Miércoles, 22 de Noviembre de 2017 Actualizado: 13:49 h.

SUCESO

Dos borrachos rompen la nariz a un médico, hieren a otro y amenazan a enfermeras en El Casar

Ambos hombres, en evidente estado de embriaguez, asaltaron el centro de salud de esta localidad guadalajareña en la madrugada del domingo y la emprendieron a golpes contra los profesionales que estaban de guardia, destrozando también parte de las instalaciones.

Sangre y daños materiales en el centro de salud de El Casar tras la agresión
Sangre y daños materiales en el centro de salud de El Casar tras la agresión

GUADALAJARA.- Varios médicos y enfermeras del centro de salud de la localidad guadalajareña de El Casar sufrían una agresión por parte de dos hombres que asaltaban dichas instalaciones en la madrugada de este domingo, durante su turno de guardia.

Pasaban las dos de la mañana cuando estas personas acudían al centro, en evidente estado de embriaguez según los testigos, para que uno de ellos fuese atendido de un corte en una de sus manos. Cuando recibía asistencia, el paciente empezó a quejarse del dolor y a reclamar que no estaba recibiendo la atención correcta, motivo por el que habría empezado las tensiones con los sanitarios. 

Así, el herido comenzó increpando a la enfermera que estaba practicando las curas, una actitud que le recriminaría uno de los médicos, algo a lo que el paciente reaccionó de forma violenta, iniciándose un forcejeo que se extendió durante varios minutos. 

El ruido alertó a los profesionales que se encontraban descansando en ese momento, saliendo a ver qué ocurría. Fue entonces cuanto todos ellos se vieron envueltos en una pelea, en la que tanto el herido como su acompañante no dudaron en agredir a los sanitarios, destrozando también las instalaciones el centro médico

Otra de las enfermeras consiguió llamar al número de emergencias y alertar de lo que estaba sucediendo. En unos minutos se presentaban allí efectivos de la Policía Nacional y Guardia Civil, que paralizaron las agresiones y cerraron el centro de salud.  

Los profesionales fueron trasladados en ambulancia al Hospital de Guadalajara, donde fueron atendidos de diversas lesiones que no revestían gravedad. Concretamente, además de amenazar a las enfermeras, las dos personas ebrias rompieron el tabique nasal a un médico, provocando también hematomas y contusiones a otro. 

Por su parte, los agresores no fueron detenidos en el lugar de los hechos, abriéndose eso sí una investigación de lo sucedido por parte de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. 

Según diversas fuentes, esta no es la primera agresión que sufren los profesionales sanitarios que prestan servicio en este centro de salud, sumando ya una decena en apenas dos años.


Restos de sangre en una de las dependencias del centro de salud de El Casar

LA JUNTA SE PERSONARÁ EN LA CAUSA 

Nada más tener conocimiento de la agresión, el Ejecutivo de Emiliano García-Page mostraba su repulsa por lo sucedido, trasladando su apoyo y solidaridad a los profesionales. Asimismo, la Junta anunciaba que se personará como acusación particular en el procedimiento judicial que se abra. 

Mientras tanto, desde la dirección de la Gerencia de Atención Integrada de Guadalajara, área a la que pertenece al centro sanitario, se pusieron en contacto con los afectados para conocer su estado y brindarles su apoyo ante lo que puedan necesitar. 

Del mismo modo, según informaba la Junta, se han puesto en contacto con la entidad responsable de la póliza aseguradora que tiene contratada el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam). Cabe destacar que uno de los objetos de la cobertura de dicho seguro es garantizar los gastos de asistencia jurídica, comprendiendo los servicios de asesoramiento y orientación y, en su caso, el ejercicio de las acciones judiciales o extrajudiciales que se ocasionen a sus profesionales por hechos de violencia ejercidos contra los mismos en el desempeño de su actividad profesional. 

El Servicio Regional de Salud mantiene una postura clara de rechazo a la violencia de la naturaleza que sea y que se produzca en cualquiera de sus centros, explican desde el Gobierno regional. Recuerdan que desde hace más de una década el sistema sanitario público regional cuenta con un plan específico frente a las agresiones, el conocido como Plan Perseo, con el objetivo de combatirlas y erradicarlas desde la sensibilización, la prevención, la formación y la propia condena, ya que la violencia nunca está justificada. 

Precisamente el Sescam tiene previsto presentar próximamente a las organizaciones sindicales, Colegios Profesionales y Delegación del Gobierno el borrador de Procedimiento de Prevención por el que se crea y se regula el Observatorio de la Violencia para prevenir agresiones al personal del sistema sanitario público.

CONDENA DE COLEGIOS DE MÉDICOS Y ENFERMERÍA

También el "absoluto rechazo" a esta agresión se ponía de manifiesto este domingo por parte de los colegios de Médicos y de Enfermería de Guadalajara. En un comunicado conjunto, ambos organismos colegiales tendían la mano a los agredidos y han recordado "su firme intención" de acabar con este tipo de agresiones en el entorno sanitario. 

"Como presidente del Colegio de Médicos de Guadalajara, recabaré la información necesaria para ponerme a disposición de los colegiados y ofrecerles los servicios de la asesoría jurídica del Colegio, así como todo lo que esté en nuestras manos y que puedan necesitar", señalaba el presidente del Colegio de Médicos, Julio Cuevas Morales. 

Ambas instituciones han manifestado su condena a cualquier tipo de violencia y muestran su preocupación ante el aumento de estos casos en los últimos meses. 

RECLAMAN MAYOR VIGILANCIA 

Por otro lado, desde el sector de Sanidad del sindicato UGT solicitan al Sescam que dote a todos los centros sanitarios de más medidas de seguridad, "para proteger debidamente a los profesionales". Recuerdan en un comunicado que, tras la modificación del artículo 550 del Código Penal en 2015, el personal sanitario es considerado como autoridad pública, pudiendo suponer penas de prisión las agresiones a los mismos en el ejercicio de sus funciones. 

Sin embargo, consideran que esto no es suficiente, por lo que reclaman que un incremento tanto de la instalación de cámaras de vigilancia, como la dotación de vigilantes jurados "siempre que se considere necesario" y la adaptación de los puestos de trabajo "para poder abandonarlos con rapidez ante una agresión". En este sentido, apuntan también a la instalación de botones del pánico directamente conectados con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y el desarrollo de protocolos "claros" que faciliten al profesional los pasos a seguir ante cualquier agresión.