremos", ha subrayado Page ante los representantes de todas las organizaciones e instituciones de la Comunidad Autónoma. 

Un aniversario que se produce en un momento "importante" para España, el cual se puede afrontar desde la preocupación, pero también con "optimismo", derivado de la "seguridad de llevar muchos años viviendo momentos difíciles", pero que hacen que el país "no esté, ni mucho menos, en el trance de hace casi 40 años". 

Y es que frente a quienes creen que al cumplirse estas cuatro décadas es momento de hacer "un cambio trascendental", García-Page se ha mostrado convencido de que "no hay alternativa mejor" al sistema político actual, cuyo éxito reside en que en estos años "han cambiado mucho las cosas". 

En este sentido, el presidente castellano-manchego aseguraba que los últimos 40 años han sido "los mejores" de la Historia de España, tanto por los resultados obtenidos como porque son "los únicos de nuestra larga historia como nación" en los que "lo hemos hecho todo juntos". 

Por ello, y frente a las "inseguridades" que trajo la crisis, ha quedado demostrado que los "anclajes" que tiene el sistema constitucional son "infinitamente más sólidos" de lo que había anteriormente. Una Constitución que sirve de "vacuna" contra "todo tipo de fanatismos", en la que se unen la economía de mercado y el estado del bienestar. 

De este modo, si es necesario abordar una reforma de la Constitución, García-Page aboga por hacerlo de forma "tranquila", "no bajo chantaje". Una reforma que contribuya a hacer "más real" el blindaje de los derechos sociales como la sanidad o la educación, y que en caso de llevarse a cabo debe abordarse sin "cobardía"

Por otra parte, el presidente del Ejecutivo regional ha querido recordar que la soberanía reside en el pueblo español, "no en la suma de pueblos españoles" ha precisado, puesto que en esa unidad se encuentra contemplada "toda la diversidad".  

Asimismo, ha subrayado que una reforma de la Constitución de 1978 "nada" tendría que ver con lo que se hizo entonces, cuando "todo partía de cero". Y es que, ha subrayado, "aquí tenemos uno de los mejores textos del constitucionalismo mundial", que se puede "mejorar" pero "en ningún caso" plantear una revisión que "ponga patas arriba el sistema constitucional". 

Aunque reconoce que quizás a algunas cuestiones no se les ha dado en estos 40 años "los nombres correctos", como por ejemplo llamar autonomías a lo que en otros lugares es un Estado federal, o el no dejar claro el papel "moderador" del rey, las cuales se podrían mejorar. 

Una revisión constitucional ante la que se debe poner también sobre la mesa "cómo se financian en España los derechos básicos". Derechos a la sanidad, a la educación y a las prestaciones sociales que deben ser "iguales" para todos, por lo que se precisa "desterrar egoísmos" y garantizar una financiación "por igual" para los derechos que se reconocen como fundamentales. 

Y todo ello sin tener "miedo" a la diferencia lingüística, la cual no puede ser "pretexto para un privilegio". Algo respecto a lo cual Castilla-La Mancha no va a estar "cruzada de brazos" si en la situación generada por la "irresponsable actuación de los independentistas", los sentimientos de un pueblo son objeto de "mercadeo". 

Considera el presidente castellano-manchego que se debe hablar de derechos, de razones, de servicios públicos e infraestructuras, pero teniendo presente que "Castilla-La Mancha siente tanto como Cataluña, el País Vasco o Andalucía", por lo que advierte, "no vamos a mirar para otro lado". 

En este sentido, Emiliano García-Page no cree que el debate deba acabar así, puesto que "el precio de la convivencia no puede ser la resignación de una parte, cuando otros lo llaman derechos históricos". Derechos que tienen que ser reconocidos "todos". 

Así, desde una tierra "leal con la Constitución" como es Castilla-La Mancha, su presidente ha querido subrayar su apoyo a la actuación del Estado, del Gobierno y de los partidos constitucionalistas. Y es que, ha destacado, "una cosa es lo que los independentistas quieran y otra lo que los presidentes y parlamentos elegidos al amparo de la Constitución utilicen ese poder para socavarla". "Todo se puede hablar, pero dentro del marco de la Constitución", ha sentenciado. 

En su opinión, en España está surgiendo "un nuevo sentimiento nacional", sencillo e incluyente. Un nacionalismo español del siglo XXI que "no se mide ni en metros de bandera ni ruido en la calle", un nuevo sentimiento español "razonable" y "sereno", lo cual explica "por qué la sociedad española está respondiendo con mucha calma y seguridad" ante lo que está sucediendo en Cataluña, ya que "en el fondo está la Constitución del 78, un antídoto a los fanatismos". "Que no haya una pérdida de control, no significa que las cosas no se tengan claras", ha apostillado. 

Concluía así destacando que en una España que a veces tiene tan claro que puede presumir de su historia, también hay que "pensar lo que tenemos por delante". Algo para lo que se estará a la altura, "si nos lo proponemos".