Jueves, 24 de Agosto de 2017 Actualizado: 12:45 h.

A ESCASOS DÍAS DE LA ASAMBLEA CIUDADANA

Seis dimisiones para lanzar una advertencia a los inscritos de Podemos en Castilla‑La Mancha

Varios consejeros regionales de la formación morada renuncian a sus cargos y lanzan el ‘Manifiesto Malashierbas’, un escrito en el que recogen propuestas como la reforma del reglamento de funcionamiento del Consejo Ciudadano, la limitación de cargos o la delimitación de funciones.

Debate entre candidatos a la Asamblea Ciudadana Autonómica de Podemos
Debate entre candidatos a la Asamblea Ciudadana Autonómica de Podemos

TOLEDO.- El Consejo Ciudadano Regional (CCR) de Podemos en Castilla-La Mancha registra nuevas dimisiones, formalizadas el pasado 1 de mayo, a tan solo un par de semanas de la celebración de la segunda Asamblea Ciudadana Autonómica que debe culminar con la renovación de cargos. En concreto cuatro dimisiones que se suman a otras dos que ya se producían entre los meses de noviembre y diciembre de 2016.

Así lo señalan en un escrito firmado por los seis dimisionarios,  entre los que se encuentran la exsecretaria de Políticas Públicas de Podemos, María José Aguilar; la exsecretaria de Participación, Raquel Crespo; el exsecretario de Programas y exsecretario Político, Jorge García; así como el exconsejero del Área de Empleo, José Carlos Gismero; el exsecretario de Organización, Adrián López, y la exsecretaria de Movimientos Sociales y de Organización, María Romero. 

Un balance que realizan desde la experiencia de dos años en cargos de máxima responsabilidad, tanto en la Ejecutiva ‑Consejo de Coordinador‑ como en el "parlamento" de la organización ‑CCR‑. Y así, sin atender a cálculo alguno relativo a la conquista de poder personal orgánico en la formación -puesto que su dimisión les impide disfrutar del sufragio pasivo- ponen sobre la mesa una serie de cuestiones que van desde el funcionamiento interno de los órganos de dirección regionales, a su coordinación con el conjunto de la organización y de la sociedad civil, sin olvidar la relación entre lo organizativo y lo político. 

En su escrito, que han llamado 'Manifiesto Malashierbas', explican que este "tiempo nuevo" debe suponer el retomar la construcción de la organización "pospuesta hasta la fecha", lo cual debe comenzar por el funcionamiento ordinario de los órganos. 

Consideran así "imperativa" la reforma del Reglamento de Funcionamiento del CCR, puesto que "cinco secretarios no deben poder tomar decisiones políticas en ausencia de los treinta consejeros restantes"; reclaman la habilitación de procedimientos "regulares de intervención y seguimiento online de los plenos en caso de imposibilidad justificada para el desplazamientos", así como la habilitación de espacios de trabajo virtuales que permitan tanto el seguimiento de las actividades de los consejeros como la preparación de los plenos presenciales. 

Pero también señalan aspectos que se deberían mantener, como algunas de las decisiones ya adoptadas por el CCR saliente, como son la calendarización previa de las fechas de celebración de sus plenos ‑de carácter mensual y rotatorio entre provincias‑; la rendición de cuentas mensual de la actividad del Grupo Parlamentario así como de las decisiones adoptadas por el Consejo de Coordinación, y la disponibilidad para los consejeros del visionado de dietas de todos los cargos orgánicos y liberados, entre otros. 

Del mismo modo consideran "fundamental" que se asuma la delimitación de funciones recogida en los documentos que eventualmente se aprueben. No obstante, precisan que cuestiones como la conformación de las liberaciones tanto en el Grupo Parlamentario como en el partido, la implementación organizativa de una coordinación provincial, el diseño de los encuentros con la sociedad civil o la implementación de un ‘gobierno en la sombra’, resultan decisiones "políticamente estratégicas" por lo que "nunca deberían poder tomarse a espaldas del parlamento autonómico del partido"

Para ello, explican, no es suficiente con limitar la concentración de cargos, sino que también hay que limitar la "concentración de funciones". El objetivo debe ser conseguir "un nivel de especialización" en las mismas, que redunde no solo en la democracia interna, sino también en la eficacia.  

Asimismo señalan que entre las atribuciones de los secretarios deberían integrarse las de coordinación y dirección explícitas de las actividades de las áreas del CCR, en función de los objetivos comunes acordados en el pleno. Y es que, subrayan, estar en la Ejecutiva de la formación "no es un premio", sino asumir una responsabilidad "para con el conjunto de la militancia y los votantes del partido". 

Objetivos de los que aún debe dotarse la formación, de forma colectiva. Para ello se deberá trabajar en el diseño de "un mapa político-estratégico de actuación" para poder evaluar y coordinar en torno a tales metas comunes a medio plazo, tanto las actividades de las secretarías como de las áreas. 

Todo ello debe suponer la detención del proceso de "concentración de las informaciones políticamente relevantes", y en consecuencia de la toma de decisiones "en círculos restringidos". De este modo proponen la distribución de dichas informaciones "a lo largo y ancho de toda la organización", empezando por el Grupo Parlamentario y el Consejo de Coordinación, y acabando en los círculos. 

Para conseguirlo, sugieren que sea el Consejo Ciudadano Regional el que establezca las indicaciones, instrucciones y materiales que dirijan políticamente la actividad institucional del Grupo Parlamentario, y que éste deba rendir cuentas de sus actuaciones y resultados al Consejo de Coordinación y al Consejo Ciudadano Regional "de forma permanente" y "no ocasional", debiendo hacer el Consejo de Coordinación "lo propio" en relación con el Consejo Ciudadano Regional. Ambos, continúan, "deben rendir cuentas de sus deliberaciones al conjunto de la militancia activa, consejos ciudadanos municipales y círculos", también de forma permanente. 

Y es que, subrayan, "no basta tirar de tweets, eslóganes, argumentarios, visitas relámpago, infografías o vídeos en torno a hechos consumados", sino que deben ser las líneas de actuación a medio plazo "las que deberían redactarse", "argumentándose y justificándose", para hacer partícipes de las mismas "al máximo número de militantes", tanto en su potencial discusión como revisión. 

Otra llamada de atención es la que hacen respecto al proyecto de "traducir los vínculos" de la organización con la sociedad civil, de modo que no se planteen en términos "propagandísticos", sino que Podemos Castilla-La Mancha trate de ser "altavoz e instrumento", "no pastor o mentor", de la sociedad civil. Y aunque las ruedas de prensa ciudadanas y los encuentros institucionales en las Cortes se han venido concretando en esos otros términos, consideran que se debería pasar progresivamente "del mundo virtual al mundo real y del Grupo Parlamentario al partido". 
 
Para ello plantean la habilitación de una plataforma "permanente" de contacto y discusión públicas con asociaciones, sindicatos y movimientos, de modo que permitan construir en los territorios "redes materiales con la sociedad civil".  

Por su parte, en lo que respecta a la relación entre lo organizativo y lo político, consideran que si de lo que se trata verdaderamente es de tener un pie en las instituciones y otro en la calle, serán necesarios militantes formados políticamente en condiciones de trabajar "a pie de calle". Para ello, explican en su manifiesto, es preciso que la formación morada castellano‑manchega se dote de medios para formarlos o atraerlos a la organización. 

Proponen conseguirlo madurando colectivamente "al menos dos ejes estratégicos claves", como son la economía política que plantean el partido y la coalición, y la transformación de la Unión Europea. Un debate que "debe organizarse" y "podría utilizarse también a efectos formativos". De este modo, además de los eslóganes, infografías, símbolos, relatos y argumentarios, la militancia activa tendría  acceso al trabajo colectivo sobre "análisis, argumentos y razones"

Finalmente apuestan por la construcción de espacios orgánicos y procedimientos en los territorios que aseguren la participación potencial del conjunto de la militancia en dichos debates con contenidos "propiamente políticos". 

Toda una serie de medidas con las que pretenden invitar "al contraste y la crítica" en torno a las diferentes propuestas concretas realizadas desde los diferentes proyectos político-organizativos en disputa en esta segunda Asamblea Ciudadana Regional de Castilla-La Mancha. 

Se muestran convencidos de que conviene "desconfiar de los cantos órficos a no‑organizaciones imaginadas", las cuales "no acaban nunca de bajar a lo concreto y que no se miden, en cada caso, con la realización de objetivo alguno". Y es que en Podemos, "de cantos estamos bien surtidos" -advierten-, puesto que "la unidad de los principios y valores (nunca políticamente determinados y explicitados) frente a un enemigo omnipresente y ubicuo (la trama, la casta, la mafia o los de arriba), también sirve para aunar voluntades en torno a la nada". Y de la nada política "surgen nuevas bandas, nunca un sujeto político colectivo", sentencian.

Documento completo del 'Manifiesto Malashierbas'