Martes, 30 de Agosto de 2016 Actualizado: 10:01 h.

La educación católica declara la guerra a los presupuestos de Castilla-La Mancha

Las cuentas resultantes del acuerdo entre PSOE y Podemos reflejan la congelación de la financiación pública que se destina a los colegios concertados, una medida que ha desatado el enfado de los colectivos educativos vinculados a la Iglesia Católica.

Page presenta los presupuestos junto al líder de Podemos, José García Molina
Page presenta los presupuestos junto al líder de Podemos, José García Molina

La decisión de congelar la financiación destinada a los colegios concertados en los presupuestos de Castilla-La Mancha que han pactado que PSOE y Podemos no ha sentado bien entre los colectivos católicos. Más concretamente, la comunidad de Escuelas Católicas de esta región ha lamentado que el acuerdo entre socialistas y la formación morada “haya dado el paso decisivo para penalizar a aquellas familias que confían la educación de sus hijos a la escuela concertada”. Un análisis moderado si tenemos en cuenta que la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (CONCAPA) ha llegado a decir que esta medida "pretende avivar en la sociedad el odio hacia la educación concertada por su carácter confesional".

En este sentido, el colectivo de Escuelas Católicas de Castilla-La Mancha ha denunciado que se haya anunciado la congelación de la financiación a la enseñanza concertada "como si esta fuese un mal que hay que atajar". Además, han criticado también que dicho anuncio se haga "con un propósito persuasivo, coincidiendo con el período de admisión de alumnos", y han incidido en que "la concertada no es el enemigo a batir, más si se tiene en cuenta que los conciertos distan mucho de financiar el coste real de la enseñanza".

"Somos conscientes de que vivimos tiempos de pactos, pero con esta decisión la Administración vulnera los derechos de unos a favor de otros. Por un lado, el de las familias que, libre y responsablemente, han decidido elegir una enseñanza distinta de aquella que ofrece la Administración" y, por otro lado, "a costa de los trabajadores, profesores, personal de administración y servicios y a costa de las titularidades que trabajan y sirven a nuestra sociedad desde hace muchos años, algunas de ellas centenarias".

Por último, Escuelas Católicas niega que los alumnos de la escuela pública "hayan visto mermados sus derechos por la financiación de la enseñanza concertada”, argumento que han utilizado para mostrarse abiertos al diálogo con el objetivo de llevar a cabo un pacto educativo “que incluya a todos y no vete a nadie”.

¿Priorizar en la financiación de la escuela pública aviva el odio?

Así parece que piensa CONCAPA, que además ha defendido que esta reducción de fondos "es la manera elegante de estrangular económicamente a los centros educativos sostenidos con estos fondos, que no solo son más rentables a las administraciones públicas, sino que suele ser más demandada por la calidad de sus proyectos educativos y la formación integral de la persona que persiguen".

Han lamentado que la reducción progresiva de la financiación pública de la educación concertada provocará que esos alumnos vayan a otros centros no demandados por ellos, vulnerándose así el artículo 27 de la Constitución "pues deja a las familias sin posibilidad de poder elegir el centro educativo que más se adapte a sus convicciones".

"Pretende avivar en la sociedad el odio hacia la educación concertada por su carácter confesional, en la gran mayoría de los casos y enfrentando a las familias y alumnos ante dos modelos distintos educativos que se complementan perfectamente y pueden coexistir y han coexistido hasta el momento sin ningún problema", han advertido desde CONCAPA.

Para concluir, esta confederación católica ha realizado un gesto de desprecio hacia la educación pública tras asegurar que en la concertada “hay menos abandono escolar y los resultados académicos son mejores”.