Martes, 20 de Febrero de 2018 Actualizado: 04:48 h.

REPORTAJE | EL AGUA VOLVERÁ A LA VENTA DE LA INÉS

El octogenario Felipe y su hija dependiente vencen al 'poderoso' terrateniente

La cervantina Venta de la Inés está a un paso de recuperar el abastecimiento de agua potable que devuelve a la familia Ferreiro el servicio básico por el que han estado luchando sin descanso desde hace décadas, peleando contra el más rancio caciquismo, aderezado con presiones, amenazas e indiferencia institucional. 

Felipe y su hija Carmen en la Venta de la Inés. Foto: Vicente Luchena
Felipe y su hija Carmen en la Venta de la Inés. Foto: Vicente Luchena

CIUDAD REAL.- Una historia que parece sacada de otros tiempos, de esa España en la que caciques y terratenientes campaban a sus anchas sin que voz alguna se alzara en su contra, de una época en la que el agua corriente no llegaba a buena parte de los hogares del país. Un drama que, sin embargo, sigue sufriendo en pleno siglo XXI la familia Ferreiro, propietaria y moradora de la Venta de la Inés, lugar histórico de Almodóvar del Campo, declarado Bien de Interés Cultural en julio de 2009. 

Años de acoso, presiones y agresiones, sentencias judiciales no respetadas, indiferencia de las administraciones y una familia sin un servicio básico como es agua potable, son los ingredientes de un relato que está tocando a su fin.  

Y es que Gobierno de Castilla-La Mancha ha presupuestado 14.000 euros para devolver el suministro a la literaria venta. Una decisión que viene a desbloquear la situación y promete agilizar el inicio de las obras, que permitirán al octogenario Felipe Ferreiro y su hija Carmen, con diversidad funcional, disponer de agua corriente y salvar los apenas 200 metros que la separan de su hogar. Una histórica vivienda en la que junto a ellos también residía hasta hace no mucho la esposa de Felipe, que debido al avanzado estado del Parkinson que padece se ha trasladado a vivir con otro de los hijos del matrimonio.

Enclavada en pleno Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, era la última venta que el viajero encontraba antes de adentrarse en Sierra Morena, a caballo entre Toledo y Andalucía, o Camino Real de la Plata. Hospedaje para viajeros, citado por Cervantes en su novela ejemplar 'Rinconete y Cortadillo', y posible inspiración de la venta en cuyo patio el fiel escudero Sancho es manteado en El Quijote, ubicada en el entorno de la Fuente del Alcornoque. 

Recibe su actual nombre de la que fuera su propietaria en 1761, Inés Ruiz de Castellanos, pero anteriormente era conocida como la Venta del Alcalde, tal y como figura en las relaciones topográficas de Felipe II. Desde hace cinco generaciones pertenece la venta a la familia Ferreiro, que durante décadas ha sido garante de su conservación.  

MÁS DE TRES DÉCADAS DE LUCHA

Hace varias décadas la finca que rodea la Venta de la Inés, La Cotofía, cambió de manos y pasó a ser propiedad de la empresa Patrimonio y Negocios S.A., de la que figura como administrador único el empresario madrileño Gervasio Vicente Arenal. Era el año 1986 y comenzaban entonces los problemas para la familia Ferreiro.  

Pronto llegarían las primeras presiones y agresiones por parte del nuevo vecino, después de que Felipe Ferreiro atendiera el consejo que un día le diera su abuelo sobre no vender la propiedad heredada de generación en generación, y rechazara el millón y medio de pesetas que Vicente Arenal le ofreció por ella.  

Así, se fueron sucediendo los sobresaltos, desde la rotura de la tubería de cerámica que surtía de agua a la venta, a cortes de caminos públicos, pasando por el desvío del río Tablillas y la construcción de un embalse particular, sin olvidar los linderos sobrepasados

Maniobras de todo tipo para tratar de 'convencer' al propietario de la Venta de la Inés de vender su propiedad ‑que pasaría a engrosar la finca del terrateniente‑, al igual que fueron haciendo uno a uno el resto de propietarios de la zona. Pero ni el dinero ni las presiones, ni la falta de agua potable, han conseguido acobardar a Ferreiro

El periplo por los despachos de la Administración y los juzgados comenzaba en el año 2003, después de que el conducto cerámico de agua, existente desde tiempo inmemorial para abastecer la Venta, hubiese sido destruido en la parte que atraviesa la finca del 'poderoso', como se refiere Ferreiro al cacique madrileño. 

Se dirigía entonces a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, a la que corresponde la gestión del río Tablillas, desde el que se conducía el agua a la Venta de la Inés, para solicitar las gestiones necesarias que permitieran de nuevo su captación. 

Una petición que fue atendida por la CHG el 2 de julio de 2008, fecha desde la cual este último Quijote de La Mancha ‑como se refirió a Ferreiro el periodista y escritor Manuel Juliá el pasado verano‑ lleva peleando para que los propietarios de los terrenos por los que debía discurrir el conducto facilitaran la preceptiva servidumbre de paso y el acceso a las aguas del cauce del Tablillas, declaradas públicas. 

Pero todavía no se han hecho efectivos ni el reconocimiento de la Confederación, ni el derecho de acceso confirmado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en 2012 y por el Tribunal Supremo en 2013. 

BLOQUEO INTENCIONADO 

Años de incansable lucha de David contra Goliat, en los que este anciano ha tenido que ver cómo las sucesivas sanciones que recaían sobre la finca del terrateniente iban siendo sorteadas por sus abogados, recurso tras recurso, dilatando así la ejecución de las sentencias. 

Un bloqueo intencionado en los tribunales al que desde las administraciones tampoco se había puesto hasta ahora mucho interés por solucionar. Y aunque el margen de maniobra fuera poco, tampoco fue diligente la gestión, llegando incluso un funcionario a 'olvidar' notificar el expediente de declaración BIC de la Venta de la Inés a la empresa propietaria de La Cotofía, lo cual retrasó varios meses la resolución del expediente. 

Pocos son los apoyos que ha ido encontrando este anciano en esta larga lucha contra el 'poderoso'. Uno de ellos ha sido el colectivo Ecologistas en Acción del Valle de Alcudia, que en el año 2014 llegó a dirigirse a la entonces presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, para que actuara en defensa de la familia Ferreiro ante el "continuo acoso" que sufrían por parte de los propietarios de La Cotofía. Sin embargo, tampoco la hoy ministra de Defensa movió ficha para solucionarlo

Junto a ellos también ha estado la Asociación de Amigos de la Venta de la Inés, desde la que no se han cansado de reclamar el cumplimiento de las sentencias judiciales a favor de los Ferreiro, al mismo tiempo que como el colectivo ecologista denunciaba otras prácticas 'ilegales', como el cierre de caminos públicos, o las limitaciones de acceso a la Fuente del Alcornoque y a la Cueva de la Venta ‑mantenidas durante años con el beneplácito administrativo‑. 

Y así, sin agua corriente, de litigio en litigio, ha pasado las últimas décadas la familia Ferreiro. Años de enfrentamientos entre el terrateniente y la familia de Felipe que también costó la vida a un inocente, un miembro del retén forestal que participaba en las labores de extinción del incendio que otro de los hijos de la familia confesó haber provocado en La Cotofía a raíz de las disputas que mantenían con los dueños de la finca.

DEL CONGRESO A LOS 14.000 EUROS DE LA JUNTA

Una dramática historia que llegaba en 2016 al Congreso de los Diputados, donde la bancada socialista planteaba en el mes de septiembre una proposición no de ley, presentada por sus parlamentarios ciudadrealeños, Isabel Rodríguez y José María Barreda, para exigir la intervención de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir haciendo cumplir los pronunciamientos judiciales y encontrar con urgencia la mejor fórmula para garantizar el acceso al agua a los moradores de la Venta de la Inés. 

Pero ni por esas. Aunque desde el PSOE se mostraban entonces esperanzados de una pronta resolución del conflicto, al haberse fijado ya el pago para el establecimiento de la servidumbre de acueducto y quedando solo pendiente la resolución favorable de la Confederación para que pudiera iniciar la obra. 

Por aquellas fechas también planteaba al respecto una pregunta con ruego de respuesta escrita el diputado de Unidos Podemos Sergio Pascual, la cual no recibía respuesta hasta el mes de enero. 

Unos meses después, la Confederación anunciaba el inicio de los trámites para la imposición forzosa de la servidumbre de acueducto, y desde la Agencia del Agua de Castilla‑La Mancha se la instaba a dar la mayor agilidad posible al expediente abierto al respecto. Al mismo tiempo se pedía al propietario de la Venta que ratificara el trazado planteado para la tubería y remitiese información adicional que se precisaba para seguir avanzando. 

Pero ya se sabe, las cosas de palacio van despacio, y tendrían que pasar todavía unos meses ‑era junio de 2017‑ para que la Confederación fijase el justiprecio para la servidumbre de paso que llevará el agua del Tablillas a la Venta de la Inés. Un canon que no supera los 400 euros y que la familia Ferreiro deberá abonar a la empresa Patrimonio y Negocios S.A., a la cual ya no le quedaba más posibilidad de recurso. 

Se auguraba entonces la llegada "inminente" del agua a la Venta, pero el 2018 ya ha entrado en su segundo mes, y todavía Felipe y su hija Carmen siguen sin acceso a este servicio básico.  

No obstante, parece que la llegada del agua ahora sí está más cerca, después de que el Gobierno que preside el socialista Emiliano García-Page haya aprobado una partida presupuestaria de 14.000 euros para poner punto final a esta dramática historia. Unas obras de abastecimiento que han sido declaradas de interés regional, y que consistirán en la captación de agua desde una pequeña presa existente en el río Tabillas. Desde allí una tubería de 50 milímetros de diámetro y 200 metros de longitud conducirá el agua hasta la Venta de la Inés. Asimismo, se dotará a esta propiedad del equipamiento necesario para el tratamiento y el almacenamiento del agua, y se instalarán placas solares para el suministro eléctrico necesario.  

Una inversión "de justicia social" ‑según señalan desde el Ejecutivo regional‑ que, a sus cerca de 90 años, permitirá a Felipe Ferreiro y a su hija poder mejorar su calidad de vida.